El pasado sábado 21 de mayo a las 17:30 recibieron el sacramento del orden tres nuevos diáconos de Madrid, de manos del obispo auxiliar monseñor Juan Antonio Martínez Camino, s.j.. Las ordenaciones tuvieron lugar en el templo de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.
Reproducimos las palabras de acción de gracias que pronunciaron al final de la ceremonia:
«En el nombre de los que hoy hemos sido ordenados diáconos voy a pronunciar unas palabras de agradecimiento.
Queremos dar las gracias en primer lugar a Dios Padre por habernos creado a su imagen y semejanza, a su Hijo Jesucristo por la llamada que nos ha realizado al diaconado y por cómo nos ha ido acompañando en este camino para ser sus servidores y gracias al Espíritu Santo que en tantos momentos de oración ha hecho que la Palabra de Dios germinara en nuestros corazones y que por su intervención hemos sido configurados sacramentalmente con Cristo servidor de todos los hombres.
Gracias también a la Iglesia, cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, por habernos acogido como una auténtica madre. Iglesia presente hoy aquí en la persona de nuestro querido Obispo el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Martínez Camino, también presente con una parte de su presbiterio formado por los sacerdotes y diáconos que han participado en la celebración, entre los que están nuestros vicarios episcopales, párrocos, vicarios parroquiales, directores espirituales, entre otros, y cómo no por todos los fieles aquí reunidos entre los que se encuentran personas de nuestras respectivas parroquias (Nuestra Señora de Sonsoles, el Buen Suceso y Santa Teresa de Jesús) y gracias a la comunidad parroquial que nos ha acogido Nuestra Señora del Rosario de Fátima donde camina Santiago.
Gracias a nuestras esposas Sara, Marian y Mari Luz, esta ya en presencia de Cristo resucitado que como san José, desde la sombra, siempre han estado apoyándonos en la llamada de Dios y a nuestros padres e hijos. Todos juntos disfrutamos de nuestra iglesia doméstica, en una comunidad viva de vida y amor en la que cada se hace realidad el amor de Dios.
Cómo no agradecer a nuestros familiares, amigos de las más diversas procedencias y compañeros de trabajo su fidelidad a la amistad y su comprensión durante esta etapa de nuestras vidas en las que es probable que no les hayamos prestado toda la atención que se merecen. Esperamos que el amor de Cristo y nuestra diaconía en Cristo acreciente y fortalezca nuestra relación con todos ellos.
Un agradecimiento muy especial para nuestros compañeros, profesores y personal de la universidad san Dámaso que han sido testigos privilegiados de la transformación que el Señor está realizando en nosotros por todo el afecto y cariño que nos ido mostrando a lo largo de la etapa formativa.
En definitiva gracias a todos los que nos habéis acompañado hoy y a todos aquellos que no han podido venir pero que se han unido mediante la oración con esta asamblea.
Terminamos como empezamos dando gracias a Dios en el convencimiento de que lejos de ser hoy un final nos encontramos en un camino que con la guía del Espíritu Santo y en compañía de Cristo nuestro Señor nos conducirá a la gloria del Padre.
Muchas gracias a todos».