La comunidad parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en la se ha reunido este 13 de octubre para conmemorar el 75 aniversario de la parroquia. Después de unos días de preparación, iniciada el pasado 5 de octubre, se ha celebrado una Eucaristía, presidida por el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín Muñoz, seguida de una procesión con la imagen de la Virgen de Fátima por las calles del barrio.

75 años de gracia, fe y vida en comunidad
En la homilía, el obispo auxiliar inició su reflexión destacando los 75 años «de gracia, de fe y vida en comunidad, de sacramentos compartidos, y de un amor constante a nuestra Madre del Cielo». Una oportunidad para «revitalizar nuestra experiencia de fe, que no tiene la intención de ser simplemente efeméride histórica, sino ser un vehículo comunitario de evangelización y camino para la conversión en el encuentro con Cristo a través de María».
Un templo parroquial que a lo largo de 75 años ha sido «un lugar donde el cielo se abre para los vecinos del barrio y para los vecinos de Madrid. Aquí, a los pies de la Virgen, miles de personas han encontrado consuelo en sus dificultades, luz en las dudas y la gracia de los sacramentos». Esta parroquia, continuó el obispo, siguiendo la imagen del libro del Apocalipsis, «ha sido el arca que ha custodiado y transmitido la fe de generación en generación y sigue haciéndolo.
Con las palabras del Salmo, que dice: «De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir», monseñor Vicente Martín ha recordado que «la Virgen María, bajo la advocación del Rosario del Fátima, ha estado espiritualmente sentada a la derecha de cada feligrés en esta comunidad durante estos 75 años, especialmente en los momentos más difíciles de sus vidas».

Escuchar y asumir la Palabra de Dios
Joyas que identificó con las oraciones de sus hijos, las lágrimas derramadas por los creyentes ante su imagen y las obras de caridad que los grupos parroquiales han realizado en favor de los más necesitados. Y es que María, resaltó el obispo auxiliar, «es dichosa porque fue la primera en escuchar la Palabra de Dios y encarnarla en su vida mediante su Fiat, su hágase en mí según tu palabra». Una actitud que demanda ser seguida en la parroquia al cumplir 75 años, por cada uno de sus miembros, recordó.
Más allá del hermoso templo, hizo ver que «el verdadero templo vivo sois cada uno de vosotros». De hecho, «la historia de esta parroquia no se escribe solo en los libros sacramentales del bautismo, de las confirmaciones o de las bodas, sino en el corazón de cada uno de nosotros, cuando salimos por esa puerta decididos a cumplir la Palabra de Dios en la vida familiar, en el trabajo, en las calles de Madrid».
Compromiso de generar discípulos
Desde ahí invitó a «mirar el futuro como el Rosario en la mano», dado que «celebrar 75 años no es sólo recordar con nostalgia el pasado o a los sacerdotes, laicos y religiosos que ya partieron a la casa del Padre, que formaron parte de esta comunidad y le sirvieron con entrega, que pusieron los cimientos de esta comunidad. Celebrar este aniversario es renovar hoy nuestro compromiso por generar discípulos, seguir construyendo comunidad y anunciar el Evangelio». Igualmente llamó a dar continuidad al mensaje de Fátima, que pide oración, conversión y el rezo del Santo Rosario.
Una oración que lleve a «caminar de la mano de María mirando la vida de Jesús y sus misterios». Eso porque «rezar el Rosario es poner nuestra historia, nuestros proyectos, nuestras dudas y nuestros sueños, en el corazón de la Madre». Desde el obispo pidió que «al salir hoy de esta Eucaristía, alcemos juntos la mirada y sintamos la llamada ser una comunidad parroquial en salida, que vive la Palabra y callejea la fe, la esperanza y la caridad, allí donde hace falta la luz del Evangelio».
