El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, fue entrevistado ayer en la cadena EWTN con motivo de su participación en el Sínodo de los Obispos sobre la familia. Durante su intervención, resaltó que el encuentro se está viviendo en «un clima de fraternidad, de un sentido de Iglesia hondísimo, de buscar siempre la belleza que tiene la familia cristiana» y explicó que lo está viviendo «como una gracia de Dios, que lo es siempre». «Porque siempre que los pastores de la Iglesia se reúnen, y junto a ellos están también laicos, religiosos, la vida consagrada y todos los cristianos que están rezando, es un momento esencial de la vida de la Iglesia. Lo que quiere es buscar luz y salir al camino, en este caso al camino de las familias y hacer una proposición con toda justicia: que la escuela de Bellas Artes más grande, más bella, la que da el título máximo con un ser humano puede tener, es la familia cristiana. Nos engendra en una comunidad y nos hace experimentar que somos hijos de Dios y hermanos de todos los hombres, ¿qué más título podemos querer en la vida?», aseveró.
En esta línea, monseñor Osoro reflexionó sobre la realidad de la familia española y expresó su deseo de que cada hogar «llegue a ser y a tener todos los elementos que son necesarios para experimentar lo que es la comunidad cristiana». En primer lugar, alentó a hacer que Cristo vuelva a ser el centro de cada familia. La familia, según subrayó, es una comunidad donde hay personas de todas las edades, desde los abuelos, pasando por los padres y los hijos; y en ella quién debe ocupar «el centro de esa diversidad es Jesucristo», el Señor «con ese rostro misericordioso, de amor, que no elimina a nadie, sino que nos hace experimentar que necesitamos a todos». En segundo lugar, el prelado expresó la necesidad que haya «momentos de oración» con todos los miembros de la familia. «Que todos los días, al finalizar, se leyese el Evangelio del día o se rezase al menos un misterio del Rosario. También que hubiese un rincón en la casa que manifestase que ahí está una familia cristiana», es decir, un lugar especial donde «estuviese un Cristo, una imagen de la Virgen, la Biblia, el Catecismo de la Iglesia católica». Finalmente, animó a celebrar la Eucaristía dominical en familia. «Una parroquia es una comunidad de familias, de donde sale una gran familia», indicó el arzobispo de Madrid, quien además advirtió de que «la fe que no se celebra, a la larga se olvida». «Hay que celebrar la fe», insistió.