Madrid

Lunes, 11 marzo 2019 14:33

«La misión del laico es estar en el mundo y cambiarlo por la acción de Dios en cada uno de nosotros»

«La misión del laico es estar en el mundo y cambiarlo por la acción de Dios en cada uno de nosotros»

Con la luz del sol envolviendo, de par en par, la ciudad de Madrid, el pasado sábado, 9 de enero, la Iglesia diocesana celebró la XIX Jornada Diocesana de Apostolado Seglar. Fiel a la cita que todos los años convoca esta Iglesia particular que camina de la mano del pueblo madrileño, el Seminario albergó este encuentro que, fiel al lema, insistió en que «no se puede ser santo sin un compromiso por la justicia».

La jornada comenzó con una Eucaristía en la capilla del Conciliar, presidida por el arzobispo de Madrid. El cardenal Osoro destacó la importancia de «situar en el marco de la estructura eucarística» el encuentro. Y hacerlo «a pesar de las situaciones que podamos tener en estos momentos», porque «Dios no nos abandona y nos está llamando permanentemente para decirnos que levantemos nuestro corazón y nuestra alma hacia Él». Un Dios, tal y como subrayó, «bueno y misericordioso», que «escucha siempre lo que le pedimos y jamás desatiende a nuestra voz».

«Alcanzad la belleza más grande: Cristo»

Enraizados en esa confianza, el purpurado subrayó que «ni estamos aquí los mejores, ni los más listos, ni tenéis al obispo más inteligente del mundo», pero «sí tenemos un Dios que nos ama, que no nos abandona, que nos dirige y que, a pesar de todos los obstáculos y dificultades que le podamos poner, Él nos enseña a caminar en todos los momentos de la historia».

El Señor «os invita en este encuentro de laicos a alcanzar la belleza más grande: Cristo.» Y en este sentido, «a formular la vida según Él».

«Como Jesús, no tengamos miedo»

Una misión que responde a un solo camino: «Nos pide que le sigamos». Por tanto, «dejemos a un lado todos los mostradores que tengamos para vender lo nuestro», y sigamos al Señor «poniéndonos de cara a Él». Porque Él pide que nos pongamos «en actitud de misión, en la situaciones concretas de la vida».

Jesús, incidió, «no tuvo miedo a entrar entre los publicanos». Por lo tanto, «nosotros tampoco tengamos miedo y dejemos a Jesús que entre en nuestra casa, en nuestra vida y que, por medio de nosotros, entre en este mundo».

«Sentémonos con todos los hombres»

«La misión del laico –destacó el cardenal Osoro– es estar en el mundo y cambiarlo por la acción misma de Dios en cada uno de nosotros». Así, animó a todos los presentes a estar con todos, mano a mano, sin descuidar a uno solo de los hermanos: «Sentémonos con todos los hombres».

Finalmente, les recordó que el Seños los invita a que entren «en el ritmo de su existencia», para «llamar a los hombres y que se unan a Cristo y lo tengan como luz». Fieles a ese misterio, «salgamos a todas las estructuras que existen y démosles el color y el sabor que Cristo da siempre a la vida y a la historia de los hombres». Esto, concluyó, poniendo su mirada en la cruz que preside la capilla, «no es un pasatiempo más», sino que «es un momento de la Iglesia diocesana importante para llegar a otros hermanos».

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