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Miércoles, 09 mayo 2018 16:52

Santa Rita reparte rosas bendecidas en la fiesta de su titular

Santa Rita reparte rosas bendecidas en la fiesta de su titular

El martes 22 de mayo se celebra la festividad litúrgica de santa Rita de Casia.

La parroquia Santa Rita (c/Gaztambide, 75), de los padres Agustinos Recoletos, prepara la fiesta de su titular con una novena. Se desarrollará desde el 13 hasta el 21 de mayo con Misa predicada, a las 20:00 horas, seguida del ejercicio de la novena.

El día de la fiesta se celebrará la memoria de la santa en todas las eucaristías, con bendición de las rosas que lleven los fieles. Además, durante las misas de las 11:00, 12:00, 19:00 y 20:00 horas, se repartirán rosas bendecidas. Y es que, según la tradición, estas rosas se llevan a los enfermos, recordando el símbolo que lleva la santa por el milagro que se le atribuye: en pleno invierno, estando enferma, pidió una rosa, y una vez conseguida, mejoró su salud.

Además, durante todo el mes de mayo se celebra en la parroquia las flores a María. Cada día a las 19:00 horas hay Eucaristía, seguida de la ‘flor’ a María, para concluir con el rezo del santo Rosario a partir de las 19:30 horas.

Biografía

Santa Rita nació en 1381 en Italia. Ella quería ser monja, pero por obedecer a sus padres, se casó. Su esposo le causó muchos sufrimientos, pero ella devolvió su crueldad con oración y bondad. Con el tiempo él se convirtió, llegando a ser considerado y temeroso de Dios. Pero santa Rita tuvo que soportar un gran dolor cuando su esposo fue asesinado.

Santa Rita descubrió después que sus dos hijos estaban pensando en vengar el asesinato del padre. Ella temía que realmente se vengaran. Con un amor heroico por sus almas, le suplicó a Dios que se los llevara de esta vida antes de permitirlos cometer este gran pecado. Poco después ambos murieron, después de prepararse para encontrarse con Dios.

Sin su esposo e hijos, santa Rita se entregó a la oración, penitencia y obras de caridad. Después de un tiempo, pidió para ser admitida en el convento Agustiniano en Casia. No fue aceptada, pero después de orar a sus tres especiales santos patronos - san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino - milagrosamente entró en el convento y las monjas le permitieron quedarse. Esto sucedió hacia el año 1411.

En el convento, la vida de santa Rita estuvo marcada por su gran caridad y severas penitencias. Sus oraciones obtuvieron para otros curas notables, liberación del demonio y otros favores especiales de Dios. Para que ella pudiera compartir en el dolor de Su Corona de Espinas, Nuestro Señor dio a Santa Rita una herida de espina en su frente. Fue muy dolorosa y expelía un olor desagradable, pero ella lo consideraba una gracia divina. Ella oraba: «Oh amado Jesús, aumenta mi paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos». La herida duró el resto de su vida.

Santa Rita falleció un 22 de mayo de 1457 a la edad de 76 años. La gente se agolpó en el convento a presentar sus últimos respetos. Innumerables milagros tuvieron lugar a través de su intercesión, y la devoción hacia ella se extendió a lo largo y a lo ancho. Nunca la enterraron. Su ataúd de madera fue reemplazado por uno de cristal, y su cuerpo permanece incorrupto. El Papa León XIII la canonizó en 1900.

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