|
«No le pediría nada. Le preguntaría cómo está»: Pedro, el sacerdote que quiere cuidar al Papa que nos cuida a todos
Pedro tenía 24 años y trabajaba como director jurídico en una inmobiliaria cuando fue a Cuatro Vientos con el movimiento de Espiritualidad de Schoenstatt. Habían dicho que sería un fracaso, que el Papa anciano ya no movía a nadie. Fueron 700.000 personas y los bomberos tuvieron que regar a la gente con mangueras por las insolaciones. En medio de aquella multitud, Juan Pablo II decidió hacer zig zag con el papamóvil para verles a todos. Y entonces dijo aquellas palabras que Pedro lleva grabadas desde entonces: «Cuando vuelvo la mirada atrás y veo lo que ha sido mi vida, puedo decir que merece la pena dar la vida por Dios y por los hermanos». En ese momento, dice Pedro, algo pasó. «Nos quedamos él y yo solos». Y nació en él una pregunta que enseguida desechó: ¿y por qué no?
Leer más
|
|