Una mirada a la historia

Jueves, 11 abril 2019 09:30

La catedral de la Almudena, materiales de construcción

La catedral de la Almudena, materiales de construcción

Como se contó en el capítulo anterior, desde el mes de octubre de 1985 se inició en Madrid una importante campaña en los medios de comunicación para sensibilizar el pueblo madrileño sobre lo que se dio en llamar la «asignatura pendiente» de la capital.

La revista de aparejadores BIA, en su número de diciembre de dicho año, en su artículo dedicado a la catedral de la Almudena, se puede leer: «La catedral de la Almudena y más concretamente las obras que ahora se inician para su terminación, son el tema madrileño de este otoño, y es muy probable que en muy pocos años podamos ver esta gran obra completamente acabada. Tan sólo queda por hacer, una cuarta parte del trabajo total.

Cuando la catedral de la Almudena se vea terminada, será un templo de notables dimensiones, con un cuerpo principal de 99 metros de largo y casi 25 de ancho, y un crucero de 66 metros. Si se tiene en cuenta que la Plaza de la Armería encajará como prolongación de esta superficie, el templo contará por tanto con un magno escenario natural para la celebración de multitudinarias concentraciones».

Los trabajos se adjudicaron a la Empresa CABBSA (Construcciones Ángel Beltrán, Sociedad Anónima). Y como escribe Fernando Chueca en su libro ‘La invención de una catedral’, su presidente, don Ángel César Beltrán Sanz, con su dedicación, talento y aportación de medios técnicos, fue uno de los que con mayor entusiasmo y acierto hicieron posible estas obras.

En cuanto a los materiales utilizados para la construcción de la Almudena, Chueca Goitia siempre tuvo presente dos aspectos. Por un lado, los materiales utilizados en la preexistente estructura gótica del Marqués de Cubas, y por otro los materiales propios que componen el Palacio Real. El fin siempre fue dar la mayor unidad al conjunto, haciéndolo completamente unitario, y a su vez, castizamente madrileño. Piedra caliza de Novelda, granito o piedra berroqueña y piedra de Colmenar, son los materiales principales.

Los expertos del Instituto de Geología Económica (CSIC-UCM), Rafael Fort y Miguel Gómez-Heras, analizan al detalle los materiales de construcción de la catedral:  

«La catedral se continuó a partir de 1911 con la denominada piedra de Novelda (Alicante). Esta piedra es una caliza que se clasifica como biocalcarenita, al estar formada por una acumulación de restos de fósiles (foraminíferos, moluscos, briozoos, etc.) y presenta un tono crema. En la zona de balaustrada se utilizó piedra procedente de Colmenar de Oreja (Piedra de Colmenar). Chueca Goitia finaliza la cúpula con piedra de Bateig (Alicante), similar a la piedra de Novelda al proceder de la misma formación geológica y de las mismas áreas de extracción. La cubierta está construida con pizarra procedente de la cantera de Valdemiguel, en Carballeda (Orense).

La portada principal con sus dos torres es de granito de la Sierra de Guadarrama, en donde resalta la presencia de gabarros de gran tamaño, procediendo posiblemente la piedra de canteras localizada en la zona de Zarzalejo (Madrid). La portada hacia la calle Bailén muestra por el contrario una menor cantidad de gabarros, siendo el granito de tono más blanco. Ambas fachadas presentan cornisas, basas y capiteles de columnas y ornamentación en piedra de Colmenar, siguiendo la construcción tradicional de Madrid y copiando las trazas y estilo del Palacio Real de Madrid, localizado frente a la portada principal de la catedral».

Puede consultar la serie completa de Una mirada a la historia en la web del Año Jubilar Mariano.

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