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Sábado, 17 octubre 2026 13:39

II Jornada de Buenas Prácticas con Migrantes y Refugiados: «En la Iglesia de Madrid nadie es extranjero»

II Jornada de Buenas Prácticas con Migrantes y Refugiados: «En la Iglesia de Madrid nadie es extranjero»

La presencia y protagonismo de los migrantes en la Iglesia de Madrid es una realidad que va en aumento. De ahí la importancia de la II Jornada de Buenas Prácticas con Migrantes y Refugiados que ha organizado la Delegación de Migraciones de la Archidiócesis de Madrid este 17 de octubre en la parroquia de San Hilario de Poitiers.

Somos hermanos y hermanas

«En la Iglesia de Madrid nadie es extranjero, en la Iglesia de Madrid somos hermanos y hermanas», enfatizaba el Vicario de Pastoral, José Luis Segovia. Y añadía que «nos es irrelevante el país de procedencia, el color de nuestra piel, las circunstancias administrativas de regularización o no regularización en que nos encontremos». Una Iglesia que ofrece, «ante todo y sobre todo, un abrazo de parte de Dios a quienes habéis tenido que salir de vuestra tierra».

Josito resalto que el papa León XIV ve las migraciones como «el ejercicio del derecho a la esperanza», y defiende que «a nadie se le puede privar de las posibilidades de una vida mejor, porque eso va inherente a la dignidad inquebrantable que tenemos todos». Desde ahí reclamó «vías seguras, regulares y todos los procesos que ayuden a asegurar los derechos de las personas que tienen que desplazarse forzosamente», citando la situación de Ceuta, la cosificación de los migrantes, los intereses alternativos, la mala gestión o la negación del derecho a la esperanza.

Derecho a migrar y a no tener que migrar

Junto con ello, se refirió al derecho a migrar, que defiende el Papa, así como a no tener que migrar, lo que demanda construir un mundo más fraterno y justo, lo que tiene que ver con el deterioro medioambiental, una de las causas principales de los desplazamientos y de la movilidad humana, los conflictos bélicos o la búsqueda de mejores condiciones de vida.

El vicario de Pastoral ha reforzado que la Iglesia de Madrid acoge a los migrantes «como miembros de absoluto pleno derecho y además los anima a que se integren en las comunidades cristianas también con el protagonismo que merecen». Algo que se ha hecho presente en la última reglamentación sobre los consejos pastorales, que pide una representación de las personas desplazadas, en vista de la corresponsabilidad en absoluta igualdad de condiciones. De ahí la importancia de esta jornada, para hacer realidad un mundo sin fronteras y fraterno, donde todos tengan la posibilidad de vivir con la dignidad que merece».

Tender la mano al que llega

Así lo ha reflejado el delegado de migraciones, Rufino García Antón, que destacaba la importancia de la Palabra de Dios en la acogida al forastero. Igualmente subrayó las palabras del Papa en CEDIA, el Puerto de Arguineguín y la Plaza del Cristo de La Laguna, donde resaltaba la necesidad de tender la mano al que llega, muchas veces herido y despojado de todo, pero nunca de su dignidad. Finalmente, García Antón se hizo eco del Plan Pastoral de la Iglesia de Madrid para el curso 2026-2027, donde se apuesta por una atención prioritaria a la pastoral con las personas migrantes, a través de distintas iniciativas como la mesa de la hospitalidad, teniendo como base la espiritualidad de la sinodalidad.

Para avanzar en el camino, es fundamental el trabajo transversal entre las diversas delegaciones que forman parte de la Iglesia de Madrid. Algunas de ellas se han hecho presentes en esta jornada: Juventud, Catequesis, Familia, Trabajo, Enseñanza y Cáritas.  Una oportunidad para dar a conocer las buenas prácticas, logros, dificultades y retos que enfrentan en el día a día. Reunidos en grupos han compartido ejemplos concretos que posteriormente se han puesto en común con todos los presentes.

Situaciones que cuestionan a la Iglesia y a la sociedad y que demandan cambios concretos que ayuden a respetar la dignidad de todos los seres humanos. Se trata de abrir espacios, de avanzar en la trasversalidad en la pastoral parroquial, de fomentar una educación desde la pedagogía del amor, el cuidado y la esperanza a través de gestos que crean lazos de encuentro y fraternidad, espacios que humanizan, superando situaciones de desarraigo y racismo. Migrantes que aportan a la sociedad española actitudes y una forma de vivir diferente que nos enriquecen.

Experiencias de buenas prácticas

Buenas prácticas que ya se llevan a cabo en la Iglesia de Madrid. Algunas de ellas se han compartido en la jornada. El espacio sociocomunitario del arciprestazgo de San Diego, en el distrito del Puente de Vallecas, uno de los barrios con menos recursos de Madrid, busca generar espacios de encuentros donde los migrantes puedan compartir dificultades y alegrías, con un protagonismo de las mujeres y una metodología de trabajo horizontal, que se concreta en actividades de ocio que las participantes van proponiendo. Algo para lo que es fundamental motivación y ganas.

La catequesis en la parroquia Nuestra Señora de África, en Carabanchel, está muy marcada por la realidad de los migrantes, con varias catequistas migrantes. Se busca escuchar a los niños y a las familias, ofreciendo espacios para compartir experiencias. En la parroquia de Santa Paula, en Canillas, se lleva a cabo la mesa de la hospitalidad, con una amplia participación de los diferentes grupos y edades que forman parte de la vida parroquial. Un espacio de fraternidad entre los migrantes africanos y quienes los acogen, que fomenta la convivencia, la cercanía y la superación de las diferencias.

Los jóvenes de la parroquia Santa María Madre de Dios, en Tres Cantos, llevan a cabo desde hace años campamentos de verano en los que acompañan a migrantes recién llegados a España. Comenzaron en Melilla y en los últimos años han ido a Canarias. Con ellos se busca sensibilizar a los jóvenes, y que puedan conocer la realidad de los migrantes, así como protegerlos de los mensajes de odio y noticias falsas que se difunden a través de las redes sociales. Con los años han dado otros pasos, como acoger a quienes necesitan venir a Madrid a solucionar cuestiones burocráticas o un servicio de asesoramiento jurídico en temas de contratos y regularización.

La II Jornada de Buenas Prácticas con Migrantes y Refugiados ha concluido con un momento de oración en el que se ha presentado a Jesús los rostros de los migrantes y las realidades que viven, muchas veces marcadas por el sufrimiento. A todos ellos, el Señor se hace presente como signo de esperanza y vida en abundancia para el pueblo de Dios. Una oportunidad para dar gracias por lo vivido y compartido en un encuentro que ha interpelado a los participantes, que han sido enviados como discípulos misioneros.