Eran las 17:57 horas de este domingo, 7 de junio, cuando el Papa León XIV hacía su entrada en el Movistar Arena, que se venía abajo como pocas veces habrá visto este espacio. Más de seis minutos, casi siete, de aplausos entusiasmados y entusiasmantes, que no han censado mientras el Santo Padre saludaba a los congregados a ambos lados del pasillo central. De fondo, el himno de este viaje apostólico, Alzad la mirada, al que se refería el cardenal José Cobo en su saludo inicial al Pontífice. «Alzamos la mirada animados por su presencia, Santidad, para salir de nosotros mismos e intentar hacer un mundo mejor, más justo y bello».
La llegada del Papa se esperaba desde hacía dos horas. Sonia trabaja en la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid. Era una de las más de 12.000 personas que se habían dado cita en el Movistar Arena para encontrarse con el Papa. «Vengo a agradecerle "personalmente" al Papa, porque hemos pasado un año muy duro, con un familiar enfermo». Esperaba de este encuentro que el Papa los anime a «que seamos ejemplo, sobre todo para las nuevas generaciones», de un trabajo hecho «con esfuerzo, dedicación y mucho amor».
Lo contaba ilusionada, sonrisa franca, sentada ya en su sitio, muy cerca de donde en poco más de una hora iba a estar el Papa León XIV para tener un encuentro con la sociedad civil que se ha llamado Tejer redes con el Mundo de la Cultura, del Arte, de la Economía y del Deporte. Los presentadores Lara Síscar y Carlos Franganillo guiaban el acto en un contemporáneo «atrio de los gentiles» que buscaba la trascendencia.

Testimonios y belleza
«Las personas estamos llamadas a buscar la verdad y la belleza», decía Franganillo. Y empezaba la belleza. En un escenario en el que destacaba el sillón que iba a ocupar León XIV, aún vacío pero anunciando su presencia, bailaban 28 jóvenes del Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma. Escuela bolera y danza estilizada con castañuelas que daban paso a varios testimonios de rostros y voces de la sociedad civil.
Como Lucila Rodríguez-Alarcón, directora de la Fundación porCausa, que hablaba del amor como «arma de construcción masiva» y pedía «recuperar el concepto esperanza». Después, Pedro Víllora, dramaturgo, afirmaba que la belleza no es una mera cuestión estética, sino también contenido, interior y razón. «Querer hacer un mundo mejor es apostar por un mundo más bello y, por tanto, más verdadero y consecuentemente más justo», remataba.
Por su parte, José Ríos, seminarista de tercer curso de la diócesis de Madrid y músico, subrayaba que el encuentro con Jesucristo es el que «plenifica toda vida», y ante esto el auditorio lo aplaudía con entusiasmo. «La música te permite un modo de expresión más integral», porque hay veces que las palabras no llegan a expresar todo lo que uno lleva dentro. Y así lo ha mostrado ante un silencioso auditorio con su rasgueo de guitarra española.
El chotis y las romanzas de zarzuelas de la Escuela Superior de Canto de Madrid acompañadas al piano continuaban animando al Movistar Arena en ese ambiente de belleza y arte. Contribuía a este ambiente un escenario claro, limpio, adornado con flores lilas y rosas y profusión de plantas, como si de un gran parque madrileño se tratara. «Madrileña bonita eres como un ramito de hierbabuena, tiene tu aroma perfume de la Virgen de la Paloma», cantaba la zarzuela.

Preocupados por cuidar al prójimo
En este especial ágora continuaban los testimonios, como el de Iñaki Burgueño, bombero del parque de San Blas. Ellos, que van «al lugar de que todo el mundo huye», no son héroes, ha reconocido, pero han montado una asociación para ayudar a las personas vulnerables que van detectando en las intervenciones, porque «tenemos el lujo de tener un trabajo que es servir a los demás».
Junto a él estaba el joven Pablo, un paciente del Hospital Niño Jesús, y Carmen, su enfermera de paliativos. «Lo más importante en un momento en que no hay posibilidad de curar, sino de cuidar, es estar más; no se trata de hacer muchas más cosas, sino de estar» y de «dar esperanza».
Arte, deporte, universidad y empresa ante León XIV
Ya ante el Papa León XIV, Antonio Banderas, una de las grandes figuras del cine y del teatro español, le agradecía «su presencia hoy en Madrid, Santo Padre», que «no es una visita, es un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil». Este diálogo a veces se refuerza usando un lenguaje común, que es el arte, ha declarado, que ha mantenido con la Iglesia una relación «determinante».
«La Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la humanidad», y esta afirmación ha desatado un gran aplauso entre los presentes, como también cuando se ha referido a Jesucristo «como un icono de paz, amor y sacrificio» en todas las artes. Otro aplauso cuando Banderas ha recordado las procesiones de su Málaga natal. «En este marco de arte popular anónimo», con 4 ó 5 años, «nació en mí una pregunta que solo contenía una palabra: Dios». A ellos contribuía la mirada clavada en Cristo de su madre y tantas personas que iban de Jesús al prójimo.

