El arzobispo de Madrid presidió ayer por la noche, a partir de las 24 horas, la tradicional Misa del gallo de la catedral. En su homilía, recordó que «no os sobra Dios, necesitáis a Dios y sabéis vosotros, como pueblo del Señor, que a Dios lo necesitan los hombres porque es la alegría del corazón humano». «Por eso, queridos hermanos, sencillamente acerquémonos al portal donde están Jesús, María y José, así como los pastores. Allí vemos a Dios que se ha hecho hombre, a María que ha dicho “sí” con todas las consecuencias y a José que dejó de vivir con la lógica que tenemos los hombres para vivir con la lógica de Dios. Los pastores adoraron al niño, acogiendo el mismo camino que María y Jose: el “sí” a Dios y la adheshión inquebrantable de José a Dios», señaló.