Homilías

Lunes, 23 septiembre 2019 11:29

Palabras del cardenal Osoro en la clausura de 'Paz sin Fronteras' (17-09-2019)

  • Print
  • Email
Palabras del cardenal Osoro en la clausura de 'Paz sin Fronteras' (17-09-2019)

Eminencias, excelencias, venerables, queridos amigos:

¡Qué agradable y saludable es construir la paz! ¡Qué bien queda el corazón humano cuando nos dedicamos a construir puentes y no a poner muros! ¡Qué importante es tomar decisiones claras y apostar por la cultura del encuentro! Y por ello desechamos las armas que lleven al desencuentro, a la ruptura, a la violencia, al descarte entre los hombres. Para todos nosotros, estos días vividos en Madrid han sido un regalo, pues poder expresar lo que hace posible ayudar a dar vida, a darnos la mano, a poder ser protagonistas de una lucha activa desde el diálogo y el encuentro, evitando y luchando contra la división, las rupturas, los enfrentamientos, la violencia, la discriminación, la guerra, esto es y ha sido un regalo. Hemos vivido y nos hemos animado a no ser islas, a no sembrar prejuicios, enemistades o condenas, hemos querido sembrar semillas de paz. Salimos de aquí con un título, «sembradores de paz», allá donde estemos, en las tareas y responsabilidades que tengamos.

La misma pregunta que Dios hizo a Caín ante el asesinato de Abel, sigue siendo necesaria que nos la dejemos hacer nosotros: «¿Dónde está tu hermano?». La globalización de la indiferencia que nos cierra en nosotros mismos hace que la respuesta a esta pregunta tenga la misma respuesta que tuvo él: «No lo sé; ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?». La humanidad lleva inscrita la vocación a la fraternidad, por ello la importancia de este encuentro, que nos hace caer en la cuenta de que ser «sembradores de paz» es una exigencia de quienes no estamos dispuestos a olvidar el proyecto de quien nos creó, la vocación originaria de ser hijo y hermano.

Todos nosotros, deseamos comprometernos y buscar por todos los medios, hacer comprender que la fraternidad es el fundamento y el camino para la paz. Se me ocurre regalaros estas bienaventuranzas al finalizar este encuentro. He creído que han sido realizadas estos días por todos nosotros, yo solo las trascribo y pongo en palabras lo que está en vuestro corazón:

  1. Bienaventurados cuando escuchamos a quienes han sufrido en su carne la experiencia denigrante de la guerra, que muy a menudo viven a nuestro lado.
  2. Bienaventurados cuando descubrimos que la guerra constituye una grave y profunda herida que se inflige a la fraternidad entre los hombres, aunque se haga en lugares distantes a nosotros.
  3. Bienaventurados cuando, ante tantos conflictos en el mundo, ninguno de ellos los vivo desde la indiferencia, sino que afectan a mi vida.
  4. Bienaventurados quienes se sienten cercanos a quienes viven en tierras donde las armas imponen el terror, la destrucción, y les hacen sentir su cercanía.
  5. Bienaventurados los que, mediante la oración, el servicio a los heridos, a los que pasan hambre, a los desplazados, refugiados o viven con miedo, les hacen sentir su amor.
  6. Bienaventurados quienes, convencidos de lo que significa la paz para los hombres, hacen llegar a cuantos siembran la violencia y la muerte, la noticia y la llamada a que renuncien al exterminio del hermano.
  7. Bienaventurados quienes asumen las vías del diálogo y el encuentro, del perdón y de la reconciliación para construir a su alrededor la paz y devolver la confianza y la esperanza.
  8. Bienaventurados quienes dedican la vida a hacer descubrir que el enemigo es un hermano al que tampoco podemos exterminar, sino que debemos convencer que no niegue el derecho a vivir del otro y de una vida plena para todos.
© 2018 Archidiócesis de Madrid. CIF: R2800137H. Todos los derechos reservados - Login

Search