Un año más, durante el verano, los seminaristas del Seminario Conciliar de la Inmaculada y San Dámaso de Madrid compatibilizarán el descanso con sus familias y las actividades pastorales.
Así, está previsto que participen en múltiples actividades con sus parroquias, especialmente en el ámbito de la pastoral juvenil. Por ejemplo, este año un buen grupo acompañará la peregrinación que organiza la Delegación de Juventud a Santo Toribio de Liébana, Covadonga y Santiago de Compostela que se desarrollará del 20 al 30 de julio.
Otro servicio en el que participan habitualmente son las colonias de monaguillos del seminario menor, y los campamentos parroquiales tanto urbanos como en la montaña.
Una buena experiencia es la acogida de peregrinos en Lourdes (Francia) o en Carrión de los Condes (Palencia), en un albergue del Camino de Santiago.
También son muy importantes en la formación las experiencias de verano en la misión «ad gentes». Este año irán seminaristas a Etiopía, Estambul o Belén, por poner algunos ejemplos. Y algunos seminaristas ayudarán en residencias de ancianos de las Hermanitas de los Pobres en distintos países: Italia, Irlanda y Francia.
Las vacaciones son también tiempo de una relación más pausada y profunda con el Señor. Por eso, algunos harán el mes de ejercicios espirituales en Pedreña (Cantabria) o Javier (Navarra), mientras que otros pasarán alguna temporada en monasterios como Buenafuente del Sistal (Guadalajara) o Santo Domingo de Silos (Burgos).
Para otros, otro lugar de trabajo es la colaboración en el arzobispado o en parroquias, y la atención pastoral de las exequias en cementerios y tanatorios. Esta última es una importante preparación para la acogida y atención a las familias en un momento tan crucial como es la muerte de un ser querido.