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Viernes, 02 enero 2026 10:48

Fundación DeClausura lanza una campaña para ayudar a 80 monasterios y conventos a afrontar el gasto de calefacción

Fundación DeClausura lanza una campaña para ayudar a 80 monasterios y conventos a afrontar el gasto de calefacción

La Fundación DeClausura ha puesto en marcha una nueva campaña de captación de donativos con el objetivo de recaudar en enero 100.000 euros para ayudar a 80 monasterios y conventos a hacer frente a los gastos de calefacción.

El invierno es especialmente duro en los monasterios y conventos. Estos edificios antiguos, con espacios muy amplios y techos altos, son difíciles de calentar. Pasillos, refectorios, salas de trabajo, capillas, celdas, salas de estudio permanecen durante meses a temperaturas muy bajas.

Muchas comunidades contemplativas evitan encender la calefacción para reducir gastos. El frío que soportan es difícil de imaginar y puede afectar seriamente a su salud.

Durante el invierno, el gasto de la calefacción se suma a otros costes inevitables de monasterios y conventos: mantenimiento, reparaciones y arreglos necesarios. Ante esta situación, la decisión suele ser siempre la misma: reducir el único gasto “evitable”, encendiendo la calefacción lo mínimo posible.

Difíciles de calentar

Además, muchas comunidades cuentan con sistemas de calefacción precarios o inexistentes. Algunas disponen únicamente de estufas de propano o butano. Otras utilizan gasóleo, almacenado en grandes depósitos que deben rellenarse varias veces al año. Solo unas pocas, situadas en ciudades, tienen acceso al gas natural canalizado. En algunos casos se emplean estufas o calderas de pellets o, todavía hoy, estufas de leña.

A esta realidad se suman deficiencias importantes de aislamiento: muros de piedra vista, ventanas antiguas de un solo cristal y problemas continuos de humedad. Muchas celdas o habitaciones, no cuentan con radiadores ni con ningún sistema de calefacción, salvo las de las hermanas mayores o enfermas.

Las comunidades monásticas, además, no pueden acogerse al mercado regulado de luz o gas, reservado a hogares o pequeñas empresas con baja potencia contratada. Sus gastos energéticos se suman a otros costes fijos de su vida diaria, como la Seguridad Social, la alimentación o el mantenimiento de edificios y maquinaria.

El frío impacta en la salud

Pasar frío de forma continuada tiene un impacto directo en la salud. En los monasterios son frecuentes las enfermedades respiratorias, como gripes, catarros, bronquitis o pulmonías, así como los problemas en huesos, articulaciones y piel, entre ellos artritis, osteoporosis o sabañones. Como resumen gráfico de esta situación, algunas comunidades lo expresan con claridad: “El convento es como una nevera”.

La campaña impulsada por Fundación DeClausura no pretende eliminar el frío, algo imposible en muchos de los monasterios, pero sí aliviarlo. Se trata de una ayuda que puede marcar la diferencia en la calidad de vida de monjas y monjes durante los meses más duros del año.

Una ayuda que marca la diferencia

Este es el segundo año en el que la Fundación DeClausura emprende esta iniciativa solidaria. En la edición anterior, la campaña permitió ayudar a 64 comunidades contemplativas gracias a los 68.500 euros recaudados, lo que supuso una ayuda media de 1.070 euros por comunidad.

La colaboración de los donantes es indispensable para que esta labor sea posible. Gracias a su apoyo, la Fundación DeClausura puede seguir acompañando y ayudando a las comunidades contemplativas en una de sus necesidades más básicas: poder calentarse en invierno.

La Fundación DeClausura es una entidad sin ánimo de lucro al servicio de las comunidades monásticas de España, donde se concentra el mayor número de cenobios del mundo.