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Lunes, 18 mayo 2015 02:00

Monseñor Carlos Osoro: “La única misión de la Iglesia es dar a conocer a todos los hombres a Jesucristo”

Monseñor Carlos Osoro: “La única misión de la Iglesia es dar a conocer a todos los hombres a Jesucristo”

La Catedral de Santa María la Real de la Almudena acogió ayer domingo, fiesta de la Ascensión, una solemne celebración de la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, con motivo de la Jornada ‘Madrid con sus Misioneros’. Convocada por el Consejo de Misiones con el lema ‘Nuestra diócesis, con sus religiosos misioneros’, durante la Misa el prelado madrileño realizó el envío de los misioneros que este año se van a tierras lejanas.

En su homilía, habló de este envío, señalando que “entregamos la misión para salir de nuestras propias fronteras e ir a otros lugares a anunciar a Jesucristo. Y lo hacemos aquí mismo, en la Catedral, signo de comunión, donde se manifiesta más claramente que para un cristiano la referencia siempre es Jesucristo”.

“Cada uno de los que estáis aquí y marcháis a la misión”, dijo, “os habéis encontrado con el Señor en una institución, familia de vida consagrada o grupo de laicos, comunidades […]. Pero vuestra presencia aquí manifiesta que la misión a la que vais es a servir a la Iglesia, cuya única misión es dar a conocer a todos los hombres a Jesucristo”.

Hoy, afirmó, “el Señor nos regala un mandato, nos hace vivir un acontecimiento como algo esencial en nuestra vida, y nos envía a una misión. Mandato, acontecimiento y misión”, tres ideas que desarrolló a continuación. Así, explicó que “el mandato es: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. Los discípulos de Jesús no tenemos un coto cerrado para nosotros, sino que el Señor nos ha dado el mundo entero, quiere que mostremos a los hombres que somos hermanos porque somos hijos de Dios. Él nos envía a anunciar a todos los hombres que la buena noticia es Jesucristo, y nos lleva a entregar la alegría que renueva al ser humano, que es Jesucristo mismo”. “El Señor –prosiguió- nos dice que nos desarmemos de nuestros intereses personales, que solamente nos interese Cristo. […] El Señor nos regala un entusiasmo especial, que solo se puede vivir desde el Señor. Con Él, desde Él y en Él salimos por el mundo a anunciar el Evangelio. Tenemos que dejarnos encontrar por Él”, aseguró. En nuestra vida, continuó, “siempre aparecerán intereses personales, pero Dios nunca se cansa de perdonarnos, de hacer que volvamos la mirada hacia Él y de lanzarnos a anunciar a Jesucristo. Nadie puede quitarnos la dignidad de ser discípulos de Cristo, de haber llegado a esa plenitud que alcanza el ser humano cuando conoce al Señor y sabe que no vive para sí mismo. En este día de la Ascensión, visibilizamos este mandato de salir de nosotros mismos, de esa salida misionera que tiene que hacer la Iglesia, como nos recuerda permanentemente el Papa Francisco, para que marchemos a anunciar a Jesucristo”, afirmó.

En segundo lugar, “el Señor nos hace experimentar un acontecimiento: la dulce y confortadora alegría de anunciar a Jesucristo, de evangelizar. Nos hace experimentar la dulce propuesta de vivir un ideal siempre superior: la eterna novedad que es Jesucristo, decírselo a los hombres. Él nos invita a estar en la tierra pero con su vida, a pasear por este mundo con su vida, a su manera, entregando la noticia del Evangelio”. Por eso, manifestó su deseo de que “el Señor os dé Espíritu de sabiduría para conocer a Jesucristo siempre, para que vuestros ojos y vuestro corazón estén iluminados con las medidas del Señor, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que nos llama, qué herencia tenemos y qué tenemos que regalar a los hombres”. “Anunciamos y vamos en nombre de Cristo que ha resucitado, que es fuerza para vosotros, para salir y anunciar el Evangelio, y es fuerza para todos los hombres. Un acontecimiento: Cristo resucitado”, puntualizó.

