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Jueves, 28 mayo 2026 17:09

Religiosas de Madrid realizan formas para la Misa del Corpus en Cibeles, un trabajo «directamente unido al Señor y a tantas almas que lo recibirán en la comunión»

Religiosas de Madrid realizan formas para la Misa del Corpus en Cibeles, un trabajo «directamente unido al Señor y a tantas almas que lo recibirán en la comunión»

Tras el portón del convento se empiezan a oír pasos y murmullos. Las hermanas están a punto de abrirnos la puerta, pero antes tocan una campanita para avisarse entre ellas de que entramos.

Estamos en la Sierra de Madrid, en una comunidad de carmelitas descalzas. Nos reciben la madre priora y otras dos religiosas. Rostros despejados, mirada alegre y también alegre el saludo de bienvenida. Mucha naturalidad, cercanía y vida ordinaria tras unos muros que se abren a la pura libertad.

Hemos quedado con ellas para que compartan cómo elaboran las formas que serán eucarísticas, porque de sus máquinas han salido parte de las que el Papa León XIV consagrará en la Misa del Corpus en Cibeles, el domingo 7 de junio. En concreto, 150.000 (más las de los obispos), que ya se han enviado al Arzobispado.

Carmelitas jardin

En este convento hay dos oficinas —zonas de trabajo— en las que hacen las obleas o panales, como ellas los llaman. Cada zona una lleva un nombre de santo. Está la oficina San Pablo, donde se hacen panales de mayor grosor y rectangulares, con máquinas más antiguas, capaces de hacer formas de hasta 19 cm para custodias especiales.

Pero nosotros nos adentramos en la oficina San Miguel, a la que se accede directamente desde el jardín. Tiene tres estancias: en una están las máquinas que hacen los panales; en la otra se cortan y en la otra se prensan las formas grandes que consagra el sacerdote para que no se abarquillen.

Carmelitas oficina

«Es un proceso muy minucioso y todo requiere mucho cuidado», cuenta una de las hermanas. La masa se hace con harina de gran pureza mezclada con agua fría; sin levadura, pan ácimo como el que Jesucristo usó en la noche santa de la Pascua, cuando instituyó la Eucaristía. La harina ha de ser conservada en unas óptimas condiciones de temperatura para que no le afecte la humedad, el frío o el calor.

La mezcla se hace en una gran batidora de aire comprimido: 18 kilos de harina y 25 de agua que dan para hacer 600 panales, que se laminan en tres máquinas, de dos planchas de cocción cada, una en tiempo récord: 60 segundos. De ahí pasan a un armario en el que reposan una semana para que la harina se estabilice y después, a otro armario en el que se humedecen durante dos horas antes del proceso de cortado.

Esto es para que no se partan, pero fundamentalmente para que no queden partículas que puedan desprenderse en los bordes. Es el Señor el que estará ahí cuando la forma sea consagrada, explica la hermana.

Carmelitas maquinas

Para cortar tienen dos máquinas: una de la que salen 6 formas grandes (8 y 9 cm para el sacerdote) y 25 pequeñas (3,5 y 4,5 cm para los fieles). Y otra de la que salen 1 grande y 45 pequeñas. Una vez cortadas, se revisan una a una para que el borde esté perfectamente liso. En una mañana, las hermanas hacen hasta 30.000 formas.

Los restos de las obleas no se desperdician. Los recortes se los llevan muchas iglesias para disfrute gastronómico de los monaguillos, y también los usan las religiosas para almidonar los paños litúrgicos. «Los panales que ya no sirven se trituran y se cuecen, y es un almidón buenísimo para los corporales, los manteles… El lino queda precioso».

Carmelitas panales

Preparando el encargo del Papa

Las carmelitas, una comunidad de once hermanas a la espera de una nueva que entra en septiembre, tienen ahora un poco más diversificado su trabajo: bordan paños litúrgicos o purifican, lavan y planchan los que les envían de parroquias; tallan y pintan imágenes… Sin embargo, su trabajo más genuino, el que se lleva haciendo desde la fundación de este convento en El Escorial, es el de las formas.

Abastecen a casi todas las parroquias de los pueblos de la zona —«solo una nos pide 40.000 cada mes»—, pero también de fuera de Madrid. Para preparar el encargo del Papa se aumentó el ritmo de trabajo «porque no podíamos descuidar a las parroquias» y tampoco «nuestra vida de oración», que en definitiva es para ellas lo principal. Así, en un mes y medio lo tenían todo listo.

Carmelitas formas

Agradecen poder estar presentes en la visita apostólica de León XIV. «Nos hace mucha ilusión poder colaborar desde nuestra vida contemplativa; no estaremos en la Misa, pero hemos colaborado con nuestro trabajo, directamente unido al Señor y a tantas almas que lo recibirán en la comunión».

Antes de despedirnos, las hermanas nos llevan a su lado del torno, el que nadie ve, donde hay un cuartito en el que guardan las bolsas con las formas ya preparadas para su venta. En cada una caben 1.000 formas pequeñas o 500 grandes.

Decimos adiós con la sensación de que ha sido demasiado poco tiempo el que hemos estado con ellas, que se han quedado muchas cosas por compartir y confirmando la verdad que hay oculta en la frase de santa Teresa de Jesús que se lee frente a la puerta del locutorio: «Esta casa es un cielo, si puede haberlo en la tierra, para quien se contenta de solo contentar a Dios».

Carmelitas panos

Pan y vino para el Corpus

Además de esta comunidad, han participado otros seis monasterios en la elaboración de las formas para esta visita de León XIV: las clarisas de Valdemoro, que hacen la del Papa en la Vigilia de Jóvenes, la consagración en la Misa del Corpus y la que portará la custodia en la procesión; las carmelitas de Soria, de Malhuenda y de Talavera, y las clarisas de Elche. Por su parte, el vino que se consagrará en la Eucaristía lo sirven las Monjas Mínimas de Jerez de la Frontera.

Pan y vino, trabajo de estas mujeres de vida oculta de cuyas manos ha salido lo que será el Cuerpo y la Sangre de Cristo, precisamente en la fiesta que celebra la presencia real de Jesucristo en medio del mundo.

Carmelitas tienda