25 Aniversario de la catedral

Jueves, 25 octubre 2018 10:13

Una mirada a la historia de la catedral de la Almudena en su 25 aniversario: primera Misa en la cripta de la catedral de la Almudena

Una mirada a la historia de la catedral de la Almudena en su 25 aniversario: primera Misa en la cripta de la catedral de la Almudena

1886

El día 1 de julio de 1886, el recién nombrado obispo de Madrid-Alcalá, monseñor Ciriaco María Sancha (segundo obispo), visitó las obras de la catedral y acordó con el arquitecto Francisco de Cubas que, en el espacio sobre el que habría de construirse el pórtico y la escalinata de acceso enfrente de Palacio Real, se dispusiera una primera capilla, para abrirla al culto el 9 de noviembre del corriente año.

Francisco de Cubas comenzó los trabajos de adecuación del espacio, y el auxiliar artístico Isidoro Lozano fue el encargado de realizar el gran cuadro para el altar mayor de dicha capilla. En él aparece representada la imagen de Santa María la Real de la Almudena como en remotos días la veneró el pueblo madrileño, es decir, sin vestidos superpuestos a la talla.

Los trabajos de acondicionamiento interior se vieron entorpecidos debido a la gran humedad, lo que condujo a que Francisco de Cubas idease un sistema de tubos y estufas que estuvieron funcionando sin parar hasta tres días antes de la inauguración de la capilla.

El 20 de octubre el obispo escribió una pastoral a la diócesis comunicando la inauguración de la primera capilla de la cripta de la catedral, los actos preparados para la festividad de la aparición de la Virgen y la novena posterior que se celebraría en la capilla, así como el estado de las obras. También exhortaba a la colaboración económica para poder sufragar los gastos de la construcción.

Además, se abrió una suscripción para las misas del día 9, con la intención de recaudar limosnas para las obras, disponiendo el obispo que la limosna por Misa sería de doscientas cincuenta pesetas, siendo el tiempo para misas desde las 7 de la mañana hasta las 12 horas, pudiendo celebrar ocho misas en cada uno de los tres altares.

El 8 de noviembre de 1886, el obispo llegó a la capilla a las 3 de la tarde, siendo recibido por el capellán y el clero de la parroquia de Santa María, así como por el sonido de la campana de la antigua iglesia que, desde que sonó el domingo 25 de octubre de 1868 para llamar a la última Misa celebrada en esta parroquia, no había vuelto a repicar.

El obispo, revestido de Pontifical, procedió a la bendición de la capilla y su altar, terminando la ceremonia con un sermón desde el púlpito, en el que recordó la veneración de la Virgen de la Almudena a través de los siglos por el pueblo de Madrid y animó a los fieles a que colaborasen con la importante empresa que la Diócesis tenía, es decir, la de «darle» a la Virgen un nuevo hogar, que además sería la catedral de Madrid.

El 9 de noviembre de 1886 tuvo lugar la primera Misa, en sufragio por el rey Alfonso XII y María de las Mercedes, en la capilla habilitada para el culto, situada a los pies de la cripta de la futura catedral de la Almudena.

Recogemos parte de la reseña que se hizo en el Boletín eclesiástico del momento:

«El día 9 de noviembre próximo, para conmemorar el aniversario de la milagrosa aparición de la Virgen Santísima de la Almudena en el muro de la Cuesta de la Vega, se celebrará la primera Misa en la capilla que al efecto se ha preparado en la cripta de la nueva iglesia catedral que se está construyendo.

Dicha capilla, que está bajo el punto donde ha de edificarse el pórtico de la catedral, tiene un área de 3,992 pies cuadrados, comprendidos los muros, y se distribuye en tres capillitas con la sacristía. En la capilla central, bajo un dosel de terciopelo, hay un excelente cuadro de la Virgen Santísima de la Almudena, pintado al óleo, y en los muros, sobre repisas, las imágenes de Nuestra Señora de las Mercedes, de san Ildefonso y san Joaquín; en la capilla lateral del lado de la Epístola, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, y la de san Narciso en escultura, y en la capilla del lado del Evangelio, la imagen del Santísimo Cristo y del Arcángel San Rafael.

La altura de la capilla es de 34 pies, y se baja a ella por una cómoda y espaciosa escalera de dos metros de ancha y completamente independiente de la obra, de manera que se puede continuar el culto diariamente en la misma capilla hasta que se termine la catedral.

Sobre la cimentación ya hecha para una de las torres, se pondrá un castillo de madera y en él se colocará provisionalmente una campana menor, que es la misma de la antigua iglesia de la Almudena que existía frente a los Consejos y fue derribada hace algunos años».

Desde las 7 horas de la mañana quedó abierta al pueblo la capilla y se empezaron a celebrar las 28 misas. La primera Misa en el altar de la Virgen fue costeada por el marqués de Cubas en sufragio de SS.MM. los reyes D. Alfonso y Dña. Mercedes.

A las 10 horas llegó S.M. la reina Mª Cristina, vestida de luto riguroso, acompañada de la duquesa de Medina de las Torres y el duque de Medina Sidonia. Fue recibida por el clero parroquial de Santa María, por el Nuncio de Su Santidad y el capellán de la Capilla, acompañándola al interior donde ya esperaba el obispo revestido para comenzar la Eucaristía. S.M. permaneció arrodillada ante el altar principal, en un reclinatorio tapizado de terciopelo negro con franjas de oro.

También asistieron a la ceremonia todas las damas que componen las juntas parroquiales encargadas de recaudar fondos para la edificación de la catedral.

Terminada la Misa, S. M. la Reina regente recorrió las obras elogiando el trabajo realizado hasta entonces y dando su apoyo para las mismas. A las 11 horas terminó la visita, reanudándose las misas.

Por último, del día 10 al 19 de noviembre se realizó el novenario con Misa por la mañana y santo Rosario y plática por la tarde. El último día después de la plática se realizó una solemne procesión alrededor del recinto, que estuvo presidida por el obispo.

En el grabado de ‘La Ilustración Española y Americana’ del 15 de noviembre de 1886 (que acompaña esta noticia) se representa la Misa con la asistencia de la Reina María Cristina. El altar está presidido por el lienzo de Isidoro Lozano, que actualmente se conserva en una pequeña sala a los pies de la catedral de la Almudena.

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