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Viernes, 08 mayo 2015 02:00

Monseñor Carlos Osoro: “Es necesario el encuentro con Jesús que es la frescura original del evangelio, fuente de alegría personal y de alegría misionera” Featured

Monseñor Carlos Osoro: “Es necesario el encuentro con Jesús que es la frescura original del evangelio, fuente de alegría personal y de alegría misionera”

El Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, ha impartido esta mañana en el Seminario Conciliar la conferencia “Rostro del evangelizador en Evangelii Gaudium”, con la que han dado comienzo los actos organizados por la Vicaría Episcopal para el Clero en honor a San Juan de Ávila, Patrono del Clero Español.

Mons. Osoro ha iniciado su intervención afirmando que los sacerdotes “somos testigos de Nuestro Señor” aunque “con todos los límites”, con “la grandeza de que quien supera esos límites es el Señor”, y ha remarcado que “el Señor os reúne hoy para entrar en la lógica de Dios”. “El Señor ha entrado en nuestra vida y podemos decir a todos los hombres: tomad y comed, tomad y bebed, yo te absuelvo… Lo decimos en la pobreza de nuestros recipientes, enriquecidos por Dios”.

En este sentido, el Arzobispo de Madrid ha insistido en la importancia de descubrir el rostro del evangelizador o del sacerdote a la luz de la Evangelli Gaudium porque, a su juicio, el presbítero, “tiene que volver permanentemente a Jesucristo para ser evangelizador de verdad”.

Actualmente −ha subrayado− los desafíos culturales son, sobre todo, antropológicos y “la cuestión social más importante hoy es el ser humano”. “En Jesucristo encontramos la respuesta de quién es el ser humano y quién es Dios”, ha explicado, antes de incidir en que estamos viviendo “la secularización de la secularización” y, por ello, “es urgente, necesario, reconstruir el rostro humano”, algo a lo que “todas las ciencias están llamadas o”.

Generar espacios regeneradores
En este contexto, según ha asegurado Mons. Osoro, los sacerdotes deben “generar espacios senadores”. “Hoy la iglesia tiene esta gran misión en el mundo. Crear espacios donde los hombres se sientan y encuentren consigo mismos y con Dios”, ha aseverado, no sin reconocer que esta tarea presenta varios desafíos.

Entre otros, “hay que tener en cuenta el dinamismo que tiene la información”. “Estamos en una sociedad de la información y del conocimiento en la que tenemos que entrar. […] Tenemos que estar saliendo a esta sociedad, siendo también noticia senadora para todos los hombres con los que nos encontremos, creyendo que tiene más fuerza Dios que los hombres. Este convencimiento tiene que entrar en estos dinamismos”, ha insistido.

También hay que afrontar el desafío de la “indiferencia”, que a su juicio “es un lago artificial” ya que “nadie es indiferente”. “El ser humano, en lo más profundo de sí, necesita de Dios y con este convencimiento tenemos que salir. […] Tenemos el desafío de regalar la identidad de lo que es el ser humano. Lo tenemos en nuestras manos, porque nos lo ha regalado Jesús. Para eso hay que entrar en el escenario de la cultura, de la migración... Porque no hay fronteras”, ha añadido, antes de enumerar otros escenarios en los que entrar como el económico, el de la investigación científica y tecnológica o el religioso, ya que a “todas las religiones les está afectando la secularización de la secularización”.

Rostro del evangelizador
Entre las “características esenciales del rostro del evangelizador”, el Arzobispo de Madrid ha resaltado, en primer lugar, que los sacerdotes tienen que ser “testigos de la Resurrección de Nuestro Señor, como los primeros discípulos” que “hicieron trasplante de ojos y de corazón, sabiendo que el ser humano, cuando recibe vida del Señor, es moneda con valor eterno, que hay que poner en circulación en este momento de la historia”. En esta línea, ha insistido en que los cristianos han de ser “moneda que se intercambie en este mundo. Para ello hay que ser hombres con existencia transfigurada en nuestro Señor”, con una “llamada a la santidad real” y “con la tarea de dar esperanza siempre”.

