El Seminario Conciliar de Madrid ha acogido en la mañana de este lunes, 12 de enero, la primera de las preasambleas de sacerdotes de la diócesis de cara a la gran Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el 8 y 9 de febrero, que abordará las necesidades y la misión del clero madrileño.
En estas preasambleas, convocadas por franjas de ordenación (esta primera estaba destinada a los de 10 a 19 años de ordenación) se reflexiona sobre las propuestas que elaboraron antes de Navidad cerca de 300 grupos de la diócesis entre consejos pastorales parroquiales (más de 140), arciprestazgos (más de 35), realidades eclesiales (más de 60), vida consagrada ( más de 50), además de las aportaciones personales de sacerdotes. También se proponen temas comunes a votar entre todos para tratarlos de manera conjunta en la Asamblea.
Los encuentros tienen como objetivo abrir un espacio de diálogo y reflexión común en el que los más de 1.500 sacerdotes de la diócesis convocados a CONVIVIUM (los que tienen encargo pastoral) tengan voz y voto.

Oración y diálogo
Esta primera jornada ha comenzado con un café seguido del rezo de la hora intermedia en la capilla del Seminario. Allí se ha tenido también un momento para la oración personal guiado por las palabras del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, en las últimas ordenaciones presbiterales, en mayo de 2025. «Recordad siempre que desde este día os debéis en amor a Jesucristo y a su Iglesia», les decía el arzobipo.
Un pueblo, continuaba, «al que acompañaréis y os acompañará para edificar juntos la comunidad cristiana». Y estas palabras resonaban en el más de un centenar de curas reunidos en la capilla, porque ese mismo pueblo ha perfilado cómo percibe al sacerdote de hoy en día en esas propuestas previas: un hombre entregado, que es instrumento vivo del Buen Pastor, pero enfrentado a infinidad de tareas administrativas y a la sombra de la soledad.
Juan Carlos Merino, Vicario del Clero, ha resaltado de las propuestas «el cariño hacia el cura, una conciencia de que la vida del sacerdote es necesaria y también que hay que cuidar a los sacerdotes». Cuidarlos no solo por parte del pueblo de Dios, sino, tal y como se ha puesto de manifiesto durante la mañana de forma reiterada, también por parte del resto de sacerdotes, haciendo fraternidad, y por el obispo.

Reencuentro de los sacerdotes
«Solo el hecho de que nos veamos ya merece mucho la pena», ha afirmado Merino, y en esto han coincidido los convocados. Para muchos ha sido un reencuentro con sus compañeros de cursos cercanos. «Es un encuentro fraterno» afirmaba Pedro Rubiato, parroco de Nuestra Señora de la Fuensanta, que vive CONVIVIUM «con expectativa, pidiéndole al Señor que nos dé su Espíritu para seguir trabajando y acercando a la gente a Él, y para que haya unidad entre los sacerdotes; que vayamos a una para que se cumpla el mandato del Señor, "sed uno para que el mundo crea"».
También ante la Asamblea se presenta Enrique Pérez, vicario parroquial de Santísimo Cristo de la Victoria, «con ilusión, esperanza y apertura», y Jefferson Arrieche, recién llegado a la diócesis de Madrid, en la parroquia de Colmenar Viejo, que ve en estos trabajos un «camino de escucha y discernimiento juntos» para la unidad y la comunión a pesar de las diferencias. Arrieche tiene claro que en todo el proceso «el protagonista es Dios, y volver a la fuente es una riqueza para todos nosotros».

Momento de gracia
Pero la preasamblea de este lunes no se ha quedado en el encuentro fraterno. El trabajo en grupos pequeños, realizado mediante el método de la conversación en el Espíritu, ha sido intenso, realizado en torno a cuatro grandes temas, resumen de las respuestas dadas en los trabajos previos: cansancio del sacerdote y soledad; sobrecarga administrativa; la relación entre los sacerdotes y con el obispo; y la revisión de las estructuras que pueden ser un obstáculo para la evangelización.
El proceso de CONVIVIUM está siendo, en palabras de Juan Carlos Merino, un momento «mucha gracia» que «nos recuerda una vocación común, la de servir al pueblo de Dios». En este mismo sentido se ha manifestado el cardenal Cobo, que ha acompañado a los sacerdotes durante la puesta en común de los trabajos en grupos. «Espero Convivium con gratitud y con mucha honestidad». Ha afirmado que «esto es de Dios» y que «de verdad el Espíriru actúa» entre gente tan diversa. Y ha sido rotundo al decir que «los curas, si queremos mantener la centralidad de Jesucristo, nos necesitamos unos a otros».

