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Lunes, 15 junio 2015 02:00

Monseñor Carlos Osoro exhorta a “vivir y caminar en la confianza en Dios”

Ayer domingo, la Parroquia de San Félix, ubicada en Villaverde Alto, acogió una solemne celebración de la Eucaristía. Presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, la Misa fue concelebrada por el hasta ahora Vicario Episcopal de la V, Ángel Matesanz, y el nuevo Vicario de la zona, Juan Pedro Rodríguez; el Superior Provincial de los Viatores, P. Gregorio Esquivel, CSV; los tres párrocos anteriores que aún viven: el sacerdote diocesano José González Caballero, el P. José Luis Ezcurra, CSV, y el P. Fernando Sanz, CSV; el párroco actual, P. Jesús Ángel Arroyo Villegas, CSV; y sacerdotes del Arciprestazgo Villaverde Alto – Ciudad de los Ángeles, al que pertenece la Parroquia.

En su homilía, Monseñor Osoro invitó a “dar gracias al Señor. Nos lo decía el Salmo 91: dad gracias al Señor, Él es bueno, Él tiene misericordia. Y esta misericordia la tenemos que proclamar en toda la tierra. Ese amor incondicional de Dios a cualquier ser humano, en la situación en la que se encuentre, hay que proclamarlo. Es un Dios que hace crecer al justo. Damos gracias a Dios porque estamos plantados en la casa que ha hecho Dios para los hombres. Damos fruto y estamos frondosos cuando permanecemos de cara a Dios, y decaídos y sin dar fruto cuando estamos al margen de Dios”. Recordó que Romano Guardini decía que “cuanto más se acerca el ser humano a Dios, más sabe de sí mismo; cuanto más se separa de Dios, menos sabe de sí mismo y hace estropicios tremendos en este mundo”. En este sentido, ofreció a los presentes tres ideas para la reflexión.

La primera, tomada al hilo de la primera Lectura: “hemos sido llamados y arrancados por Dios. Tenemos vida en la medida en que estamos unidos a Cristo, somos la Iglesia del Señor. Aquí no estamos por casualidad, ha sido un regalo inmenso del Señor que nos ha llamado de formas muy diversas para que mantengamos viva la presencia de Dios en este mundo”. “Cristo, con su vida, con su amor y con su gracia, nos hace dar frutos. La iglesia es una casa de puertas abiertas para todos los hombres, ¡para todos! Pero es una casa que, quien entra en ella, se da cuenta de que es diferente. Sí, es diferente. Los leprosos encontraron en Jesús no lo que encontraban en sus paisanos, que los echaban al monte porque contagiaban, porque creían que sus padres habían pecado y porque la enfermedad que tenían era fruto de aquello… Jesús va a buscarlos para integrarlos de nuevo en la comunidad. Los cura. Esta es la Iglesia de Jesucristo, la que sale en búsqueda de todos los hombres”. “Nosotros somos llamados por el Señor, hemos sido arrancados para ser en esta tierra algo distinto, una casa diferente, para hacer de este mundo una nueva casa donde los hombres y mujeres se encuentren a gusto, donde los más pobres y desgraciados descubran la grandeza de su ser y de su vida, donde los más indiferentes vuelvan a descubrir que Dios no es un estorbo, que Dios ama al hombre, que promueve su dignidad, que alcanzamos de verdad cuando descubrimos quiénes somos cada uno de nosotros y quién es el que está a mi lado, que siempre es un hermano. Y por él gastamos la vida”.

En segundo lugar, dijo que “el Señor, que nos habla con toda la claridad, nos dice que tenemos además que vivir y caminar en la confianza en Dios. Siempre tenemos confianza, decía el apóstol Pablo en la carta a los Corintios. El cristiano, el discípulo de Jesús, es el que hace un camino de confianza en que Dios está de su parte, a su lado, no nos abandona, nos quiere, nos regala lo más grande que podemos tener en la vida: su propia imagen”. “Sé que soy hombre o mujer por la cercanía que Dios ha tenido conmigo, y Él me pide que muestre lo que soy y se lo diga al que tengo a mi lado. Por eso, la mejor definición de lo que es el ser humano y de la confianza en Dios es esa parábola que tantas veces hemos escuchado: la del buen samaritano”. “Caminar viviendo en confianza con Dios, al estilo de Dios, guiados por la fe en Cristo, como nos decía el apóstol Pablo, agradando a Dios. Y lo que agrada a Dios es que yo trate a todos como hermanos, pero mucho más al que está tirado: que le busque, que le recoja”, apuntó. En este sentido, manifestó que “es una maravilla poder celebrar 50 años en esta comunidad parroquial. El Señor os dice que sois un grupo, que Dios os ha arrancado, os ha llamado, habéis sido llamados por Dios, tenéis la misión de vivir la vida de Cristo, Él os ha comunicado su vida, que sois bautizados. Por eso, tenéis que vivir y caminar en la confianza de un Dios que ha tenido tanta con nosotros que nos regaló su vida”.

En tercer lugar, señaló que “tenemos que tomar conciencia de llamados, arrancados, plantados en este mundo, viviendo y caminando en confianza con Dios, para acercar y construir el reino de Dios”. “No os dais cuenta lo importante que es que, después de 50 años de vida de esta comunidad, el Señor se acerque y nos diga: queridos hijos, acercaos a este mundo, acercaos a los hombres, construir el reino de Dios, yo os he dado todo, mi vida, mi palabra, mi gracia, mi presencia …”. “Si de verdad acercamos y construimos el reino de Dios: qué maravilla poder construirlo con Jesucristo, entrar en comunión con Él, alimentando nuestra vida... Si yo como del Señor, doy de lo que como”.

Confesó que “es una gracia para mí el poder estar con vosotros hoy, celebrando la Eucaristía y confirmando a este grupo. Es una gracia de Dios inmensa. El Señor viene y nos dice que hemos sido llamados, que somos un árbol nuevo en medio de este mundo, que tenemos que dar fruto. Hombres y mujeres que caminamos y vivimos en la confianza en Dios, y que tenemos que construir aquí y ahora el reino de Dios. No hay que conquistar terrenos, hay que conquistar vidas y ser tan atractivos que provoquemos lo que provocó Jesús con los discípulos de Emaús”.

Concluyó diciendo que “a partir de ahora, otros 50 años, pero con esta conciencia de arrancados, de llamados, de caminar en confianza y construir el reino de Dios con la fuerza y la gracia que nos entrega Jesucristo”.

Con esta celebración se clausuraron los actos que desde el pasado 5 de octubre se han venido desarrollando con motivo del 50 aniversario de la creación del templo parroquial. Además, la Misa sirvió como Acción de Gracias por los 25 años de presencia Viatoriana –los Padres Viatores se hicieron cargo del templo en 1990- y las Bodas de Plata de la ordenación como Diácono Permanente del Hermano Ignacio González de Zárate, CSV. Durante la ceremonia, un grupo de siete adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación.
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