En tercer lugar, apuntó, el Señor nos regala una misión: “Pregonar el Evangelio en todas partes”. “Nos convoca a todos a pregonar en los ámbitos ordinarios, con las personas bautizadas que no tienen una pertenencia eclesial y cordial a la Iglesia, no experimentan el consuelo de la fe, están a veces alejados. Nos convoca a la misión ahí, pero también junto a aquellos que no conocen a Cristo o que siempre lo han rechazado. Y nos convoca a la misión. Y la tarea primordial de la Iglesia es la actividad misionera”, aseguró. En este sentido, recordó que el Papa Francisco, en la Evangelii Gaudium, “nos dice que el mayor desafío siempre es la actividad misionera, salir, dar a conocer a Jesucristo. La salida misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia. Por eso, el Papa nos invita a una reforma de la Iglesia, la que quiso nuestro Señor”. Reconoció que “puede haber muchas tentaciones” como “ir solamente a los que son iguales. No: hay que ir a todos, entregar nuestra forma de vivir la fe, no, las de la Iglesia. Es importante que salgamos y hagamos la inclusión de los pobres, de los que más necesitan, de los que más ignorancia tienen, que nos acerquemos a sus vidas, que dialoguemos con ellos, y que lo hagamos desde motivaciones espirituales. El Papa Francisco nos invita a una conversión, a hacer una pastoral de conversión. Sí, a mirar permanentemente a Jesucristo. No bastan reformas externas”, aseguró.

Confesó que “es una alegría para la Iglesia que camina en Madrid, en este día, que un grupo de misioneros y misioneras salgáis a anunciar el Evangelio en otras latitudes de la tierra, y que salgáis haciendo verdad lo que el Señor nos dice: Os doy un mandato. Vivid desde el acontecimiento, que es la Resurrección de Cristo, el triunfo de Cristo, que es vuestro triunfo y es el que tenemos que regalar. Y vivid en la misión, porque la misión, la salida misionera, es el paradigma de toda obra que ha encomendado Jesucristo a la Iglesia”, afirmó.

“El que ha ascendido viene junto a nosotros. Viene a nuestra vida para que descubramos que solo viviendo de Él y desde Él podemos hacer la misión. Viene junto a nosotros para mostrarnos que no nos ha dejado solos, como una piedra tirada. Él nos acompaña, vamos con su vida y queremos regalar su amor. Encontrémonos hoy con nuestro Señor Jesucristo que ascendió y que nos ha elevado a nosotros, pero que nos mantiene elevados a su vida en este mundo para darle a conocer a Él”, concluyó.

Misioneros
En esta celebración se han enviado a misiones 2 sacerdotes, 3 religiosos, 2 religiosas, una seglar y 10 familias, con 30 hijos en total.

Los sacerdotes son Gregorio Pérez Santana, sacerdote de la diócesis de Madrid enviado a Kazajistán, y Jorge López Nieto, sacerdote del Camino Neocatecumenal, a Jamaica. Los religiosos, Manu Osa, misionero de África, ha sido enviado a Burkina Faso, Fernando Herranz Muelas, misionero del Espíritu Santo, a Paraguay, y Francisco Marín Clemnent, misionero javeriano, a Japón. Maite Oiartzun Baraigar, misionera de Nuestra Señora de África, viajará a Burundi, y María Ángeles Martín Restoy, Misionera Cruzada de la Iglesia, a Brasil. Ana María Pajares, del Instituto secular, Cruzada Evangélica, enviada al Congo.
En cuanto a las familias del Camino neocatecumenal: Roberto Salvatierra y Silvia Monteagudo con su hijo, enviados a Japón; José Antonio Garzón y María del Carmen Barcia, con sus hijos y su nieto, a Japón; Juan y Marina, con sus tres hijos, a Vietnam, al igual que Jacob y Gema con sus tres; Alfredo Martín y Rocío Pascual Fernández, con sus seis hijos, a Sudán; Eduardo Valero Sánchez y Elena Sorribes Calle, a Francia, al igual que la familia formada por Daniel Martín Martínez y María Rodríguez Codesal, con sus seis hijos; Francisco Esteban Rojo e Isabel María Álvarez, con dos hijos, enviados a Rumania; Miguel Ángel Monreal Robles y Cristina Martínez Botija, con cinco hijos, a Filipinas; y Marcos y Mari Carmen, con sus 5 hijos, enviados a Moldavia.

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