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Jueves, 18 junio 2015 19:08

"Dios me ha puesto a vuestro lado" Featured

"Dios me ha puesto a vuestro lado"

El ciclo Voces de Madrid del Teatro Español acogió la noche del miércoles al arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro. «A priori, no es un lugar donde uno se puede encontrar a un arzobispo», bromeó el presentador del acto, el dramaturgo Ignacio García May, sorprendido ante el lleno total en el patio de butacas.

Antes de ser sacerdote, el actual arzobispo de Madrid estudió, entre otras cosas, Magisterio y Ciencias Exactas. García May quiso saber cómo un profesor termina siendo sacerdote. Y don Carlos contó como ya con seis años, durante la vista de un misionero a su parroquia, "al preguntar quién quería ser sacerdote, yo levanté la mano". Pasarían años hasta que eso se materializó. Un día, durante una de sus clases –siendo ya docente-, cuando "estaba escribiendo algo en el encerado, al volver la mirada y ver a todos los muchachos pensé: ¿Para esta gente no podría yo dar algo más que merezca la pena para el presente y para su futuro?" Ese día, "fue clave en mi vida. Por la tarde fui a ver a un jesuita y tomé la decisión"

Pero, "¿cómo se distingue la vocación religiosa de la estrictamente social?»", se preguntó el interlocutor. "No es separable. Hablar de Dios supone hablar del bien total y absoluto del ser humano", dijo Monseñor Osoro antes de recordar al auditorio que "Dios no solamente acerca a los que creen, como nosotros; nos acerca también a aquellos que creen todo lo contrario, no para imponérselo, sino para ofrecerles con nuestras vidas una manera de vivir en la que Dios no solamente no nos estropea, sino que nos da la plenitud de la existencia humana. Por tanto, es un bien social, porque me enseña a respetar al otro".

"En su discurso, dice muchas veces que su doctrina es hablar con todo el mundo. ¿Realmente, se puede hablar con alguien que no es creyente?», preguntó el moderador. "Yo tengo amigos  a los que a veces les digo: Es que no crees ni en las aspirinas. Tengo amigos que son amigos de verdad, han estudiado conmigo y nunca les he abandonado. Y en las cosas más importantes de su vida sí que me han preguntado qué es lo que yo pienso, lo cual quiere decir que se fían algo de mí".

El obispo que quiere conocer Madrid

García May recordó durante el diálogo una de las primeras visitas de don Carlos al Gallinero, en la Cañada Real. "Me siento con la responsabilidad de poder llegar al corazón de todos porque quiero ser pastor. El Buen Pastor de la parábola se ocupa naturalmente del rebaño que tiene, pero también va en búsqueda de los que van fuera. Yo quiero ser ese pastor. Tendría que ser un santo para conseguirlo, pero voy a intentarlo". Esto, añadió, "es lo que me lleva a recorrer todos los lugares donde vive la gente, y también donde hay más necesidad". "¿No es excesivo el peso de ver tanta injusticia o miseria?, se preguntó el presentador. "Sinceramente, le digo que sí", reconoció don Carlos. "Pensar que un ser humano a veces no tiene ni sitio donde poner el pie, porque el sitio que ocupa a lo mejor es de otros y le prohíben poner el pie, me estremece. Dios ha dado esta tierra al hombre para que pueda vivir en ella junto a los demás, en una relación no de guerra, sino de fraternidad?".

El arzobispo de Madrid, tras contar su periplo por diócesis como la orensana, Oviedo o Valencia, se dirigió a los presentes: "Dios me ha puesto a vuestro lado. A lo mejor alguno piensa no me importas para nada. Pues tú sí que me importas a mí. Así que, déjame a mi que me importes. Tengo que estar al lado de la gente, tengo que quererla". Esto le gustó al presentador, que reconoció haber estado un poco «preocupado porque nunca había hablado con un arzobispo". Aunque confesó, delante de él, "que he estado hablando con gente que le conoce y me han dicho que estuviera tranquilo".

En esta línea, el arzobispo de Madrid reconoció echar mucho de menos Valencia, donde "me sentía querido". "Han sido siete años donde no ha habido lugar que no haya pisado. Todos necesitamos ser queridos, y te cuesta dejarlo", señaló antes de asegurar que "el acto de obediencia más grande de mi vida ha sido cuando me han pedido que viniera a Madrid, porque estaba muy a gusto allí". "No sé si lo podré hacer bien, pero me he entregado totalmente desde que he venido", aseveró.

El día a día de un obispo

Uno de los objetivos del ciclo Voces de Madrid es conocer de cerca a personas de ámbitos diversos que formen parte de la vida matritense. Por eso, el auditorio quiso conocer cómo es el día a día del arzobispo. Incluso "desde su elección, porque no me imagino cómo es el procedimiento", admitió García May. "Yo estaba haciendo unos curso de música en Santander, y me llamaron de Nunciatura. Lo primero que pensé que me iban a preguntar qué hacía yo allí con los artistas, pero la noticia era otra. Era que el Santo Padre me nombraba obispo de Orense. Y pensé si sabrían quien era yo, porque creía que para ser obispo había que tener algo especial", respondió don Carlos. Así hasta hoy, tiempo que "ha sido una Gracia de Dios". "Me ha ensanchado el corazón, me ha hecho ver gentes muy diversas, de formas de pensar muy diferentes, y me ha hecho descubrir y acercarme a la persona, no por lo que piense o lo que haga, sino por lo que es".

Sobre su día a día, Monseñor Osoro explicó el propio día: "Me levanté a las 6:30 de la mañana y rezo, porque si no, hablo en vacío. Había quedado para ir a Servimedia para una entrevista. Y luego hemos desayunado. De ahí he marchado a CONFER, a ver a los religiosos y hemos celebrado la Eucaristía y comido todos juntos". Después, llegaron las visitas a su despacho de Bailén y «la hora para venir aquí».

Concluyó el arzobispo recordando que "es tiempo de esperanza, porque el ser humano, en lo más profundo de su corazón, está necesitado de la buena noticia, que no es otra que Dios le quiere".

El ciclo Voces de Madrid, también conocido como conversaciones matritenses, nació el año pasado con el objetivo de que el público pudiera conocer, en primera persona, testimonios de exponentes muy diversos que forman la vida de la capital. Desde el 15 y hasta el próximo domingo, 21 de junio, además del arzobispo, han pasado y pasarán por el escenario del teatro el antropólogo que descubrió los restos de Cervantes, Francisco Etxeberría; el Gran Mago Berni; Kirsti Baggethun, una traductora noruega; o Juanjo Crespo, comandante en el Cuartel General de la OTAN en Bétera, entre otros.

Infomadrid / Cristina Sánchez Aguilar

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