Cartas

Martes, 16 enero 2018 13:31

Carta a todos los niños de Madrid con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera (28-01-2018)

¡Atrévete a ser misionero!

Muy queridos niños y niñas:

Está acabando ya el mes de enero y todavía recordamos con mucha alegría las fiestas de Navidad; seguro que han sido muy bonitas para todos. El Niño Dios ha venido a vuestras casas y nos ha recordado algo que es muy importante para vosotros y también para mí: ¡Dios nos quiere muchísimo!

El día 28 de este mes, la Iglesia celebra una jornada muy especial: la jornada de la Infancia Misionera. En todo el mundo, los cristianos recordaremos que el Niño Jesús, siendo como vosotros, niño, fue misionero. Su presencia en Belén y en Nazaret sirvió para que muchos se reconocieran queridos por Dios. Los pastores, los Magos, los hombres y mujeres que se acercaban a casa de María y de José, se volvían a casa llenos de alegría y con deseos de hablar de ese Niño que, sin palabras, le había mostrado el amor de Dios.

El día de la Infancia Misionera queremos que sea la fiesta de todos esos niños que conocéis y queréis a Jesús, y con vuestro buen ejemplo y con vuestras oraciones queréis ser, como El, misioneros. A veces pensamos que ser misionero quiere decir alejarse de las personas que queremos y olvidarnos de todo lo que hemos vivido hasta ese momento. Pero no es verdad. También en tu casa, en tu colegio o instituto, entre tus amigos y familiares, puedes ser misionero. Por eso las Obras Misionales Pontificias nos han propuesto un lema muy impactante: ¡Atrévete a ser misionero!

Sí, no tengas miedo a hablar de Dios con las personas que quieres y con los que tienes más cerca. No tengas miedo a mostrar que tienes fe, que quieres a Jesús y a la Virgen María. No te avergüences de decir que vas a Misa o que rezas... Es más, invita a tus amigos y a tus compañeros a acercarse a Dios. Diles, porque sabes que es verdad, que Jesús los quiere y que cuenta con ellos. No te cortes cuando puedas proponerles que te acompañen a Misa, a la catequesis de tu parroquia, a rezar. Ayúdalos a que sean generosos, a que se acerquen al sacramento de la confesión y que se acuerden de Dios... ¡pero también de los demás! Ayúdalos a que quieran ser mejores: mejores hijos, mejores hermanos, mejores amigos y compañeros.

Tú, todos nosotros, sabemos que Jesús nos pide que ayudemos al prójimo, que perdonemos a los que nos han hecho daño, que compartamos lo que tenemos, que no hablemos mal de los demás, que nos acordemos de los que no tienen lo que nosotros tenemos... Cuando tú haces estas cosas, o al menos lo intentas, estás siendo una buena persona y, por eso mismo, un buen cristiano, y el Señor está contento contigo. Pero si, además de intentar hacer estas cosas, ayudas a que otros también las hagan... ¡estás siendo misionero!

¡Atrévete a ser misionero! Es una aventura... ¡una maravillosa aventura! Y todas esas personas a las que estás ayudando a ser mejores, ¡te lo agradecerán!

Los misioneros que están ahora en Brasil, o en Filipinas, o en Burundi, están haciendo esto mismo que te he dicho. Ellos allí, tú aquí. Ellos con muchos niños que no conocen a Dios, tú con muchos niños que no se acuerdan de Él... ¡te pareces mucho a ellos!

Y aún te voy a pedir una cosa más: acuérdate de esos a los que te vas a parecer. El día 28 de este mes, al menos, reza un avemaría o un padrenuestro por ellos. Pídele a Dios que los cuide y que los ayude para que muchos niños de esos países... ¡le conozcan algún día!

Con gran afecto, y con el deseo de que la Virgen María os cuide y proteja también a todos los niños y niñas misioneros de Madrid, os bendice,

+ Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

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