También ha destacado que es necesario el “encuentro con Jesús, que es la frescura original del Evangelio, fuente de alegría personal y de alegría misionera, que nos lanza hacia fuera”. Así, ha recordado que “el Papa nos lanza un mensaje de una espiritualidad profunda y recia” ya que encuentra “resistencias a la conversión personal”. Para Mons. Osoro, la “fuerza de su lenguaje y el testimonio de su comportamiento señalan el seguimiento de Jesús como camino” y como “provocador de respuesta”. “Francisco se posiciona contra toda ideología para pedir una fe consecuente. Todas las intervenciones del Papa van por ahí” y, por eso, el Arzobispo ha invitado a sus diocesanos a posicionarse “contra toda ideología: solo fe consecuente, la que se activa en la caridad y el amor a todos los hombres, una fe sencilla al alcance de todos”.

“Una espiritualidad cristiana no es difusa, vaga, blanda” −ha dicho−, sino que “sus rasgos son: la alegría del encuentro personal con Cristo que lleva a la alegría misionera”, por lo que conviene que los presbíteros a que se pregunten “si nos hemos encontrado con Jesús”. “El Papa nos dice que tomemos la decisión de dejarnos encontrar por Él. Es una tarea diaria” −asegura−, pero “necesitamos el reencuentro con Cristo. Jesús nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que siempre nos devuelve la alegría”.

En este sentido, Mons. Osoro ha recalcado que un sacerdote no se puede quedar en la Cuaresma, sino que tiene que vivir la Pascua, ya que toda Cruz trae Resurrección, y ha comentado que, en su encuentro de los primeros viernes de mes con los jóvenes, les dice que cada uno se puede encontrar con el Señor por caminos diferentes, “pero no nos quedemos en eso: tenemos que ir a Jesucristo. Lo importante es Jesucristo”, puesto que “los horizontes de la liberación de la espiritualidad del encuentro son insospechados”.

Por ello, ha invitado a sus presbíteros a revisar “nuestros horizontes pastorales y personales” y ha insistido en que a la alegría misionera se llega desde la alegría personal. “Solo existe alegría misionera si hay alegría por el encuentro con el Señor. Cualquier persona que se siente liberada sale en libertad a los demás. Reconoce al otro y busca su bien. […] La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y comodidad”, ha añadido, para luego mencionar el celibato, que al final “es casarse. “Yo quiero un celibato serio, que pasa por contraer matrimonio real. Por eso, la incardinación no es solamente un asunto jurídico. Yo contraigo matrimonio con una Iglesia real, en la que vivo. Ámala, quiérela, da la vida. La propuesta es vivir a un nivel superior”.

“Cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, indica que el dinamismo absoluto es la entrega de la vida. De ahí hay consecuencias refrescantes: el Papa dice que hay que tener nuevo estilo, no hay que tener cara de funeral porque no evangeliza sino que da muerte. La pastoral cerrada se puede convertir en pastoral burocratizada; una pastoral misionera nos construye como personas de entrega” y “en entrega”, ha explicado. Y ha animado a los sacerdotes a hacerse la pregunta de si "somos en la medida en que nos damos", frase de la antropología de la misión.

Mons. Osoro ha concluido manifestando su deseo de que “sintamos cada día más necesidad de servir, uno solo”. “Seamos cuerpo: sin vosotros no soy nadie. Mi ministerio lo he repartido con vosotros. Está en vosotros. Vamos a vivirlo en comunión, no teórica. Sois parte de mi vida”.

Homenaje a los sacerdotes que celebran sus Bodas de Oro y Plata
A continuación, el Vicario Episcopal para el Clero ha presentado a los sacerdotes que este año celebran sus Bodas de Oro (ordenados en 1965) y Plata (ordenados en 1990) sacerdotales, a quienes ha entregado un recuerdo. El acto ha concluido con la celebración de una Eucaristía, presidida por Mons. Osoro en la Capilla del Seminario. Y una comida fraterna.

