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Miércoles, 14 enero 2026 16:09

El cardenal Cobo, en la segunda preasamblea previa a CONVIVIUM: «Que estamos en la misma barca, que nos llevamos bien, son mensajes muy evangelizadores»

El cardenal Cobo, en la segunda preasamblea previa a CONVIVIUM: «Que estamos en la misma barca, que nos llevamos bien, son mensajes muy evangelizadores»

«Nada te turbe. Nada te espante. Solo Dios basta». Con esta oración cantada al inicio del rezo de la hora intermedia, poniendo el corazón en la esperanza que nunca defrauda, comenzó este miércoles 14 de enero la segunda de las preasambleas de cara a CONVIVIUM. En esta ocasión, estaban convocados en el Seminario Conciliar de Madrid los sacerdotes que tienen entre 0 y 9 años de ordenación, y también los diáconos que se ordenarán presbíteros este curso.

Era un grupo destacado porque de él salió precisamente el nombre de CONVIVIUM para la Asamblea Presbiteral. En concreto, de José Ignacio Sánchez Carazo, ordenado en 2020, vicario parroquial en Nuestra Señora de las Victorias. Fue durante unos días de convivencia el pasado mes de septiembre. «Lo que me sugirió ese nombre fue la idea de estar juntos, de convivir juntos». Se añadió que «hay una revista de los agustinos recoletos, con los que tengo mucha relación, que se llama Convivium» y que remite a ese espíritu agustiniano de «un solo corazón».

Ahora que el nombre de CONVIVIUM suena con fuerza en la diócesis, a José Ignacio le lleva a pensar que «somos una comunidad» en la que cuando «a uno se le ocurre algo bueno, ya forma parte de todos». Una comunidad con la que «es una alegría volvernos a encontrar, y en este lugar que a todos nos trae unos recuerdos muy especiales».

Preasamblea 2 cafeteria

Aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes

Las preasambleas presbiterales se están llevando a cabo en estas semanas previas a la gran Asamblea del 9 y 10 de febrero. El objetivo es trabajar en ellas los grandes temas que se llevarán a CONVIVIUM sobre la situación del clero en Madrid y qué se le pide, dando respuesta a la pregunta que el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha lanzado al presbiterio de la diócesis: qué sacerdotes necesita hoy Madrid, qué les pide Dios como curas de la diócesis.

La segunda preasamblea comenzaba en la capilla, siguiendo el formato diseñado para estos encuentros, que arrancaron el pasado lunes con los sacerdotes que se ordenaron hace entre 10 y 19 años. Se dejaba un tiempo para la oración, meditando con la Palabra de Dios: la llamada a los Doce, en el Evangelio de Mateo. «Id, proclamad, curad, resucitad, limpiad, arrojad», les dice Jesús a sus discípulos en este texto.

Preasamblea 2 capilla

Y el cardenal Cobo les recuerda en el segundo texto propuesto para la meditación (su homilía en las últimas ordenaciones presbiterales), que «hemos sido llamados por el Señor para ser enviados para servir al pueblo de Dios».

Ese pueblo que, en forma de más de 300 grupos desde consejos pastorales, arciprestazgos, vida consagrada y otras realidades eclesiales, han valorado a sus sacerdotes y les presentan retos para el futuro en un documento que ahora trabajan en las preasambleas. Pero «lo que refleja fundamentalmente este documento es el aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes», ha asegurado Juan Carlos Merino, Vicario del Clero.

Preasamblea 2 antonio

Reencuentro entre abrazos y alegría

Ambiente de abrazos, muchos abrazos, y de alegría del reencuentro. Como explicaba al comienzo Juan Orduña, del último curso que recibió el Orden, «es una alegría grande volver a juntarnos aquí, volver a vernos ya de curas, sin prisas». Con la expectativa de «estar tranquilo y disfrutar», Juan afirmaba rotundo que volver al Seminario es «volver a casa».

Esta misma sensación tenía al llegar Adrián León, también recién ordenado. «El día de hoy es una ilusión, porque juntarnos siempre los sacerdotes es una alegría». Y se congratulaba por «poder tener un tiempo para parar, para reflexionar con otros hermanos».

Él en su parroquia, Santísima Trinidad de Madrid, experimenta ese cariño del pueblo de Dios hacia los sacerdotes, tal y como apuntaba el Vicario del Clero. «Evidentemente, rezan por nosotros, pero en lo humano también se ve esa preocupación, ese cariño». Y así, el que «el cura pueda tener un ejército de fieles detrás, rezando por él, cuidándole, queriéndole, corrigiéndole también, que muchas veces es necesario, ayuda mucho».

Poniendo la vista en la Asamblea Presbiteral de febrero, a Adrián le hace especial ilusión verse con sacerdotes mayores, de «30, 40, 50 años de fidelidad, de servicio, de entrega» y poder escucharlos y «aprender de ellos, también de cómo llevar los sufrimientos, las cruces...».

Preasamblea 2 grupos

Cercanía del cardenal Cobo

El cardenal Cobo ha querido acompañar en este día también a los casi 100 sacerdotes presentes en el Seminario que se han ordenado en estos últimos 10 años. Les ha agradecido «el tiempo que habéis dedicado a esto» y les ha recordado lo que ayuda «que el pueblo de Dios vea que tenemos espacios donde los curas nos reunimos». «Que estamos en la misma barca, que nos llevamos bien, son mensajes muy evangelizadores».

El arzobispo de Madrid ha resaltado que «el encuentro, la escucha y vernos juntos ya es una acción del Espíritu» y ha asegurado que CONVIVIUM es «un paso en un camino de crecimiento en la identidad como presbiterio y como diócesis». «Vamos en una barca más grande», ha subrayado, y se trata de que «en todos los lugares suene la misma música, con notas distintas». Y en este sentido, ha recalcado que «se trata no de sentir con el obispo, sino de sentir con la Iglesia».

Preasamblea 2 grupo sillas

En respuesta a algunas de las cuestiones que han planteado los sacerdotes en los trabajos por grupos —uno de los momentos destacados de las preasambleas, especialmente intensos en el día de hoy— para llevarlas a la Asamblea, el cardenal Cobo ha confirmado que, efectivamente, «en CONVIVIUM recuperamos la centralidad de Jesucristo», pero el sacerdote no está solo mirando a Jesús, sino que son todos. Y esto «me hace participar en una misión y en una barca que no es la mía». Pasa igual que con los discípulos, que «no se eligieron los unos a los otros», y sin embargo «lo que les salva es estar con Jesús».

Por eso, ha alentado a los presentes a que «os convirtáis en apóstoles de la fraternidad, no solo de la amistad». Y así, «os animaría a que animéis a los desanimados» a este encuentro sacerdotal. Como apuntaba Javier Martín Langa, vicario parroquial en San Antonio de las Cárcavas, además de todo el trabajo realizado en los grupos y de poder dialogar y reflexionar juntos —mediante el métido de la conversación en el Espíritu—, «vernos los curas me ha encantado porque algunos no nos vemos nunca».

Preasamblea 2 aula