El pasado domingo 13 de mayo los seis miembros de una familia se inmolaban ante tres iglesias cristianas en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia, situada en la isla de Java. Los atentados causaban 14 muertos y 40 heridos y eran reivindicados por el Estado Islámico.
Víctor Gil es un misionero escolapio que vive en Yogyakarta, también en la misma isla de Java. Desde allí ha comentado estos sucesos, en el país de mayoría musulmana más poblado del mundo: «Hemos vivido en Indonesia la semana pasada un terrible atentado contra una Iglesia católica y dos iglesias protestantes en la ciudad de Surabaya con 14 muertos, entre ellos una familia completa que se ha inmolado. Era gente vinculada al Isis. Hay gran preocupación y temor porque estos atentados pueden repetirse. A la vez, hay una apuesta decidida por mantener y preservar la unidad del país. Un país que tiene una larga tradición de convivencia pacífica, de respeto a la diversidad, de respeto a las otras religiones, garantizada incluso por la constitución del país.
El llamamiento de la Conferencia Episcopal Indonesia es aumentar los signos de diálogo interreligioso. Buscar junto con líderes de otras religiones signos para estigmatizar la violencia, el odio y el terrorismo. También el Estado, el gobierno, está buscando cómo reforzar y hacer más eficaz la ley antiterrorista. Les invito a que recemos para preservar la paz en este hermoso país de Indonesia».