Una mirada a la historia

Jueves, 24 enero 2019 10:24

Organización de un Patronato para la terminación, conservación y exaltación de la catedral de la Almudena

Organización de un Patronato para la terminación, conservación y exaltación de la catedral de la Almudena

En medio de un cierto letargo constructivo, se despertó un renacer de entusiasmo que indicaba que la catedral de la Almudena era algo que remordía la conciencia de los madrileños. Alejandro Martínez Trobajo fue el que organizó un Patronato (el 12 de abril de 1978), que se tituló Patronato para la Terminación, Conservación y Exaltación de la Catedral de Santa María de la Almudena. Y cuya sede se situó en la Casa de la Panadería de la plaza Mayor.

Junto al cardenal Vicente Enrique y Tarancón y al alcalde de Madrid, José Luis Álvarez Álvarez, compusieron el Patronato las siguientes personas:

  • Felipe Ruiz de Velasco
  • Adrián Piera Jiménez
  • Lucio del Álamo Urrutia
  • Antonio María de Oriol y Urquijo
  • Juan de Contreras y López de Ayala
  • Alfonso Armada Comín
  • Torcuato Luca de Tena
  • Alfonso Escámez López
  • José Camón Aznar
  • Fernando Chueca Goitia
  • Juan Arespacochaga Felipe
  • Alejandro Martínez Trobajo
  • Cesáreo Guerra García

A este Patronato, como su nombre indica, se le encargó no solo la terminación de las obras sino también su conservación y exaltación. Sin embargo, no pudo cumplir ni su primer propósito, el de la terminación.

En el artículo 6 de la Escritura fundacional se puede leer:

«Fines de la Fundación. Artículo 6.

El fin primordial de este Patronato es el de la terminación, conservación y exaltación de la basílica de Santa María la Real de la Almudena, a cuyo objeto podrá realizar las siguientes actividades:

  • a) El estudio, coordinación y realización de cuantas obras, servicios, instalaciones, etc. sean necesarias para la terminación de la mencionada Basílica, en cuanto redunden en beneficio del mayor esplendor de los valores religiosos, artísticos, históricos, turísticos y de todo orden del conjunto arquitectónico en el que se halla encuadrada, y conforme al espíritu que motivó su elevación.
  • b) La conservación de la mencionada basílica en sus diversos aspectos artísticos y arquitectónicos, así como la colaboración con la jerarquía eclesiástica para el más adecuado y digno desenvolvimiento de los actos de culto en honor a la Santísima Virgen en su advocación Real de la Almudena.
  • c) La realización de las obras e implantación de servicios que respectivamente afecten a las actividades comprendidas en los apartados anteriores».

Además, recuerda Fernando Chueca en La invención de una catedral, de 1995: «Ideas no faltaron entonces, pero no llegaron a realizarse: se propuso editar una revista titulada “catedral de la Almudena”, preparar unas placas, que se colocarían en las capillas laterales, con el nombre de donantes importante; gestionar un recital de Plácido Domingo; auspiciar una idea de la Fundación Villa y Corte para que cien mil madrileños aportaran en tres años 5.000 pesetas cada uno; organizar jornadas de puertas abiertas para que los madrileños conozcan las obras por dentro y tantas cosas más que quedaron en agua de borrajas a pesar de la buena voluntad de todos».

Puede consultar la serie completa de Una mirada a la historia en la web del Año Jubilar Mariano.

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