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Lunes, 28 enero 2019 13:05

Monseñor José Cobo: «Nuestro paso para la unidad es caminar bajo la mirada de Dios»

Monseñor José Cobo: «Nuestro paso para la unidad es caminar bajo la mirada de Dios»

El pasado viernes, 25 de enero, la catedral de Santa María la Real de la Almudena acogió la celebración de clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC), que había arrancado el 18 de este mes. Con el lema Actúa siempre con toda justicia (Dt 6, 18-20), un comité interconfesional, con representantes de las distintas confesiones cristianas presentes en la capital (anglicanos, evangélicos, protestantes, católicos-romanos y ortodoxos), organizó un programa de celebraciones ecuménicas, que han tenido lugar en varios templos de la ciudad.

El obispo auxiliar de Madrid, José Cobo, presidió la ceremonia de clausura. Un acto enmarcado, de principio a fin, en torno a un solo mandamiento: «Nuestro paso para la unidad es salir y caminar bajo la mirada de Dios». Con la misión de andar en la misma senda del Buen Pastor que anduvo primero, el prelado subrayó que nuestro pueblo «es un pueblo de caminantes», y nuestra tradición «nace del corazón de Quien se hizo Camino, Verdad y Vida». Detalle que incita a cualquier cristiano a dar gracias a Dios, «porque nos sigue poniendo a todos en la misma senda, como un pueblo en camino». El camino, destacó, «es la metáfora de nuestra fe», y «la fe es una llamada continua a caminar bajo la mirada de Dios».

«La diversidad es un regalo»

Bajo la mirada atenta de todos los asistentes, el obispo auxiliar dibujó, en cada una de sus palabras, una parábola de comunión. Con la pluralidad como punto de partida del encuentro, aseveró que «la diversidad es el equipaje que llevamos en este camino», porque «Dios nos llama a recorrerlo, entre las tareas de la colaboración y el entendimiento». Y somos afortunados, reconoció, «porque traemos la vida de nuestras distintas tradiciones; son un regalo, porque la diversidad es un regalo». Cada una de nuestras tradiciones, continuó, «es una esperanza abierta en las manos de Dios». Y Él «nos abraza juntos y nos pone una dirección: que la unidad es un intercambio de dones».

En torno a la unidad, el prelado alentó a poner «lo mejor de nuestra fe» para «responder juntos a la voz del Señor».

«La oración es el oxígeno del ecumenismo»

Y tras un instante de silencio, escribió –en el corazón de la catedral– el desenlace del encuentro: «Lo de hoy es una buena noticia que se convierte en esperanza». Esta noche «hemos salido para construir un templo mucho mayor que el de las piedras de esta catedral», ya que «hemos salido para hacer una parábola de lo que es la fe, que dice que es posible, desde nuestras distintas tradiciones, escuchar la Palabra de Dios, y escucharnos unos a otros». Y hacerlo desde la oración, tal y como sostuvo, en palabras del Papa Francisco: «Porque la oración es el oxígeno del ecumenismo».

Esta parábola «de servicio al mundo», confirmó, «nos está llamando y mirando a todos», y significa que «aceptamos el reto de ser servidores de nuestros hermanos, de los que lloran, de los perseguidos y de los más empobrecidos de la tierra». Y hacerlo desde el amor, y con Jesús siempre en el centro. «El amor es la dirección y es el timbre de nuestra marcha; amor entre nosotros, para sostenernos y cuidarnos, y tender puentes entre nuestras iglesias». Porque «es posible dar pasos de unidad», siempre que se haga «con las armas de la sencillez, de la hospitalidad y de la confianza», insistió.

Antes de continuar con la celebración, destacó que la Semana que Madrid ha custodiado en torno a la comunión, «nos entrega el poder ahondar en la misión de construir la justicia en la tierra», porque «solo mediante la unidad, podemos caminar hacia la justicia en el mundo».