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Jueves, 28 mayo 2015 02:00

“La verdadera revolución que hay que hacer en esta tierra es regalar el amor de Dios”

“La verdadera revolución que hay que hacer en esta tierra es regalar el amor de Dios”

Con motivo del I aniversario del Comedor Social de la Parroquia de San Ramón Nonato (c/ Melquiades Biencinto, 10), el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, se acercó ayer por la tarde al Templo parroquial. Durante su vidita, departió con los niños que acuden al Centro de Educación de Menores (CEM) parroquial, presidió una Eucaristía, se reunió con los feligreses y, por último, con los voluntarios de Cáritas parroquial en el Comedor Social, con los que compartió una cena fría.

La Eucaristía fue concelebrada por el párroco, José Manuel Horcajo, y otros sacerdotes de la zona. Monseñor Osoro comenzó su homilía diciendo: "doy gracias a Dios por poder estar hoy celebrando la Eucaristía en esta comunidad. Hoy el Señor me permite acercar a vuestro corazón la palabra que nos ha dado y acercar a vuestra vida al mismo Jesucristo". A continuación, aseguró que “el acontecimiento más grande que un ser humano puede tener en la vida es que Dios nos sigue hablando, como lo ha hecho en la Palabra que acabamos de proclamar. Hoy tenemos la gracia de que el Señor se hará presente entre nosotros, el mismo Señor que en el camino hacia Jerusalén habló a los discípulos de Emaús". Por eso, manifestó que "es una gracia singular y especial en la vida, en nuestra existencia, que podamos tener la oportunidad de descubrir cómo esta Palabra que acabamos de proclamar se hace verdad en tareas concretas que estáis realizando: desde el ropero, el comedor, el despacho de mayores, los talleres para capacitación laboral… hasta el proyecto Marta y María, la terapia de mediación familiar, la escuela de padres, el apoyo escolar, etc. Esto es lo que el Señor les pidió a los discípulos cuando les preguntó: ¿Podéis beber el cáliz que voy a beber? ¿Estáis dispuestos a dar la vida por los otros?".

"Como veis –añadió– la Palabra que el Señor nos regala nos muestra que es cierto lo que hemos escuchado en el Salmo. El Señor muestra su amor, su gracia, su cariño y esa ‘movida’ que hace que no centremos la vida en nosotros mismos sino que miremos a los demás, que hagamos verdad la compasión, la liberación, el perdón, el oír el sufrimiento de los demás”.

En este sentido, ofreció tres ideas para la reflexión. "En primer lugar –dijo– igual que el Señor se revela en el camino a sus discípulos, hoy se nos muestra a nosotros. El Señor sale a nuestro paso, va delante, nos acompaña, siempre está a nuestro lado. Se revela, muestra su rostro. En nuestro camino se encuentra con nosotros. ¿Qué le pedimos?", se cuestionó.

En segundo lugar, “el Señor se acerca a nosotros y nos dice: voy a padecer, sufrir, me van a crucificar, pero voy a triunfar, a resucitar… Y nos pregunta: qué queréis que haga por vosotros. ¿Queréis tener mi vida? ¿Qué es lo que va a cambiar en este mundo: daros puestos o tener la vida de Dios, es decir, tener un corazón distinto?. Y Jesús explica y se manifiesta a los discípulos, como esta tarde se manifiesta a nosotros, y nos dice, como en el Evangelio: ¿Sois capaces de dar la vida, como la doy yo, por amor? ¿Sois capaces de dar la vida por amor a quien sea, y de repartir ese amor, que es un don de Dios? ¿Sois capaces de servir a los demás, de ayudarles, de haceros esclavos de otros?".

En una tercera idea, indicó a los fieles que "el Señor os dice que os hagáis esclavos de los demás, servid a los demás, amadles hasta las ultimas fuerzas de vuestra vida… Esto es lo que cambia este mundo. Por eso, el Señor dice a los discípulos que los jefes tiranizan y oprimen: el que de entre vosotros quiera ser grande, que se haga servidor y esclavo de todos, como Dios mismo lo ha hecho. El Hijo del hombre no ha venido a este mundo para que le sirvan, sino para servir y dar la vida y salvar a los demás. Dad la vida, servid a los demás", exhortó. "Lo que hacéis –apuntó– son proyectos que intentar regalar vida, amor, cercanía de Dios… Esto es lo que va a cambiar el mundo. Es precioso que el Señor se acerque en esta parroquia a nosotros y nos diga: ¿Qué queréis que haga? Lo más importante es que tengáis mi corazón, que sirváis, que deis la vida por el otro, cada uno como pueda, pero no dejéis a nadie tirado. No dejéis a nadie al margen. No. No paséis de largo. Todo ser humano es imagen de Dios’.

Concluyó afirmando que "esto es lo que va a cambiar este mundo, esta es la verdadera revolución que hay que hacer en esta tierra: regalar el amor de Dios. Esta es la revolución, que no se hace con armas".

Comedor Social
El Comedor Social de la Parroquia (ubicado enfrente de la Parroquia, c/Melquiades Biencinto, 7) celebra este mes de mayo su I aniversario. Este centro social atiende cada día a unas 150 personas, ofreciendo comida. Un servicio cada vez más solicitado por transeúntes o personas sin hogar, ancianos o personas que viven solas, y familias con necesidades. Por eso, desde la Parroquia se hace un llamamiento a aquellas personas que quieran colaborar: pueden hacerlo ofreciendo todo tipo de comida, en especial leche y aceite, carnes y pescados. Además, debido a la lista de espera, hay que realizar una pequeña reforma y ampliar la cocina. Quien quiera y pueda ayudar puede ponerse en contacto con la Parroquia.

Para quienes acuden a comer, hay dos turnos de comida: a las 12:45 y a las 13:30 horas. Y para los que recogen comida para llevar, los horarios son a las 12:30 y a las 17:00 horas.

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