Los sacerdotes que este año celebran sus Bodas de Oro son:

- Don Juan Manuel Álvarez Fernández (12 de diciembre)
- Don Valeriano Antolín Hernaiz (29 de junio)
- Don Juan José Beltrán Yagüe (29 de junio)
- Don Antonio Bravo Tisner (31 de octubre)
- Don Feliciano Bullón Orgaz (29 de junio)
- Don Manuel del Campo Guilarte (4 de julio)
- Don Lope Cinos Romo (19 de marzo)
- Don Rudesindo Delgado Pérez (18 de diciembre)
- Don Antonio María Echarren Ysturiz (29 de junio)
- Don Vidal Enrique Becerril (29 de junio)
- Don Manuel García Iruela (29 de junio)
- Don José García Jaén (11 de julio)
- Don Raúl González Antillón (5 de abril)
- Don Ángel Jorge Pérez (28 de febrero)
- Don Jesús León Escribano (6 de junio)
- Don José Antonio Lerín Salceda (29 de junio)
- Don José Antonio López Aleu (15 de agosto)
- Don Antonio Mangut Barquero (27 de junio)
- Don Gabriel Molinero Moreno (4 de julio)
- Don Pedro Francisco Ochoa Serrano (3 de abril)
- Don José Peralbo Ranchal (25 de abril)
- Don Ángel Pérez Garrido (18 de julio)
- Don Francisco Ponce Gallen (26 de junio)
- Don Domingo Poyo Velasco (31 de mayo)
- Don Juan Pedro Privado Zaragoza (29 de junio)
- Don José Rifa Ferrer (19 de marzo)
- Don Marcos Ramón Ruiz de Arbeloa (19 de julio)
- Don Jesús Sahuquillo del Barco (29 de junio)
- Don Juan Sanz Martín (11 de julio)
- Don Daniel Sanz Valencia (23 de agosto)
- Don Miguel Suárez Fernández (18 de marzo)
- Don Nicomedes Tineo Tineo (29 de junio)

Los presbíteros que este año celebran sus Bodas de Plata son:
- Don Eduardo Miguel Alonso Morala (7 de julio)
- Don Carlos Antonio Ávila Martínez (8 de diciembre)
- Don Miroslaw-Piotr Baran (12 de mayo)
- Don Antonio Barco Saiz (22 de julio)
- Don Juan Manuel Cabezas Cañabate (7 de julio)
- Don Fernando Antonio Casado Casado (22 de junio)
- Don Manuel Casado Lennefranque (7 de octubre)
- Don José María Crespo Rodríguez (24 de junio)
- Don Francisco Domínguez Peral (25 de abril)
- Don Ignacio María Fernández de Torres (28 de abril)
- Don Manuel Frutos Caballero (23 de junio)
- Don José Miguel Granados Temes (28 de abril)
- Don Jesús Higueras Esteban (28 de abril)
- Don Bernardino Hospital Posada (21 de julio)
- Don Francisco Javier Iglesias Casanova (31 de marzo)
- Don Vicente Inza Eraña (ordenado el 28 de abril)
- Don Alberto de Jerónimo Couto (28 de abril)
- Don Fernando Tomás Morell Balandrón (28 de abril)
- Don Juan Antonio Navarro Salvador (28 de abril)
- Don José Noriega Bastos (15 de diciembre)
- Don Javier O’Connor Bidagor (15 de diciembre)
- Don Alberto Ortega Martín (28 de abril)
- Don Jesús Pérez Cuesta (8 de julio)
- Don Domingo Plaza Martínez (7 de julio)
- Don Francisco Rivas Romero (22 de abril)
- Don Gonzalo Ruipérez Aranda (28 de abril)
- Don Juan Ruiz Fuentes (8 de julio)
- Don Juan Ángel Sánchez Palacios (30 de junio)
- Don Francisco Santos Domínguez (26 de agosto)
- Don Roberto Serres López de Guereñu (28 de abril)
- Don Carlos Mario Toro Bedoya (22 de julio)

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