«El arte debe ser una alternativa a la violencia», continuaba Banderas, en una declamación acompañada de música que en ocasiones le ha llevado a emocionarse. Seguir buscando belleza y verdad es una necesidad, ha destacado, y la pregunta siempre abre un camino. «Decís vosotros que los tiempos son malos -ha parafraseado a san Agustín-; sed vosotros mejores, y los tiempos serán mejores».
La intervención de José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, representando al conjunto de la comunidad educativa madrileña, ha sido encendida y entusiasta. Decía que «la educación es instrumento fundamental de justicia social» y defendía que «necesitamos universidades respetuosas con la diversidad, pero también con la verdad».
«Creemos que el Sucesor de Pedro es un custodio de la paz y de la verdad, el mejor defensor de los pobres y de los olvidados del mundo y que es el Vicario de Cristo», ha defendido apasionadamente. Y le ha presentado dos grandes retos: la convivencia en las aulas y qué se puede hacer desde la Academia, desde la Ciencia, para liderar los caminos sociales a los que lleva las nuevas tecnologías. «Que Nuestra Señora de la Almudena le acompañe en su camino y que Dios le bendiga hoy y siempre», ha concluido con entusiasmo.
El flamenco de Sara Baras, movimiento de brazos alzados al cielo en absoluto silencio en el Movistar Arenas, taconeo, arte, pasión y raza, elegancia, junto a su cuerpo de baile, llenaba el escenario de belleza, color, volantes, flecos de mantones, palmas, guitarras, cajón. Los dones puestos al servicio y el disfrute del prójimo.

Empresa, trabajo y deporte
El bloque del mundo de la empresa y trabajo ha sido también importante en el encuentro. En este momento dialogaban Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Unai Sordo, secretario general de CCOO; Pepe Álvarez, secretario general de UGT; y Ángela de Miguel, presidenta de CEPYM.
Garamendi afirmaba que la empresa es el «espacio donde se emprende, se invierte y se impulsa la innovación». En las empresas, que son «comunidades humanas», las personas desarrollan su talento. «El futuro solo podrá construirse sumando capacidades, compartiendo objetivos y poniendo a las personas en el centro del progreso, y este es el nuevo contrato social, Santidad», ha rermarcado.
Unai Sordo ha defendido ante el Papa León XIV que el sindicalismo «aspira a impulsar principios universalistas, trascendencia sobre el porqué estamos aquí», mientras que Pepe Álvarez se ha referido a la IA y ha pedido diálogo social para hacer frente al desafío que plantea, que no solo es técnico, sino «profundamente humano». Asimismo, ha solicitado una transición digital justa pactada «que permite enfocarnos en lo que nos hace más humanos». y ha concluido con un «gracias Santo Padre por su valentía, por dar voz a los que no tiene voz, por esa visión humana que tiene del planeta». «Cuanto más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos», ha añadido en este sentido Ángela de Miguel. «Una mirada humanista», defendía, «que ponga la tecnología al servicio de las personas».

Las representantes del deporte han sido Teresa Perales y Carolina Marín. En un mundo obsesionado por el rendimiento y el éxito, «los deportistas queremos defender hoy la alegría limpia de jugar por el placer de jugar, esa ilusión que teníamos de niños», decía la campeona olímpica de badmington. Por su parte, la medallista Perales defendía que el fracaso no es ser menos, sino más bien ayuda a crecer siempre que hay una mano amiga.
Y hablaba de la necesidad de «la humildad en el éxito», mirando al rival con gratitud ya que «su esfuerzo también da valor a nuestras victorias». «Nos comprometemos a seguir jugando el partido de la vida con lealtad», han concluido, deseándole a él también un «buen partido de la vida». León XIV, en un detalle que ha emocionado al auditorio, ha bajado los escalones para acercarse especialmente a Teresa.

El colofón final —antes del cierre de la cantante Rozalén— han sido las palabras del Papa, que ha levantado numerosas aplausos cuando ha comentado las maravillas y bellezas de España, herencia de las generaciones anteriores. Así, ha invitado a reflexionar sobre qué estamos dejando a los que vienen por detrás. «La Iglesia no se desentiende de nada verdaderamente humano», y «Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud», ha reafirmado.
Rondaban las 19:30 horas cuando el Santo Padre finalizaba su discurso invitando a todos a ser «hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen los ámbitos de la vida».