El arzobispo de Madrid, que ha escuchado las reflexiones de cada uno de los grupos y ha asistido a la votación de los temas para tratar en la Asamblea, ha querido despedirse de los presbíteros con una invitación: «Que animéis a los sacerdotes que no están animados; en el cuidado, como discípulos, tenemos que dar el primer paso nosotros». Ante la cercanía de CONVIVIUM, «tenemos que poner delante la centralidad de nuestra vocación y de Jesucristo; esto es lo más importante».
En unos tiempos en los que la gente tiende a la confrontación y a encerrarse en sí mismo, ha dicho, ha animado a los presbíteros a encontrar, como decía san Pablo, «fortaleza y descanso en la unidad, y este mensaje lo va a dar CONVIVIUM a nuestro mundo». Y ha añadido: «En la Iglesia podemos dar el mensaje de que somos fuertes cuando estamos juntos».

Ponerse a la escucha
Luis Melchor, párroco de Santa Teresa de Jesús de Tres Cantos, ha valorado al finalizar su grupo la dinámica de las preasambleas. «El planteamiento de ponernos primero en oración y después en un diálogo sincero, libre, fraterno, es algo que nos ayuda y que no siempre tenemos estos espacios». Del documento que han trabajado, destaca que «el pueblo de Dios quiere a sus curas y está muy agradecido a los sacerdotes, pero al mismo tiempo, ese amor por los sacerdotes les lleva una preocupación: les preocupa nuestro cansancio, vernos agobiados, el que a veces que queramos llegar a todo y no podamos… las cosas concretas de nuestra vida».
Como otros muchos sacerdotes, Rafael Navarrete, párroco de San Juan XXIII en Alcobendas, ha agradecido regresar al seminario. «Siempre es un momento muy bonito, volver a rezar en la capilla del seminario donde has pasado tantos años, tantas mañanas ante el sagrario, que tantos secretos y tantas intimidades tiene de cada uno de nosotros». El sacerdote ha valorado de la preasamblea que haya sido un espacio de «diálogo muy fructífero», y ha resaltado que «los sacerdotes de Madrid tenemos esa idea de que lo importante es vivir de la fe, del amor a la Iglesia, del amor a Dios, de la comunión con el Papa…». Sobre CONVIVIUM, «creo que puede dar mucho fruto, que puede ser un momento de gracia para la diócesis de Madrid». También para «reilusionarnos con lo propio nuestro, que es llevar almas al cielo, ilusionarnos con poner amor de Dios en las almas».

También encontrarse con amigos, «con gente no veía hace mucho», ha sido una alegría para Jesús Silva, párroco de San Isidoro, San Pedro Claver y Virgen del Castillo. «Ya solamente por eso ha merecido la pena». Pero después, en los grupos, ha sido revelador el ver «que hay inquietudes comunes, que todos caemos en los mismos problemas; los curas estamos agradecidos, estamos contentos, estamos con ganas, pero es verdad que vemos una serie de retos».
Y se pone a la expectativa de cara a la Asamblea: «Si solo con nuestra franja de edad el encuentro ya ha sido ilusionante y revigorizante, cuando estemos todos, qué no será». De hecho, espera la aportación de los sacerdotes más mayores, «los que han perseverado, los que han estado al pie del cañón hasta ahora».

El resto de las preasambleas presbiterales se desarrollarán en el Seminario Conciliar de Madrid, con el mismo formato y el siguiente programa:
- Miércoles 14 de enero, los de 0 a 9 años de ordenación.
- Lunes 19 de enero, los de 20 a 29 años de ordenación.
- Miércoles 21 de enero, los de 30 a 39 años de ordenación.
- Lunes 26 de enero, los de 40 a 49 años de ordenación.
- Miércoles 28 de enero, los de más de 50 años de ordenación.
