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Lunes, 27 julio 2026 12:35

La Comisión Diocesana contra la Trata de Personas recuerda que «detrás de cada estadística hay un rostro, una historia y una persona con derecho a vivir en libertad»

La Comisión Diocesana contra la Trata de Personas recuerda que «detrás de cada estadística hay un rostro, una historia y una persona con derecho a vivir en libertad»

Este jueves, 30 de julio, se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, una iniciativa promovida por las Naciones Unidas. Este año, la campaña internacional lleva por lema "Atrapados detrás de la estafa", con el objetivo de poner el foco en una realidad todavía poco conocida.

«Miles de personas son captadas a través de internet mediante falsas ofertas de trabajo o promesas engañosas de una vida mejor». Sin embargo, explica la coordinadora de la Comisión Diocesana contra la Trata de Personas de la Archidiócesis de Madrid, Begoña Iñarra, al llegar a su destino descubren que todo era un fraude: les retiran la documentación, les privan de su libertad y, mediante amenazas y violencia, «las obligan a cometer estafas por internet o a suplantar la identidad de otras personas». Aunque desde el exterior puedan parecer delincuentes, en realidad son víctimas de trata de personas.

 
 
 
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«La trata de personas constituye una forma de esclavitud moderna». Consiste en la captación, traslado y explotación de seres humanos «con el fin de obtener beneficios económicos». En este sentido, Iñarra recuerda que «detrás de cada víctima hay una historia marcada por el sufrimiento, el miedo y la pérdida de la libertad».

Con motivo de esta jornada, la Comisión Diocesana contra la Trata de Personas de Madrid se une a la campaña «para contribuir a visibilizar una realidad que continúa demasiado oculta». Desde la Comisión, afirma la coordinadora, se trabaja «para sensibilizar a la sociedad, favorecer la detección de posibles víctimas y acompañarlas en el proceso de recuperación de su libertad y de su dignidad».

No obstante, esta lucha no corresponde únicamente a las instituciones. «Toda la sociedad puede contribuir informándose, compartiendo esta realidad con familiares y amigos y ayudando a romper el silencio que protege a las redes de trata». Asimismo, es fundamental «no permanecer indiferentes cuando existan indicios de que una persona puede estar siendo explotada o privada de su libertad», apunta Iñarra.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) desarrolla una labor esencial en todo el mundo para identificar a las víctimas, fortalecer las investigaciones y combatir las organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas.

Desde la Comisión Diocesana contra la Trata de Personas de Madrid se quiere reforzar ese compromiso, recordando que «detrás de cada estadística hay un rostro, una historia y una persona con derecho a vivir en libertad».

En este Día Mundial contra la Trata de Personas, la invitación es clara: «informarse, compartir este mensaje y ayudar a romper el silencio». Porque, concluye la coordinadora, «ninguna persona puede ser tratada como una mercancía y ninguna víctima debe afrontar esta realidad en soledad».