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Miércoles, 17 junio 2015 02:00

“La Eucaristía nos hace descubrir que nuestra vida es como la del Señor” afirma el Arzobispo de Madrid

“La Eucaristía nos hace descubrir que nuestra vida es como la del Señor” afirma el Arzobispo de Madrid

La Parroquia de Santa María la Blanca (c/ Monasterio de Oseira, 25- Montecarmelo) acogió ayer por la tarde la celebración de una Eucaristía presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, y concelebrada por los sacerdotes de la Parroquia. Durante la Misa, el Prelado madrileño bendijo la Cripta, la Biblioteca y la Sala de Música del templo.

En su homilía, el Arzobispo dio gracias a Dios “por este momento que estamos viviendo en esta capilla, en la que celebraremos la Eucaristía. Y porque lo podemos hacer celebrando y recordando a Santa Micaela, esta mujer madrileña que en la Eucaristía aprendió a vivir en una generosidad total, dejándose atrapar y amar por Dios mismo”. Para Mons. Osoro, “la Eucaristía nos hace descubrir que nuestra vida es como la del Señor. Es para darla, para que otros tengan vida, como hizo el Señor”. Por eso, apuntó, “adquiere una fuerza especial para todos la Palabra que el Señor nos ha regalado en este día. Esta Palabra tiene tres expresiones que nos pueden ayudar a descubrir la grandeza de lo que estamos viviendo. Tres palabras: ricos, nuevos y dichosos”.

En alusión a la primera expresión, dijo que Dios “quiso inclinarse de tal manera hacia nosotros que se empobreció. Cuando pensamos en Dios, pensamos en un Dios poderoso, es verdad. Pero Él quiso hacerse pequeño para acercarse a todos. Él nos enriqueció con su vida. Su generosidad fue tan grande que nosotros no podemos desechar a nadie de nuestro lado. Él nos hizo crecer en la verdadera alegría, que nace solo de una fuente. Es verdad que estamos alegres cuando en la vida triunfamos, pero esa alegría a veces dura poco. La alegría verdadera es sentirse querido. Y todo ser humano se siente querido por Dios”. Prosiguió explicando que “a veces ponemos condiciones a la gente. Pero Dios, incluso portándonos contrariamente a lo que Él nos enseña, siempre está a nuestro lado. Por eso nos enriqueció con su vida y creció la alegría de Él en nosotros. La Iglesia es casa de puertas abiertas: puede entrar todo el mundo, a nadie se le pone una condición. Esto exige un derroche de generosidad como el que tuvo el Señor, que está por encima de nuestras fuerzas, como decía el apóstol Pablo”. En alusión al apóstol Pablo, exhortó a los presentes: “distinguíos por vuestra generosidad”. “Esta noche, el Señor viene a vuestra vida y os dice: os he enriquecido con mi vida, con mi generosidad, haced vosotros lo mismo con los demás”.

En segundo lugar, “el Señor nos dice que somos nuevos. Nos cambió el ser y el hacer. Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen… Qué difícil es esto. Él nos ha cambiado el ser y el hacer, nos ha dado su vida por el bautismo, así que hagamos lo que Él nos pide. Un cristiano hace lo que Jesús hizo, que siendo Dios vino a ensuciarse en este mundo. No tiene miedo. El Papa Francisco nos dice que es un momento para que los cristianos salgamos, no para que nos echemos atrás. Si de verdad tienes la vida de Dios, no tengas miedo. Para Dios no hay nada imposible. Busca fórmulas para que hagamos lo que Él quiere que hagamos, para que vivamos de lo que Él quiere que vivamos, para que demos de lo que Él quiere que demos… Nos cambió el ser y el hacer. Id, salid”.

Por último, comentó que Dios “no solamente nos enriqueció y nos cambió el ser y el hacer, sino que nos ha hecho dichosos. Qué felices estamos ahora, en estos momentos. Nos lo decía el Salmo 145: dichoso a quien auxilia a Dios. Y Dios nos ha venido a auxiliar. ¿Cómo no vamos a mantenerle fidelidad y ser justos? Dichosos nosotros, porque nos abre los ojos, porque nos marca la dirección, porque nos ama y porque nos guarda, como nos decía el Evangelio”. “Hoy el Señor nos ha enriquecido, nos ha descubierto que nos ha cambiado el ser y el hacer, nuestro modo de comportarnos, y encima nos dice que somos dichosos… ¿Qué más podemos pedirle a un Dios que nos ama, que cuenta con nosotros y que se va a hacer presente en este altar? Que así lo vivamos y creamos”, concluyó.

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