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Miércoles, 27 mayo 2026 14:07

El cardenal José Cobo invita al clero de León a «caminar juntos para servir mejor al Evangelio»

El cardenal José Cobo invita al clero de León a «caminar juntos para servir mejor al Evangelio»

El Seminario San Froilán de León acogía este miércoles, 27 de mayo de 2026 el encuentro del arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, con los sacerdotes de la diócesis.

La reunión comenzó con el agradecimiento al cardenal y a los sacerdotes presentes del obispo diocesano, Luis Ángel de las Heras, que presentó brevemente al cardenal, destacando su compromiso con el Proyecto Repara, haber habilitado parte del Palacio Episcopal para acoger a mujeres en riesgo de exclusión social, y la convocatoria del CONVIVIUM para sacar a la luz los vínculos a reforzar en todo presbiterio diocesano.

cobo obispo leon

Sacerdocio y Sinodalidad

El cardenal Cobo abordó el tema «Sacerdocio y Sinodalidad: Caminar juntos para servir mejor al Evangelio», buscando compartir su experiencia, a partir de la asamblea presbiteral CONVIVIUM, y una línea de pensamiento que sirva para el diálogo entre los sacerdotes de León. Una sinodalidad que el papa León XIV ha puesto como música de fondo del actual pontificado, y que no es una moda pasajera ni una simple reorganización pastoral, sino un elemento que toca el corazón mismo de la Iglesia.

El desafío en todo presbiterio es «ver cómo podemos caminar juntos», subrayó el arzobispo. Hacerlo a partir de la pregunta de la que partió CONVIVIUM: ¿Qué tipo de sacerdotes necesita hoy una Iglesia llamada a evangelizar en una sociedad fragmentada, cansada y necesitada de esperanza? Una asamblea presbiteral que se proponía captar el estilo más sinodal y las claves de la Sinodalidad que pueden ayudar a esa forma de ser curas, que tiene como elemento destacado la escucha de la Palabra de Dios, del Espíritu Santo, del Pueblo de Dios, de los pobres y de los signos de los tiempos.

La sinodalidad llama a ahondar en el significado y sentido del bautismo, recordó el cardenal Cobo. En esa perspectiva, hizo ver que «la Iglesia como pueblo de Dios no es una suma de bautizados, sino un sujeto comunitario histórico». Por ello, la importancia de la diversidad de ministerios como expresión de la corresponsabilidad diferenciada. El sacerdote aparece no como un francotirador o aquel que gestiona, sino aquel que discierne y acompaña los carismas en la comunidad.

 
 
 
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Protagonismo del Espíritu

En la sinodalidad, el protagonista es el Espíritu Santo, y desde ahí debe llevarse a cabo una transformación, que supere la autosuficiencia y rigidez desde el discernimiento y docilidad interior. «La primera reforma sinodal no es organizativa: es espiritual», enfatizó el arzobispo de Madrid, que dijo que «no se trata de organizarnos de otra manera, sino asumir una espiritualidad distinta».

La conversación en el Espíritu aparece como medio de formación. Un método que muestra que no se trata de debatir opiniones, sino de escuchar profundamente, de dejar espacio al otro y buscar juntos la voluntad de Dios. De ahí surge un reto eclesiológico, que demanda aprender a vivir la sinodalidad, que lleva a fortalecer la pertenencia al presbiterio, a entender la autoridad como servicio y superar el clericalismo; y un reto evangelizador, que lleve a una Iglesia en salida, a salir de la pastoral defensiva, nuevos lenguajes, acompañar a los heridos, trabajar en red con otros carismas, recolocar el horizonte, poner el criterio en los que no están, trabajar en red.

Es necesario pasar del individualismo a la fraternidad sacerdotal, del yo pastoral al nosotros presbiteral. «El presbiterio no es simplemente una estructura organizativa; es un signo sacramental», subrayó. Es necesario entender que el sacerdote no es ordenado aisladamente, es partícipe de una misión común. Junto con ello, convertir el ejercicio de la autoridad, aprender a discernir juntos. Resignificar la autoridad, ser expertos en relacionalidad, en generar relaciones. Ponerse juntos a validar una forma de autoridad distinta, pasar de la competencia a la comunión.

cobo leon portada

Santidad, comunión, participación y misión

Los grandes retos del sacerdocio, según el cardenal Cobo, que deben llevar a renovar el ministerio desde el Evangelio, son santidad (centrado en Cristo), comunión (el nosotros presbiteral), participación (caminar con el pueblo) y misión (una Iglesia en salida). Desde ahí, el desafío, afirmó el arzobispo de Madrid, es preguntarnos cómo atender las heridas de nuestro presbiterio, descansar sin sentirse culpable, crear espacios para compartir fragilidades, entrar en un estilo de espacios y formas que tengan peso.

Las herramientas para la conversión que ha propuesto es la fraternidad presbiteral, y para avanzar en ella los pasos son formación sinodal, escucha pastoral, discernimiento comunitario, consejos pastorales vivos y transparencia y rendición de cuentas. No se trata, ha insistido, de hacer cosas, sino de generar procesos. Algo que ha nacido de CONVIVIUM es la necesidad de cuidar los ritmos humanos, de entender que la sinodalidad no es una amenaza, es providencial, purifica el ministerio.

Por ello se propone a partir de la asamblea presbiteral el trabajar en equipo, reforzar la corresponsabilidad, cuidar la humanidad del sacerdote, integrar distintas sensibilidades sin crear trincheras. Elementos que ayuden a hacer realidad el sacerdote del futuro: hombre de Dios, hermano entre hermanos, pastor cercano. Para ello, la propuesta es «volver a descubrir la alegría de caminar juntos para servir mejor al Evangelio».

Entre los pasos concretos a dar, que han surgido de CONVIVIUM, citó el trabajar en equipo, crear espacios de participación reales, cuidar los ritmos vitales e integrar la diversidad. Propuestas que han dado paso a un tiempo de conversación en el Espíritu sobre actitudes, herramientas y procesos que pueden ayudar al presbiterio de la diócesis de León a encontrar los sacerdotes que esta Iglesia particular necesita.