La catedral de la Almudena acoge este jueves, 8 de octubre, el primero de los Jueves en la Catedral que se celebrarán de aquí a junio del año que viene. Arranca así este espacio de oración que se puso en marcha hace dos años a instancias del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.
«La voluntad del cardenal Cobo era ofrecer dentro de la catedral un tiempo de oración animado por distintas realidades de grupos, de comunidades, que están en la diócesis», explica Carlos Cerezuela, canónigo encargado de la organización.
El hecho de que cada jueves esté animado por una realidad diferente —Camino Neocatecumenal, Hakuna, Acción Católica y Taizé— responde a esa diversidad que hay en la diócesis, plasmada incluso en la propia configuración del templo, porque cada capilla está dedicada a santos que han nacido, vivido o fundado su congregación en Madrid.

«Toda la realidad concreta de la Iglesia en Madrid está reflejada en la catedral», y en los Jueves en la Catedral se viven «distintos tipos de oración» porque «cada grupo tiene un estilo distinto» que refleja lo que «va viviendo». «Esta es la riqueza de la Iglesia y lo que el Espíritu Santo va suscitando dentro de ella», comenta Cerezuela.
Ellos ofrecen «la propia experiencia de fe, de oración, de relacionarse con Dios» para todo el que quiera acudir, y además, y aquí el responsable hace un llamamiento, los jueves están abiertos a otros grupos o realidades que quisieran unirse.

Acoger a los turistas
Los Jueves en la Catedral empiezan después de la Misa de 19:00 horas, de 19:30 a 20:15 horas. Se inauguraron coincidiendo con el Año Jubilar de la Misericordia. A la catedral se peregrinaba buscando la indulgencia, «venía muchísima gente a confesar», y esas personas se podían encontrar con este espacio de oración.
Después del jubileo, y abriendo un poco el horizonte, al primer templo de Madrid van muchos turistas, personas que se pueden encontrar, «aparte de con la preciosidad artística», con este espacio. Algunos ya tendrán un recorrido de fe, apunta el canónigo; otro, quizá no. Pero lo cierto es que para todos es este tiempo de oración, incluso «sin habérselo planteado o buscado».

El Papa León XIV en la catedral
En la catedral permanece muy vivo el recuerdo de la reciente visita del Papa León XIV, un «momento privilegiado» en el que el Santo Padre «quiso honrar y homenajear a la patrona de Madrid» y a la que regaló la Rosa de Oro.
Pero ya antes de aquello, recuerda Cerezuela, León XIV había hecho referencia al primer templo de Madrid en aquella carta que escribió a los sacerdotes con motivo del CONVIVIUM. «Quiso tomar la imagen, la simbología que para la vida sacerdotal tiene la catedral».
Algo que «es aplicable no solo a los sacerdotes», sino a todos, porque la «catedral es casa común, un lugar que tiene como finalidad el conducir al encuentro con Dios y a la reconciliación entre los hermanos». Como animó el Papa y hace suyo Carezuela, «que todos sepan que aquí hay un lugar para todos, una casa que acoge, que protege, que no abandona».
