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Viernes, 05 junio 2015 02:00

No nos entretengamos en cuestiones secundarias

No nos entretengamos en cuestiones secundarias

Este miércoles, el Colegio Mayor Mendel acogió el encuentro de fin de curso del Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, con los profesores universitarios, coincidiendo con el fin de curso académico.

Comenzó con la celebración de la Eucaristía, concelebrada por los PP. Agustinos, el Delegado de Pastoral Universitaria y Capellanes de las distintas Facultades de los campus madrileños. En su homilía, Mons. Osoro comenzó resaltando que es un “momento singular para nosotros podernos reunir en una Eucaristía al terminar el curso”. Y es que, aseguró, “en la Eucaristía, los que creemos en Nuestro Señor Jesucristo descubrimos las tareas más preciosas y valiosas que un ser humano puede hacer por los demás y también para que uno mismo sea verdaderamente humano. Es en la Eucaristía donde encontramos todas las capacidades que Cristo mismo nos da para ser plenamente humanos, plenamente divinos y también plenamente de los demás. Y es en la Eucaristía donde los demás contemplan también un lugar en nuestro corazón y en nuestra vida que nos compromete para siempre”.

En alusión a la festividad litúrgica del Corpus Christi que se celebra este domingo, dijo que “el Señor, a través de la Palabra de Dios que acabamos de proclamar, vino a decirnos algo que me parece especialmente importante”. En este sentido, invitó a reflexionar en tres puntos concretos.

En primer lugar, “el Señor nos pregunta: en qué entretenéis vuestra vida: en cuestiones fundamentales o en cuestiones secundarias? Yo creo que es una pregunta importante para todos los que de alguna manera hemos estado o estáis ahora presentes en la Universidad, sea como profesores, como estudiantes o como capellanes”. Recordó que un profesor de Introducción a la Escritura, en la Universidad Pontificia de Salamanca, le decía: “hay mucho saduceo que se entretiene en cuestiones secundarias”. Y afirmó que “esto no ha pasado: sigue existiendo. A veces también entre los cristianos, aunque vayamos a Misa, nos entretenemos en cuestiones secundarias. Y aquellas que son esenciales, fundamentales…”. El Arzobispo de Madrid insistió en que “hay que hacer un trasplante de corazón”, algo que a su juicio se hace sin dolor, ya que “lo realiza Jesucristo. Tener el corazón trasplantado es la única manera de no entretenernos en cuestiones secundarias” ya que esto es “no vivir de verdad, no ver a todos los heridos que tenemos a nuestro alrededor, y que son más de lo que parece”. “Hay mucho herido en este mundo”, insistió, y los “cristianos no podemos permitirnos el lujo de entretenernos en cuestiones que no sirven de nada, que no afectan a casi nadie, y que en el fondo no afectan a mi vida”. Manifestó la necesidad de moverse para “ir a curar heridos donde estén y levantarles. Esto es esencial”. Recordó que el único que puede curar es el Señor, y que “es muy importante que nos lo diga a fin de curso a nosotros, que estamos en la Universidad. Cuando el ser humano ha perdido el dibujo de Dios, no nos podemos entretener en cuestiones secundarias, porque hoy hay una enfermedad muy grave que afecta a la Universidad también: que el ser humano está desdibujado, no sabe quién es”. Ante esta situación, añadió, “es necesario acercarse a Jesús para descubrir quién es” y “es necesario que entremos en las cuestiones fundamentales en la vida, máxime cuando todos somos buscadores de la verdad. Es cierto que en la Universidad tenemos una parte importante en la búsqueda de esa verdad”.

En segundo lugar, animó a los presentes a ser “capaces de contemplar la fuerza de Dios” ya que a veces “en las grandes ciudades podemos tener la tentación de que Dios no existe”. Algo que, dada su experiencia, no responde a la realidad. “A veces, es donde más se nos revela el Señor: en la soledad, en la pobreza, en la división, en los enfrentamientos, en las luchas que rompen, que dividen, que estropean las relaciones humanas… Dios puede arreglar eso”. Ante esas situaciones, que calificó de ‘Cristos rotos’, aseguró que “Dios nos pide que contemplemos su poder para restaurarlos”. En la Universidad”, apuntó, “se nos ponen los instrumentos necesarios para acercarnos a ese Cristo roto que está ahí. Dios se nos está revelando. No nos entretengamos en cuestiones secundarias”, exhortó.

Por último, invitó a los presentes a acoger “al Dios vivo y verdadero”. Un Dios que “ha vencido a la muerte y nos dice cómo vencer todo acogiendo a este Dios vivo y verdadero”.

Resaltó la importancia de celebrar la Eucaristía y alimentarse del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo porque “acoger a Cristo Dios vivo y verdadero significa comprometerse a darle a conocer”. Y aseguró que “Dios es siempre una gracia para todos” y “que hoy nos dice: estáis preparados. Contad, contemplad el poder de Dios. Sanad a muchos corazones rotos. Dios existe, también en la ciudad”. Confesó que en estos “ocho meses he visto muchas más presencia de Dios que en otros lugares, con más cantidad y claridad que en otros lugares. Acojamos al Señor, empezando por mí” y “haremos una Universidad distinta. No valen los lamentos. Los cristianos se ponen a trabajar, sin olvidar que son discípulos de Cristo, que actúan en su nombre, y que lo hacen con su fuerza”, concluyó.

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