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Lunes, 25 mayo 2015 02:00

“¡Qué alegría produce contemplar cómo la Iglesia camina por la fuerza del Espíritu Santo!”

Familia cristiana, apóstoles en el mundo es el lema con el que ayer, domingo, Solemnidad de Pentecostés, la Iglesia en España ha celebrado el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica.

Con este motivo, el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, presidió una Eucaristía en la Catedral de la Almudena. En su homilía, explicó que se trataba de un día especial “porque el Señor cumplió su promesa y llenó de Espíritu Santo a todos los que forman parte de la Iglesia… ¡Qué alegría produce contemplar cómo la iglesia camina por la fuerza del Espíritu Santo!”. “Hoy”, continuó, “lo hacemos bajo un lema especial: Familia cristiana, apóstoles en el mundo. Ciertamente, todos los que estamos aquí tenemos una experiencia singular y especial. La primera comunidad en la que hemos oído hablar de Jesucristo ha sido en nuestra familia. Jesús, María, Iglesia, las hemos aprendido en esa comunidad doméstica, en la Iglesia doméstica de la que hablaban los Santos Padres, y que el Concilio Vaticano II recoge como algo especial y que es necesario recuperar”.

“En la familia cristiana”, dijo, “se vive el amor, el valor de lo que uno es, el valor que uno tiene por lo que precisamente es; se comparten intereses, de los unos por los otros, por hacer posible que lo que más mejore la vida es lo que se entrega. Y lo que mejora la vida es el bien, y éste tiene un nombre: Dios mismo. La familia cristiana tiene una actualidad tremenda en este momento de la historia en el que estamos viviendo. Para la familia cristiana sobran aquellos que solamente ven oscuridades: hay que mostrar la grandeza y la belleza que tienen, el asumir con coraje el ser esa familia que vive las dimensiones esenciales de lo que es la comunidad cristiana, donde el amor de Dios rodea a todos, donde todos quieren sumergirse en el amor de Dios, donde todos se valoran por lo que son no por lo que tengan, donde se valora al que más necesita, que tiene la discapacidad que fuere, donde todo se entrega, donde se hace el bien unos a otros… Así es explicable que dentro de las familias cristianas hayan nacido los mejores hijos de la Iglesia”, aseguró. Además, es “donde un cristiano laico se toma en serio el entregar absolutamente la vida para servir a Jesucristo y a los demás, donde se toma en serio que un cristiano busque aquella persona con la que decide construir una nueva familia, entendiendo que el otro para él va a ser Jesucristo mismo y que da la vida entera sin condiciones, y que arriesga la vida por entregársela al otro porque, simplemente, ve en el otro a Jesucristo”.

En la familia, prosiguió, es “donde todos hemos experimentado lo más grande y hermoso que tenemos en nuestra vida: la oferta de valores grandes, de sentirnos acogidos, respetados, amados, donde todos descubrimos que es necesario y merece la pena gastarse y desgastarse por el otro, darnos a los demás, considerar que el otro es más importante que yo mismo, servirnos en todas nuestras necesidades, estar más cerca de aquel que está sufriendo y padeciendo por el motivo que fuere… Ha sido en la familia donde hemos vivido que no podemos clausurarnos en nuestros intereses, que la dulzura del amor de nuestros padres y hermanos ha sido lo que nos ha impulsado a dar espacio a todos los que nos rodean y a entregar nuestra vida por los demás”.

Es la hora de ser Hijos de Dios
“Nos los ha dicho Jesucristo: el amor es de Dios y ha tenido su manifestación en nosotros en Jesucristo, y de ese amor nos hace partícipes y protagonistas. Por eso, no nos extrañemos que la Iglesia en España haya cogido para este Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, este lema: Familia cristiana, apóstoles en el mundo. La familia ya es en sí misma apóstol, pero de la familia salen apóstoles, dadores de testimonio de Jesucristo, testigos valiente de Jesucristo. Es esta visión que la familia cristiana tiene que entregar a este mundo y que tiene que construir sabiendo que tiene más fuerza Dios que los hombres. Pongámonos en la altura que Jesucristo nos ha querido poner […] Es la hora, la hora de ser Hijo de Dios”, afirmó.

Por ello, “es la hora de abrir nuestra vida al Espíritu y a la fuerza del Señor. Es la hora de salir a este mundo por todos los lugares, por los caminos y circunstancias, salir con la fuerza del Señor, siendo testigos valientes de Jesucristo. Pero así como Dios mismo vino a este mundo en una familia, Él ha querido construir esa Iglesia doméstica en la que aprendemos a guardar al Señor, a esperar esta hora, a vivir la hora, creyendo en el Señor, que el Espíritu viene a nosotros, viene en ayuda de nuestra debilidad. Subir, aguardar e ir como decía el Evangelio” fueron las tres ideas propuestas por el Arzobispo de Madrid en su reflexión. “Seamos hijos de Dios. Es la hora del Espíritu. Vayamos donde el Señor, Él nos quita la sed, nos llena de su Espíritu, nos hace valientes testigos. Todo esto sabéis que hay una escuela bellísima para aprender esto, la familia. Por eso, el lema de este encuentro de Pentecostés, el lema de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, Familia cristiana, apóstoles en el mundo. Sirvamos a la familia, llenémonos de este Espíritu que viene sobre nosotros, que se haga realidad en nuestra vida lo que cantábamos en el Salmo, el Señor nos bendice, nos regala su majestad… Él llena todo este universo, de belleza y bondad”.

Advirtió que “el Señor nos ha llamado para formar parte de su Iglesia, para que el aliento de Dios permanezca en medio de este mundo y el Señor ha querido mantenernos en la Iglesia y surgir en la familia cristiana, porque todo ser humano para que exista en este mundo necesita de dos laderas: padre y madre, sin esas laderas no venimos a este mundo, por muchos inventos que hagamos los hombres, son necesarias. No hagamos expirar al hombre. El Señor a la Iglesia la manda para que de a este mundo vida, la vida misma de Dios. Él quiere enviar su aliento y renovar la creación”. “Seamos sensibles a esta petición que en este día nos hace Jesucristo”, concluyó.
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