Cartas

Jueves, 03 enero 2019 12:16

Carta a todos los niños de Madrid con motivo de la Jornada de la Infancia Misionera (27-01-2019)

Muy queridos niños y niñas:

Este año, las Obras Misionales Pontificias no quiere que se acabe la Navidad. Sí, para todos los niños del mundo, las fiestas de Navidad se acaban el día después de Reyes. Para los niños misioneros, este año, la Navidad se alarga todo el curso.

Dentro del proyecto que desde la Infancia Misionera en España se ha hecho para los cuatro próximos cursos, este, en el que estamos, toca contemplar a Jesús niño en Belén, en el lugar donde él nació y donde comenzó a anunciar que Dios ama a los hombres.

Se nos propone a todos nosotros acompañar a José y María hasta Belén, ese pequeño pueblo que la noche del 24 de diciembre se iluminó con la luz de Dios, capaz de llenar de ilusión y de esperanza a todos los hombres del mundo. Acompañar a los pastores y a los magos que se acercan admirados por lo que los ángeles les han dicho, o por lo que la estrella les ha indicado.

¿Puede haber una noticia más importante? Dios se hace hombre, Dios se hace parte de nuestra historia y vida. Todo cambia a partir de ese momento. ¿Puede haber algo más bonito? Nada hay que pueda ayudar más a las personas que el hecho de que Dios se hace hombre. Por eso es normal que el lema de este año para la Jornada de la Infancia Misionera nos grite con admiración ¡qué buena noticia! Es la noticia que estaban esperando los hombres y mujeres buenos del Antiguo Testamento, es la noticia que anunciaron los profetas y reyes antiguos, y es la noticia que correrá de boca en boca por todo Belén y luego Nazaret, e incluso Jerusalén.

¡Qué buena noticia! ¿No te apetece ser tú también una de esas personas que anuncien con alegría y entusiasmo que Jesús está entre nosotros? Eso es lo que hacen los misioneros. Sí, Madrid tiene más de 600 misioneros por todo el mundo, y su trabajo y vocación consiste en anunciar que Cristo está vivo, que Jesús se hace niño para estar cerca de todos los niños, que como Él son una alegría para su familia y para los que le quieren.

Los misioneros anuncian con su palabra, pero también con su vida, que Jesús se hizo niño por amor. E invitan a todos los niños del mundo, esos niños con los que ellos trabajan, que vayan como los pastores a adorar al Señor, que vayan, como los reyes magos, a llevar al niño Dios sus regalos y donativos.

Tú también eres un misionero en tu casa, o en tu colegio, o entre tus amigos, si con alegría ayudas a los que quieres a rezar, a ir a Misa cada domingo, a recibir el sacramento de la confesión, a hacer por alguien algo bueno… ¡a cantar un villancico o decir una oración llena de amor al niño Jesús delante del Belén!.

También eres misionero si, haciendo un pequeño sacrificio, ofreces algo de tu paga a la Infancia Misionera. ¿Sabes? Muchos niños conocerán que Dios les ama con la ayuda de los misioneros que, como tú, dan lo que tienen: tú la oración y esa parte de tu paga, ellos su tiempo y su trabajo. Con ellos tú y yo seremos misioneros y tendremos la responsabilidad de llevar a los demás el amor de Jesús.

Con Jesús a Belén. Cuando María y José llegaron a este publecito no encontraron un lugar donde hospedarse. Tuvieron que conformarse con un establo… ¡Así nació Dios en la tierra! ¿No te parece una magnífica noticia?

Vamos a pedirle a la Virgen María y a san José que nos ayuden a ser como los ángeles que cantaban el nacimiento de Jesús e invitaban a los pastores a acercarse a aquel lugar donde nació el Señor; vamos a pedirle a la Virgen María y a san José que, como la estrella que guió a los reyes magos desde un lugar lejano hasta el lugar donde nació Jesús, nos ayuden a ser una luz, pequeñita, pero luz, para iluminar a los hombres de buena voluntad y para dar a tantos niños del mundo la luz de la fe, de la esperanza y del amor.

Con gran afecto, y con el deseo de que la Virgen María, nuestra Señora de la Almudena, cuya fiesta celebramos este año de modo muy especial, os cuide y proteja también a todos los niños y niñas misioneros de Madrid, os bendice

Cardenal Carlos Osoro Sierra,
Arzobispo de Madrid.

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