Una mirada a la historia

Jueves, 13 junio 2019 08:58

15 de junio de 1993: «Esta es la morada de Dios con los hombres»

15 de junio de 1993: «Esta es la morada de Dios con los hombres»

Así, un día caluroso de junio, exactamente el 15 de junio de 1993, el Papa San Juan Pablo II entraba en la catedral de la Almudena para celebrar la ceremonia de dedicación y consagración del templo. Era el momento que el pueblo de Madrid llevaba mucho tiempo esperando. Aquella tarde, el Papa se refirió a la catedral como «el símbolo y hogar visible de la comunidad diocesana, presidida por el obispo. Por ello, la dedicación de la catedral ha de ser una apremiante llamada a la nueva evangelización».

El acontecimiento fue ampliamente referido por la prensa del momento (Europa Press):   «Decenas de miles de personas abarrotaban ayer tarde las inmediaciones del Palacio Real y la catedral de la Almudena, así como la plaza de Oriente y las calles adyacentes para poder saludar al Papa antes de la misa de la consagración de la catedral.

Desde horas antes, cientos de fieles se habían acercado a la zona para poder conseguir un lugar próximo al templo en el camino hacia el Palacio Real, realizado en el vehículo panorámico, el Papa fue aclamado por los fieles que jalonaban el recorrido por las calles de Madrid.

Tras departir unos momentos con los Reyes, mientras posaban para los fotógrafos, Juan Pablo II volvió a subir al vehículo, y a través de la plaza de la Armería, se dirigió a la contigua catedral de la Almudena. En el trayecto, fue bendiciendo a las personas que habían accedido al recinto y que le saludaban con cariño. Al llegar a la puerta del Arzobispado, en la calle Bailén, le esperaba el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, para hacerle entrega de la medalla de oro de la ciudad.

En repuesta al entusiasmo del público que abarrotaba los jardines, situados en la acera contraria, el Papa decidió romper nuevamente el protocolo y se dirigió a la valla de protección, tras la que se agolpaba la gente. Este gesto desató el delirio del gentío que intentaba aproximarse. Tras unos segundos, el Papa volvió sobre sus pasos y se dirigió al interior del arzobispado, donde se revistió para la ceremonia.

A la puerta de la catedral, los Reyes fueron recibidos por el presidente del Gobierno, Felipe González; su esposa, Carmen Romero, y el ministro de Justicia, Tomás de la Quadra Salcedo. Juntos recorrieron el pasillo que conduce al altar, saludando a los fieles que se encontraban en el interior del templo. El presidente del Gobierno y su esposa se situaron en el primer banco del templo, mientras los Reyes, ocuparon un sitio destacado a la izquierda del altar. Previamente, saludaron a la madre del Rey, la condesa de Barcelona, y sus hijas, las Infantas doña Pilar y doña Margarita.

El Papa recorrió el trayecto entre el arzobispado y la catedral a pie, en procesión, encabezada por la Cruz alzada metropolitana de la Archidiócesis y acompañado por los obispos. Ante el entusiasmo y el cariño de los fieles, que le aclamaban y agitaban sus banderas, el Santo Padre los saludó y les bendijo, mientras el coro de RTVE entonaba un fragmento de ‘La creación’ de Haydn. Ya en la puerta del templo, el Papa se volvió y bendijo una vez más a la multitud antes de dirigirse al interior de la catedral, donde la ceremonia de consagración comenzó a las seis y veinte de la tarde.

Entre las personalidades asistentes al acto se encontraban, además de la familia real y el presidente el gobierno, diversos miembros del ejecutivo, el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y el presidente de la comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, el presidente del PP, José María Aznar y su esposa; los dos ex presidentes del gobierno Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, el ex defensor del pueblo, Joaquín Ruiz-Jiménez; el presidente del tribunal supremo, Pascual Sala.

Asimismo, se encontraban en las primeras filas el arquitecto de la catedral, Fernando Chueca Goitia, y otras personalidades del mundo de la política o las finanzas como Alfonso Escámez, Alberto Ruiz-Gallardón, Adrián Piera, Miguel Roca o José María Benegas, además de miembros de la Corporación municipal.

El Papa entró en procesión, en la catedral de la Almudena, donde fue recibido con grandes aplausos por las personalidades que asistían al acto de consagración del templo. El Santo Padre tomó asiento en el sitial del altar. A continuación, el arzobispo de Madrid, el cardenal Ángel Suquía, pronunció unas palabras de saludo al Santo Padre y señaló el “gozo doble porque a la presencia de Su Santidad se une la alegría de ver dedicada y abierta al culto la catedral de Madrid”.

El cardenal Suquía también mostró su agradecimiento “a todos los que han contribuido a que llegar este momento: al patronato para la terminación de las obras, en primer lugar, y a cada una de las instituciones que lo componen; al presidente del Gobierno y a los empresarios que dieron un fuerte impulso a la última fase de los trabajos; al arquitecto, a la empresa constructora, y a todos los trabajadores, técnicos, artesanos y artistas que han colaborado en ella”. Las palabas de monseñor Suquía fueron muy aplaudidas por los asistentes al acto religioso.

Seguidamente, Juan Pablo II pronunció la fórmula de bendición del agua, con la que seguidamente se purificaron el altar y los muros del nuevo templo. El Pontífice personalmente roció el altar con el agua bendecida, mientras el secretario de Estado Vaticano, monseñor Angelo Sodano, y el arzobispo de Madrid, acompañados de los obispos auxiliares hacían lo mismo con los muros de la Iglesia.

El Papa tomó la palabra a continuación y destacó que, por primera vez, iba a resonar en la catedral la palabra de Dios con esta frase: “Resuene siempre en esta casa la palabra de Dios, para que conozcáis el misterio de Cristo y se realice vuestra salvación dentro de la Iglesia.” A continuación, fueron leídas las lecturas de la liturgia. Posteriormente, en la homilía, Juan Pablo II pidió a los cristianos una mayor presencia en todos los ámbitos de la vida».

Precisamente, con unas preciosas palabras de la homilía de su Santidad, concluye la reseña histórica de hoy, que es la última de esta sección especial, Una mirada a la historia’, por el Año Jubilar Mariano que concluye el próximo sábado, 15 de junio de 2019.

«Ella, la Madre del Señor, es la patrona de la diócesis de Madrid, bajo la advocación de la Almudena. Se trata de una advocación antiquísima, que se remonta a los orígenes de la Villa y cuya devoción ha ido creciendo con el tiempo. Así lo muestra el Voto de la Villa que la corporación municipal realizó a finales del siglo XVIII y la participación masiva de fieles en las celebraciones litúrgicas de su fiesta en los últimos años. La devoción a la Virgen de la Almudena, junto con la de otras imágenes marianas, como las de la Madona de Madrid, la Virgen de la flor de Lys, la Virgen de Atocha y la Virgen de la Paloma, manifiestan la veneración y afecto profundos que los católicos madrileños sienten por la Madre de Dios.

Al dedicar este templo en honor de Santa María, la Virgen de la Almudena, toda la Iglesia de Madrid, y cada uno de sus fieles, debe mirar hacia ella y aprender a ser también signo visible de la presencia de Dios entre los hombres».

OsoroPuertaSanta

Puede consultar la serie completa de Una mirada a la historia en la web del Año Jubilar Mariano.

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