Madrid

Miércoles, 03 diciembre 2014 01:00

Artesanos de la Esperanza, salgamos a las periferias: encuentro de 178 personas voluntarias de la Vicaría II de Cáritas Madrid

Reunidos en gran familia, unos 178 voluntarios compartieron un rato de reflexión vivencial con la presencia de Tíscar Espigares, coordinadora de la Comunidad de San Egidio. Ayudados con los nuevos tiempos del papa Francisco, estuvimos desgranando y saboreando una lectura creyente de la realidad actual:

- La globalización no nos ha hecho más humanos. Han aumentado las periferias, el desplazamiento de las personas. Es la cultura del descarte que impide el desarrollo d ela dignidad humana. Se mira con desprecio a los pobres; la crisis actual no solo nos ha robado el dinero sino también la esperanza, la ilusión por cambiar el mundo. Hay, como en la parábola del Buen Samaritano, auténticos salteadores de caminos que apalean y roban, dejándonos medio muertos.

- Las personas empobrecidas, son profetas de la esperanza, porque nos hablan de la urgencia de cambiar el mundo. No estamos centrados, el mundo se vuelve más periférico, somos más islas. ¿Dónde está el centro, el corazón? Francisco quiere una Iglesia herida y manchada a una Iglesia acomodada. Jesús sitúa el centro en Mateo 18, cuando responde a la pregunta de los discípulos ¿Quién es el más importante? Y Jesús responde situando en medio a un niño.

- Se confunde el malestar con el mal, el bienestar con el bien. Se prioriza el sálvese quien pueda. Se infunde la cultura de la desconfianza. Pero solo cambiará el mundo cuando cambiemos las personas.

-El ser voluntario, el ser para los demás, es una forma de estar en el mundo. Es más importante el voluntario por lo que es que por lo que hace.

- El centro de la intervención social debe ser la persona, no los proyectos ni los perfiles. Troceamos tanto a la persona que perdemos su unicidad, su totalidad como realidad única. Se ha desdibujado el centro y misterio de la persona.

- Los pobres no son una actividad, sino el corazón de la Iglesia. Un ejemplo deshumanizador, sangrante: en los lugares que son patrimonio de la Humanidad, no se deja estar a los mendigos. Los pobres no son nuestros asistidos, son, deben ser, nuestros amigos. No podemos delegar en las instituciones la relación con los pobres. Es una experiencia humana.

- Signos de Resurrección es un abrazo, un beso. El amor a los pobres es creer en la Resurrección.

- La experiencia de los voluntarios, hombres y mujeres de San Egidio, es que lo primero se juntan para hacer oración y luego pasan a la actuación. La oración abre caminos nuevos, ideas que si no nos ponemos antes en oración, no nos surgen.
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