«Gracias es la mejor palabra y la oración con la que le despedimos, Santo Padre», ha dicho el arzobispo de Madrid, José Cobo, junto a los 12.000 voluntarios que han tenido un último encuentro con León XIV antes de que volara a Barcelona. «Al concluir estos días intensos llenos de encuentros y de intensidad, venimos aquí para elevar una acción de gracias con muchos de los voluntarios y voluntarias que han hecho posible cada momento», ha añadido el cardenal.
José Cobo ha asegurado al Papa que «nos sale del corazón hacer nuestras las palabras de María con toda nuestra diócesis: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador”». Este verso del Magníficat se ha rezado de hecho antes de comenzar el evento. Según el arzobispo de Madrid, «ese es hoy nuestro canto» porque «cuando María canta no habla primero de sí misma» sino de «lo que Dios ha hecho». «Y eso queremos hacer hoy nosotros», ha prometido.
⚪️Los #voluntarios ya esperan al #PapaLeónXIV en el Pabellón 3 en @IFEMA
— Archidiócesis de Madrid (@archimadrid) June 9, 2026
➡️El #SantoPadre agradecerá la labor de quienes han colaborado en la organización de su visita a Madrid. Un trabajo silencioso e indispensable.
¡Muchas gracias a todos!#ConElPapaMadrid pic.twitter.com/IZlBS3nrz5
El purpurado ha valorado que durante estos días «hemos podido vivir realmente una experiencia de Iglesia misionera y en comunión». En ellos «hemos visto rostros emocionados, jóvenes buscando sentido, familias rezando juntas, sacerdotes entregados, voluntarios felices desde primera hora hasta el final de cada jornada». Y, de acuerdo con el arzobispo de Madrid, «hemos alcanzado a ver algo muy importante: que la Iglesia vive cuando sirve, cuando se entrega y cuando lo hace unida mirando juntos al mismo horizonte misionero».
El cardenal Cobo ha declarado que «hoy queremos presentar las maravillas que el Señor hace cuando damos con gratuidad, y cuando servimos a los otros en lo escondido alzando la mirada». Y, poniendo como ejemplo a «María en Nazaret», les ha agradecido que «habéis trabajado en silencio, sin buscar reconocimiento, pero haciendo posible el milagro del encuentro, de la acogida y de la comunión, y poniendo en el centro a las personas concretas, especialmente a las más frágiles y olvidadas».

El arzobispo de Madrid también les ha reconocido que «gracias a vosotros proclamamos la grandeza del señor y sus maravillas porque Dios mira lo pequeño y lo oculto». Y ha asegurado que «lo más evangélico de esta visita no ha sido lo que apareció en las pantallas, sino la cantidad de amor escondido que la sostuvo por medio de vosotros, voluntarios». A su juicio, «hemos tenido la gracia de contemplar el rostro más hermoso de la Iglesia: el de unas manos que sirven con alegría». Ha dado las gracias al Papa «por ayudarnos a levantar la mirada y ver la grandeza del Señor». Y también «por recordarnos que el Evangelio sigue teniendo fuerza para tocar el corazón de nuestras ciudades y abrir caminos de fraternidad en medio de un mundo cansado de divisiones y ruido».
Casi al final de su saludo, José Cobo ha hecho balance de la visita apostólica asegurando que «ahora seguimos caminando como diócesis, siendo “más pueblo”». Y, tras coger fuerza, ha asegurado que «como María guardamos lo vivido en el corazón y nos ponemos en marcha con todos los procesos que se han emprendido». Por último, ha pedido a León XIV que «rece por esta Iglesia que camina en Madrid, para que nunca pierda la alegría del Evangelio ni la sencillez de los pequeños». Y le ha prometido que «nosotros no dejamos de rezar por usted».