En escasos diez días, el papa León XIV estará ya en Madrid. Su viaje apostólico comienza el 6 de junio, pero desde hace meses la diócesis calienta motores para el encuentro con el Santo Padre.
De las primeras cosas que se puso en marcha fue la acogida de peregrinos. Parroquias, polideportivos, colegios… Hasta 29.000 plazas hay inscritas para recibir a los peregrinos.
Junto a ellas, se invitó a las familias a que abrieran las puertas de sus casas. Entre los que respondieron se encuentran Eduardo y Marian y sus cinco hijos, David, de 14 años, Alejandro, de 12, Javier, de 10, Miguel de 8, y María, de 3.
En su casa, un piso en el barrio de Argüelles de 85 metros, tienen una habitación de reserva con dos camas «y se nos ocurrió que podía ser una oportunidad para que por lo menos dos personas pudieran venir al ver al Papa», afirma Marian.
Su parroquia, Nuestra Señora del Buen Suceso, canalizó su ofrecimiento. «Pensamos que nos va a hacer mucho bien a nosotros también como familia», apunta Eduardo, y la pequeña María concluye con un alegre «¡Te esperamos, papa León!».