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Miércoles, 03 junio 2026 08:57

«Vi admiración del Papa a Marta»: Isa, la psicóloga que acompañó en chándal a su amiga enferma a ver al Papa Francisco y no lo olvidará nunca

«Vi admiración del Papa a Marta»: Isa, la psicóloga que acompañó en chándal a su amiga enferma a ver al Papa Francisco y no lo olvidará nunca

Isa llegó a Roma en avión, cómoda, en chándal. No tenía previsto ninguna audiencia papal. Pero una amiga suya llamada Marta iba a ver al Papa Francisco, la persona que debía acompañarla no llegó, y alguien le dijo a Isa: «Acompáñala tú». Isa se miró de arriba abajo, encogió los hombros y fue.

Marta tenía 23 años y cáncer. No debería haber viajado a Roma, pero engañó un poco a los médicos porque quería ir a ver al Papa sí o sí. Murió muy poco después de ese viaje. Antes de ir había escrito una carta al Santo Padre que practicaba leyendo por la casa en voz alta. «Querido Santo Padre, soy Marta, tengo 23 años y estoy enferma», empezaba, y luego daba por supuesto que se iban a ver y le decía qué fechas iba a estar en Roma, como si el Papa tuviera que organizar su agenda en torno a esa cita. Isa la recuerda con una mezcla de ternura y carcajada.

Vuelve a ver aquí todos los episodios del videopodcast 'Una Iglesia, mil voces'

Ya no era la primera vez que Marta estaba con el Papa Francisco. En aquella ocasión le recordó que habían estado juntos antes, que le había dado la bendición, que estaba enferma y que quería que le volviera a bendecir. Y lo que ocurrió entonces es lo que Isa guarda como uno de los momentos más importantes de su vida. «Yo estaba con la boca abierta mirando a Marta y al Papa», dice. «La mirada que había entre ellos era de una cercanía, un cariño de verdad». No solo veía la admiración de Marta al Papa, que conocía bien porque Marta se la había dicho mil veces. Vio también la admiración del Papa a Marta. «Sin conocerla, pero como muy de padre», dice.

Esa mirada le cambió algo por dentro. Isa no es de las que se tiran a los brazos del Papa ni de las que luchan por estar en primera fila. «El grito al Papa no me sale», admite con naturalidad, sin que eso implique ninguna distancia afectiva real. Pero ver a través de los ojos de Marta, que eran más agudos que los suyos para esas cosas, le ayudó a entender la paternidad del Papa de una manera que antes no había alcanzado. «Mi mirada es muy pequeña y él ve mucho más», dice.

Como psicóloga, le da vueltas a la pregunta de por qué la Iglesia está hecha de la manera en que está hecha. Y su conclusión es que encaja con cómo estamos hechos los seres humanos. «Necesito un padre y unos hermanos», dice. «Estoy muy bien hecha. Y miras la Iglesia y dices: también está muy bien hecha. Está hecha para mí».

Isa es catalana y vive en Madrid. Cuando llegó a la capital notó un cambio enorme respecto a Barcelona en lo que respecta a la fe, especialmente entre los jóvenes. Eso hace que la visita del Papa a Barcelona le produzca una ilusión especial: no tanto por los que ya creen sino por los que no creen. Y lo ilustra con una historia que le encantó: un amigo suyo, completamente ateo, que trabaja en el mundo del cine, le contaba hace poco que habían tenido que reorganizar toda la producción de una película porque el Papa venía a Barcelona. Y lo contaba con ilusión, no con fastidio. «Me hacía mucha ilusión que le pareciera importante», dice Isa. La presencia del Papa en la ciudad descoloca, interrumpe el día a día y obliga a hacer una pregunta que de otro modo no se haría.

Lo que les pide a los católicos durante esos días es sencillo: alegría y normalidad. No histeria, no protagonismo, sino la naturalidad de quien recibe a su padre que viene a conocer sus calles. «Si ven nuestra alegría y nuestra normalidad, se entiende un poco más lo que es la Iglesia», dice.

En el ascensor imaginario, Isa lo haría en dos tiempos. Primero un abrazo, protocolo o no. Luego una pregunta que no sería para ella sino para todos: qué necesita la Iglesia de los jóvenes ahora mismo, y en concreto qué necesitan los sacerdotes de los laicos jóvenes. «Los sacerdotes nos cuidan a nosotros», dice. «¿Qué tenemos que hacer nosotros para cuidar a los sacerdotes?»

El episodio cierra con una oración en la que Isa pide que la visita del Papa sea un momento de encuentro con Dios, con el Papa y entre los propios españoles: «Te pedimos Padre, por todos los españoles, en concreto los madrileños y los catalanes que vamos a recibir al Papa para que sea un momento de encuentro contigo especialmente, con el Papa y entre nosotros, para que pueda ser una oportunidad de también mirarnos entre nosotros y querernos más y que se borren como divisiones que puedan haber y acercarnos. Se lo pedimos a María. Amén».