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Sábado, 19 diciembre 2020 09:00

La Academia Bibliográfico-Mariana y su concurso literario dedicado a la Almudena

La Academia Bibliográfico-Mariana y su concurso literario dedicado a la Almudena

La Academia Bibliográfico-Mariana fue fundada en 1862, «en obsequio a la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios», por José María Escolá, presbítero misionero apostólico, en la ciudad de Lérida y bajo los auspicios / la protección del obispo de la diócesis. Tenía por objeto «publicar y propagar libros y escritos relativos únicamente a la Inmaculada Madre de Dios».

Se estableció el día 12 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, «que nos recuerda la promesa de la protección especial de la divina Señora, vino a tomar posesión de España» y cuyo lema era España patrimonio de María: todo para María.
Todos los devotos de la Inmaculada Virgen pueden pertenecer a esta sociedad: para escribir o componer obras, discursos, sermones, poesías, etc. «Y todos para propagar estos escritos una vez aprobados por la Junta directiva y la autoridad eclesiástica de la diócesis en que se impriman». Por aquellas fechas el número de asociados llegaba a los 3.000, siendo de todas las provincias de España, y «de todas clases, sexos y condiciones».

Esta academia celebraba anualmente, en el domingo posterior a la festividad de Nuestra Señora del Pilar, el aniversario de su institución, con una solemne función religiosa por la mañana, y con otra literaria por la tarde, en la cual se confirmaba la publica distribución de los premios ganados en el certamen poético, a semejanza de las antiguas justas o juegos florales. Estos premios se establecieron en 1863 para galardonar a los autores de las composiciones en que más dignamente se celebrase la conmemoración del título o advocación de Nuestra Señora.

El 18 de octubre de 1874, tuvo lugar en la ciudad de Lérida, el certamen poético, celebrado con motivo del concurso de premios abierto por la Academia Bibliográfica-Mariana para solemnizar el XII aniversario de su fundación. En esta ocasión el tema elegido para las diferentes composiciones fue Nuestra Señora de la Almudena, Patrona de Madrid.

El limón de plata y oro, premio destinado al autor del mejor poema, lo consiguió el titulado «La joya de la Almudena» de Timoteo Domingo Palacio, historiador y archivero de la Villa de Madrid. Y Narcisa Pérez Reoyo de Boado, natural de La Coruña, fue premiada con una manzana de plata y oro por su magnífica leyenda «La protección más segura», con el lema Madre de Misericordia (número 5).

Reproducimos parte de los versos de la obra de la poetisa y narradora Narcisa Pérez Reoyo, en los que la patrona de Madrid se manifiesta como amparo y consuelo frente a las adversidades.

Trajo Santiago prodigiosa Imagen
Del feliz Nicodemus obra bella,
cuyos colores estampó San Lucas
del alto original a la presencia.

Una imagen hermosa de María,
talismán de salud y de grandeza
que en el pequeño templo colocada,
concha mezquina de tan rica perla.

Mostró al punto con múltiples prodigios
de la augusta Señora la clemencia
El tierno afán con que protege a España
y el maternal amor que nos profesa.

Allí en su altar la misma que adoramos
bajo la advocación de la Almudena,
la que el consuelo y la salud nos torna,
la que dicha sí gracias nos dispensa.

Derramó manantial inagotable
sobre la antigua gente madrileña
de su poder los inefables dones
los divinos tesoros de su diestra.

La enfermedad, el duelo, la desdicha,
el arrepentimiento, la miseria
hallaron en las gradas de su trono
calma, salud, amparo o recompensa.

Jamás se alzó en demanda de socorro
ninguna voz a la divina Estrella
que no encontrase en su bondad un eco,
que un consuelo no hallarse en su presencia.

Y unánimes el pueblo y los monarcas
devoción entusiasta, pura y tierna
la dieron y al influjo de su celo
con amante porfía enriqueciéronla.

Despedimos esta reseña, la última de este año 2020, caminando con esperanza hacia el futuro, de la mano de nuestra Madre María, y con las palabras del arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, en su carta con motivo de la pasada Vigilia de la Inmaculada: «Santa María la Real de la Almudena, en este día en el que celebramos tu Concepción Inmaculada, te pedimos que seas nuestro auxilio y nuestra defensa, nuestro consuelo y fortaleza; llénanos de esperanza y que nunca nos falte la alegría del Evangelio que el mundo tanto necesita».

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