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Miércoles, 11 marzo 2026 08:39

Guillermo García será admitido a las Órdenes Sagradas en el Seminario Conciliar de Madrid: «Me siento más comprometido con la Iglesia»

Guillermo García será admitido a las Órdenes Sagradas en el Seminario Conciliar de Madrid: «Me siento más comprometido con la Iglesia»

El próximo miércoles, 18 de marzo, el Seminario Conciliar de Madrid celebrará el rito de Admisión a las Órdenes Sagradas de seis jóvenes que se preparan para el sacerdocio. La celebración será a las 19:00 horas y estará presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.

Como todos los pasos que se van dando en el camino formativo de los futuros sacerdotes, este «es un momento de gracia», explica el rector del Seminario, Antonio Secilla (imagen inferior). «Los candidatos al sacerdocio son jóvenes que en su momento intuyeron que el Señor les podía estar llamando» y comenzaron a hacer un proceso de discernimiento que los llevó al Seminario.

El primer año de propedéutico hay un acto de acogida en una Eucaristía y ahora «es el momento en el que la Iglesia reconoce esa llamada por parte del Señor a las Órdenes Sagradas». Por primera vez, «la Iglesia reconoce en un acto público que estos jóvenes están llamados a ejercer el ministerio presbiteral».

Admision ordenes antonio secilla

Discernimientos y escrutinios

En el rito de admisión se incluye un diálogo con el obispo que preside en el que «ellos se comprometen a crecer y a seguir formándose intensamente de cara a recibir el Orden». En este diálogo «hay un momento muy bonito que termina con esa frase que luego nos va acompañando en todos los pasos: “Dios, que ha comenzado en ti esa obra buena, Él mismo la lleve a término”».

La confianza es siempre en el Señor, «que ha puesto esa semilla en el corazón y ellos son esa tierra que se quiere modelar y dar el fruto debido a su tiempo, cuando el Señor disponga».

Como en todo, para este paso se han hecho discernimientos y escrutinios serios en los que «se acoge una vida, no es una foto o un instante», sino que «se ve el camino que el Espíritu Santo va haciendo en ellos» y también que los candidatos «van acogiendo con docilidad lo que la Iglesia les va proponiendo».

Proceso serio

Unos de los jóvenes que será admitido a órdenes es Guillermo García, de 21 años. Reconoce que estos discernimientos han sido «un proceso bastante complicado, porque es duro profundizar tanto otra vez en mi propia vida, pero a la vez ha sido muy fructífero».

La admisión a Órdenes se propone a los seminaristas en tercer curso, y es algo que ellos tienen que pedir. «La vocación al sacerdocio siempre te viene grande y uno nunca se ve preparado», pero este proceso de discernimiento Guillermo lo ha hecho «con mucha seriedad». Es «el paso más importante», porque es el «primero objetivo en el que la Iglesia reconoce que hay signos de vocación en ti».

Admision ordenes general

Dimensión espiritual, intelectural, pastoral y humana

Los discernimientos son una serie de preguntas por bloques que se corresponden con las cuatro dimensiones que aborda la Ratio Fundamentalis Institutionis sacerdotalis: espiritual, intelectual, pastoral y humana. Desde noviembre han estado trabajando las preguntas en la oración o en ratos entre estudio y estudio, y contrastando con el formador y con el director espiritual.

«El objetivo no es llegar a un estándar para poder ser sacerdote —aclara Guillermo—, porque eso es imposible, sino hacer una foto de cómo estás en este momento de seminario». Y en base a esto, ser consciente de que «la Iglesia tiene algo que decir» en el proceso de cada uno, «porque la vocación no es una cosa de uno solo».

La semana pasada «nos dijeron que nos admitían», y para Guillermo fue una alegría y emoción inmensa. «Me siento más comprometido con la Iglesia». Es «como una pedida de mano», en la que la Iglesia «te dice que puedes ser sacerdote; eres pobre, pero la Iglesia confía en ti para el ministerio», y esto «te reafirma y te libera».

Atraído por la figura de san Juan Pablo II

Guillermo viene de una familia cristiana, cuyos padres vivían su fe en el Movimiento Cultural Cristiano. Esto despertó en él desde pequeño «una inquietud por el mundo y por la dimensión social de la Iglesia». Natural de Torremocha del Jarama, jamás había salido de su pueblo hasta que se fue, con 11 años, al Colegio Arzobispal como interno, formando parte de la comunidad del seminario menor.

En 2º de la ESO se confirmó en la iglesia de su pueblo, y esto fue «un cambio sustancial» en su vida. «El Señor me abrió los ojos y me di cuenta de todo su amor y de todo el bien que había recibido en mi vida». Cada vez le gustaba más estar en la capilla con el Señor y, a su vez, estar y querer a la gente. Los sacerdotes del colegio, «en total libertad», le acompañaron en esto que iba madurando en su vida.

Estando en 4º de la ESO, el colegio había dedicado ese curso escolar (2020-2021) a la figura de san Juan Pablo II en el centenario de su nacimiento. Hicieron una exposición, recibieron a la embajada de Polonia… (en la imagan inferior, Guillermo junto a la embajadora). Guillermo redescubrió la figura del este santo, del que tanto hablaban en casa, y en su vida «veía una correspondencia con lo que yo quería: un deseo gigante de entregar la vida». En 2º de Bachillerato «decidí entrar en el Seminario».

Guillermo seminarista papa