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Lunes, 08 noviembre 2021 19:54

Abandono, confianza y entrega, las palabras clave de la vigilia de jóvenes de noviembre

Abandono, confianza y entrega, las palabras clave de la vigilia de jóvenes de noviembre

Los jóvenes de Madrid se volvieron a reunir en la catedral de la Almudena el pasado 5 de noviembre en la vigilia Adoremos de los primeros viernes de mes, presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. En esta ocasión fue organizada por universitarios de colegios mayores, y en ella se pudieron escuchar los testimonio de dos de ellos. «Vivir con Dios en los estudios es preciosos, enriquecedor», aseguró el primero, un joven de Jaén que vino a Madrid «asustado» por el gran salto del Bachiller a la universidad. Llegó pensando que estaba solo, pero no: «Vine solo con Él; nunca se fue de mi lado aunque yo quisiera echarlo». Y añadió: «Estamos todos lejos de casa y de nuestras familias. Abrazar su amor hace que jamás nos sintamos solos o perdidos; Él es nuestra casa y nuestra familia, lo es todo».

Otro joven. Sebastián Vargas, mexicano de 23 años, siempre pensó que «creer en Dios es algo racional». Él, que «vivía sin Dios, a medias, con una vida incompleta», empezó a buscar y ya estudiando en Madrid «aparece el sentido de la búsqueda de la verdad». Con Aristóteles descubrió «que se puede demostrar con la razón que Dios existe». Pero en él surgen nuevas preguntas: ¿cuál es el Dios verdadero? ¿Existió Jesús de Nazaret? ¿Era Dios? Aquí inició una nueva búsqueda que este joven mexicano reformuló por completo cuando conoció a su novia: «Es coherente con lo que dice y con lo que hace, y al conocerla a ella y su relación con Jesús, descubro que yo también quiero una relación con Él».

Sebastián le pidió fe a Dios, y se la concedió. «Lo intelectual ha sido importante, pero no lo esencial», sino su «necesidad» de estar con Él. El mayor regalo de todos los recibidos, reconoció este joven mexicano, «es el sentido» a una vida vacía. «De pronto hay sentido y sé que estoy llamado a algo con Cristo en esta vida». Por su propia experiencia, Sebastián animó a los presentes: «Buscad, la verdad existe y si te abres a ella, si te atreves a lanzarte en su pos, al final del todo encontrarás, siempre de forma más clara y más plena, a Cristo». Él buscó, encontró, y ahora está a la espera de su Bautismo: «Os pediría que rezaran por mí».

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«Dios no es un sobrante»

Al hilo de estos testimonios y del Evangelio proclamado durante la vigilia, el de la viuda pobre, el arzobispo de Madrid hizo en voz alta las siguientes preguntas a los jóvenes: ¿cómo vivo?, ¿doy lo que me sobra?, ¿doy algo de mi propia vida? La viuda «representaba el compendio del desamparo absoluto en el que podía vivir una persona [por ser mujer y viuda en aquel contexto social], pero ella dio todo lo que tenía para vivir». Un signo de amor y «confianza absoluta en Dios».

En este tiempo que vivimos, en esta «nueva época que está naciendo», parece que hay un intento de «arrinconar a Dios». Y esto, dijo el purpurado, tiene consecuencias. «Cuando el rol supremo no es Dios, doy de lo que me sobra o no doy nada». Por eso, animó a confiar en Él: «Dios no es un sobrante». «Todos los que estáis aquí, simplemente por la edad que tenéis, sois ricos», les aseguró el cardenal Osoro a los jóvenes. Dios aparece en la existencia humana «cuando yo salgo de mí mismo». La pobre viuda hacía depender su existencia de Él, «es un ejemplo de amor total a Dios, expresado en el desprendimiento del dinero», poniendo toda su confianza en Dios.

Por eso la Palabra, destacó el arzobispo, invita a «compartir nuestra vida con los demás». «Cuando damos algo de nosotros no nos vaciamos; al contrario, nos enriquecemos». «Es importante que los que creemos en Jesucristo humanicemos este mundo», y la única forma de hacerlo es dando a los demás «de lo que Dios ha puesto en nuestra vida y en nuestro corazón», que es su amor, concluyó.

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