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Jueves, 14 mayo 2026 08:00

«Fue como mirar a lo alto»: el día en que Alba vio pasar al Papa Francisco y algo cambió dentro de ella

«Fue como mirar a lo alto»: el día en que Alba vio pasar al Papa Francisco y algo cambió dentro de ella

Alba no fue de parroquia toda la vida. Su fe empezó a construirse de adulta, a partir de un campamento en el que tuvo lo que ella llama «un encuentro muy fuerte» con Dios. A partir de ahí fue acumulando momentos que fueron afianzando esa certeza. «Soy un poco torpe», dice con humor, «así que Dios me ha tenido que dar muchos momentos en los que darme cuenta de que está conmigo». Uno de ellos fue ver pasar al Papa.

Estaba en Roma acompañando a un grupo de adolescentes que preparaban la JMJ de Cracovia pero eran demasiado jóvenes para ir. Después de la Misa, el Papa Francisco hizo la vuelta en papamóvil. Los chicos estaban «haciendo el pavo», como ella misma dice, sin prestarle demasiada atención.

Alba vio que se acercaba, miró a su alrededor, comprobó que nadie se emocionaba especialmente, y tomó una decisión: se escapó. Se fue a lo más cerca que podía estar. Le vio pasar. Y ese instante, breve y rápido como todos los instantes del papamóvil, le dejó algo dentro que todavía hoy recuerda con claridad. «Fue como mirar a lo alto», dice. Una persona que lleva a Dios pasó a su lado y algo se movió.

«Dios me da ese sentido»

Años después llegó la prueba más dura. Su hermano, más pequeño que ella, tuvo cáncer. Coincidió con el final de la pandemia, con un momento en que ella acababa de dejar de trabajar y buscaba empleo sin encontrarlo. Todo tambaleando a la vez. Y en medio de ese miedo que, dice, no se puede describir, la fe fue lo único que no cedió. No porque le diera respuestas sino porque le daba presencia. Rezaba pidiendo que le dijeran qué decir, qué hacer, cómo acompañar a su hermano y a sus padres sin equivocarse. «Dios sabe más», se repetía. Y eso le bastaba para seguir. «Mi vida tiene un sentido, aunque yo a veces no lo tenga muy claro. Pero Dios me da ese sentido».

Trabaja como profesora de necesidades especiales en un colegio y también lleva la pastoral del centro. 1300 niños. Una responsabilidad que a veces, admite, se le viene grande. Cuando se le señala que algo parecido, multiplicado por millones, debe sentir el Papa, se queda un momento pensando. No lo había visto así. Pero lo reconoce de inmediato: la misma lógica de hacer lo que puedes y confiar en que Dios haga el resto es la que aplica en su aula y la que, imagina, debe aplicar también el Papa. «Yo hago las cosas lo mejor que puedo y confío en que Dios con eso haga lo que pueda».

Sus alumnos de necesidades especiales le enseñan algo que luego traslada a su manera de entender a Dios. Niños que la sociedad no entiende, que se comportan de forma diferente, que requieren paciencia cuando ya todo el mundo está cansado. «Pienso: así es como Dios nos mira a nosotros. Conmigo debe estar diciendo: pero, por favor. Y aun así me abraza y me dice: venga, tira». Y eso es lo que ella intenta recrear con ellos, con mayor o menor éxito según el día.

La visita de León XIV a Madrid

La visita de León XIV a Madrid la vive con una ilusión que tiene un matiz particular. No es la ilusión de ir a ver al Papa sino la de que el Papa venga a verla a ella. «Somos tan importantes que el Papa quiere venir a vernos», dice. Esa inversión de la dirección, ese sentirse destinataria y no solo espectadora, le parece lo más bonito de todo.

En el ascensor imaginario, Alba confiesa que probablemente se quedaría bloqueada buscando la pregunta perfecta hasta que el Papa se fuera. Pero si pudiera ser rápida, lo primero que le pediría sería que rezara por ella y por su familia. Y luego le haría la pregunta que más le ronda la cabeza: cómo evangelizar, cómo transmitir la fe a la gente que no conoce a Dios.

El episodio cierra como siempre con una oración breve y limpia en la que Alba pide que la visita del Papa sea un momento de unión de la Iglesia: «Señor, gracias por esta visita. Gracias por enviarnos al Papa. Y te pedimos que sea un momento de unión de la Iglesia en torno a ti y también que esta visita nos ayude a abrir el corazón y nos lleve a un encuentro verdadero contigo. Amén».

Escucha aquí todos los episodios del videopodcast ‘Una Iglesia, mil Voces’.