12 de Julio de 2018

Monseñor Vidal en la fiesta de san Benito: «Fue un hombre feliz por vivir de cara a Dios»

«San Benito fue un hombre santo y dichoso por vivir totalmente de cara a Dios», dijo monseñor Jesús Vidal, obispo auxiliar de Madrid, en la homilía con la que celebró la fiesta de san Benito junto a la comunidad benedictina del Valle de los Caídos.

Desgranando la liturgia de la Palabra, se centró en tres figuras del ser humano: un prisionero, un siervo, un hijo. «San Pablo nos muestra una experiencia común a muchos de nosotros: yo soy prisionero por Cristo, porque hay un amor que nos convoca y nos encierra en la relación con Cristo y con los hermanos en la Iglesia», explicó. Se trata de «la experiencia de la vocación», por la que «no nos pertenecemos ya a nosotros mismos», y que ofrece «la verdadera libertad» y «la verdadera alegría».

La siguiente imagen es la del siervo: «esta no pertenencia se realiza en el servicio», señaló Vidal. «Somos siervos unos de otros. Si nuestra tendencia natural herida por el pecado nos lleva a querer sobresalir, el Señor nos llama a ser los últimos. Nuestra autoridad no está en el poder, está en el servicio. El mayor poder consiste en estar al servicio de todos».

Por último, «el Señor nos enseña el camino de ser hijos. Parafraseando al libro de los Proverbios: “Hijos mío, si aceptas mis palabras, podrás comprender el camino que lleva a la felicidad”. Siendo hijos entendemos qué significa ser prisionero y ser siervo. Así reconocemos al Padre, fuente de la vida verdadera. Siendo hijos, en la obediencia vamos siendo engendrados».

Al final de este itinerario, descubrimos que «nuestra relación con Dios no es la de un preso con su carcelero o la de un siervo con su amo déspota, sino la de un hijo con su Padre», concluyó el obispo auxiliar.

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