Una mirada a la historia

Jueves, 04 octubre 2018 09:29

La génesis de la catedral

La génesis de la catedral

La iglesia de Santa María la mayor (antecesora de la catedral de la Almudena) fue sin duda la más antigua y principal de la Villa de Madrid. Y, desde sus comienzos, albergó en su interior la imagen de la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena. En época del rey Carlos V, ya se pensó en erigir un templo catedral para esta parroquia de Santa María. Así consta en una bula del Papa León X del 23 de julio de 1518, promulgada a tal efecto. Pero se encontró con la fuerte oposición del cardenal arzobispo de Toledo. Un siglo después, el rey Felipe III obtuvo otra bula del Papa Clemente VIII que siguió la misma suerte, al oponerse el entonces arzobispo primado cardenal Sandoval y Rojas.

La esposa de Felipe IV, la reina Isabel de Borbón, en su última voluntad, determinó una dotación para la futura catedral de 60.000 ducados, a los que se sumaron más adelante otros 150.000 ofrecidos por la Villa de Madrid y que el rey aceptó. El Ayuntamiento decretó también algunos terrenos, antiguo solar del Almirante de Castilla, que se hallaba emplazado al lado del Arco de la Real Armería.

Finalmente nada se realizó, y la imagen de la Virgen de la Almudena permaneció en su antigua parroquia hasta que las reformas de la revolución de 1868 derribaron la iglesia de Santa María. El 25 de octubre se celebró la última Misa y se cerró la iglesia. La imagen y los bienes fueron trasladados al vecino convento del Sacramento de monjas bernardas (actual catedral Castrense).

Reaccionaron entonces los madrileños y los miembros de la congregación de la Real Esclavitud que no abandonaron su idea de erigir un nuevo e importante templo a la Virgen de la Almudena, logrando influir en la Casa Real y en particular en la Reina María de las Mercedes, cuya labor para favorecer la construcción del citado templo fue decisiva.

Se nombró en aquel momento una Comisión para recaudar fondos, y en la primera junta, celebrada el día 22 de diciembre de 1868, se acordó dirigirse al cardenal arzobispo de Toledo en solicitud del oportuno permiso eclesiástico. Aunque aún habría que esperar una década para que se llevaran a cabo las primeras diligencias.

El proyecto de construcción la catedral de la Almudena hay que enmarcarlo dentro de los cambios urbanísticos que se produjeron en la zona en la segunda mitad del siglo XIX que van íntimamente ligados a la reforma de la Plaza de la Armería y terrenos adyacentes.

1878

El 20 de febrero de 1878 se presentó el proyecto y plano de la reforma de la plaza de la Armería, reservando un solar para albergar la nueva iglesia de la Virgen de la Almudena. Este fue el primer plano de reforma de la plaza de la Armería con unos nuevos límites, en los que se alineaba la calle Mayor hasta su encuentro con la Cuesta de la Vega, quedando a la derecha tres solares. El denominado nº 1 sería el destinado a la construcción de una iglesia para la Virgen de la Almudena. Este solar tenía una superficie de 2.500 m2. A continuación, quedaría un solar en el que se construiría una rampa doble que daría acceso desde el final de la calle Mayor y principio de la Cuesta de la Vega a la plaza de la Armería; este solar lo cedería Patrimonio al Ayuntamiento, el cual se encargaría de la construcción. Y el otro solar, denominado nº 2, de iguales medidas que el destinado a la construcción de la iglesia, sería de propiedad de Patrimonio. Para esto, fue necesario la construcción de un gran muro de contención en la parte limítrofe con el Campo del Moro y en su continuación con la Cuesta de la Vega.

El 2 de marzo de 1878, la junta formada con miembros de Estado, de la Real Casa y del Ayuntamiento, acepta el proyecto presentado para la reforma de la Plaza de la Armería. Y ya en el mes de abril, el día 23, sus Majestades los reyes Alfonso XII y María de las Mercedes reciben al cura párroco de Santa María para hacerle entrega de los terrenos en la plaza de la Armería donde se construirá un nuevo templo a la Virgen de la Almudena.

El 4 de julio de 1878, el notable arquitecto Francisco de Cubas y González-Montes  se enteró por el periódico ‘Correspondencia de España’ que él era el designado para la realización del proyecto de la iglesia de Santa María la Real de la Almudena. Así lo relata él mismo en una carta que escribió a un amigo suyo el 19 de noviembre 1886: «a últimos del mes de julio de 1878, hallábame yo en San Sebastián y vi en la Correspondencia de España, que se debía empezar inmediatamente un templo monumental a Nuestra Señora de la Almudena; se hablaba de los mármoles y bronces de que había de ser decorado, y se añadía que yo estaba encargado de la construcción. Debo aclarar, que ni yo había hablado con nadie de este asunto, ni nadie me había encargado planos…».

«Pocos días después, me llegó por correo el nombramiento del cardenal Moreno, de acuerdo con el rey y la orden de regresar a Madrid». Primero visitó al cardenal al que expuso sus ideas y posteriormente fue llamado a El Escorial, donde le recibió el rey y tras «una entrevista de cuatro horas quedaron zanjadas todas las dificultades, exigiéndole el rey promesa de Caballero de que no abandonaría la realización de la idea de la Reina doña María de las Mercedes», fallecida el día 26 del mes de junio.

1879

En un escrito fechado el 10 de septiembre de 1879, la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio se dirigió al Ministerio de Hacienda, indicándole que después de analizar las posibilidades del templo, con el arquitecto designado para el proyecto, consideraban que el terreno propuesto para la construcción del edificio no era suficiente, y solicitaron que, para darle mayor amplitud al templo, era necesario ampliar el solar propuesto.

Y el día 22 de octubre de ese mismo año se expidió una Real Orden por la cual se aceptaba la ampliación del templo y, por lo tanto, la cesión de solar nº 2, perteneciente al Real Patrimonio. Además de la expropiación al Ayuntamiento de los terrenos entre los dos solares en los que se iba a construir la doble rampa para acceder desde la Cuesta de la Vega a la Plaza de la Armería.

En 1879 se habían recaudado unos 145.115,07 reales, a los que el rey añadió 125.000 y la promesa de seguir ayudando económicamente a la prosecución de las obras.

Gracias a la perseverancia de la Real Esclavitud, junto a la protección de los reyes Alfonso XII y María de las Mercedes, se dieron los primeros pasos para que la patrona tuviera su nueva «morada», «un lugar luminoso de encuentro con todos sus hijos».

Puede consultar la serie completa de Una mirada a la historia en la web del Año Jubilar Mariano.

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