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Miércoles, 21 enero 2026 16:29

La cuarta preasamblea en el camino hacia CONVIVIUM, marcada por el deseo de unidad en el presbiterio de Madrid: «Esto no es un evento, sino un proceso en el que hacer una comunión entre todos»

La cuarta preasamblea en el camino hacia CONVIVIUM, marcada por el deseo de unidad en el presbiterio de Madrid: «Esto no es un evento, sino un proceso en el que hacer una comunión entre todos»

«La comunión del presbiterio será un signo para nuestras comunidades y una fuerza atractiva que conduce a creer en Cristo». Así les decía el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, a los últimos sacerdotes ordenados en la diócesis, en mayo del año pasado. Y esto es lo que este miércoles, 21 de enero, ha resonado de nuevo en la cuarta preasamblea que se celebra en el Seminario Conciliar de Madrid en camino hacia CONVIVIUM, después de las tres ya vividas, con los sacerdotes convicados por franjas de edad: de 0 a 9 años de ordenación, de 10 a 19 años de ordenación y de 20 a 29 años de ordenación.

Un día especial para el cardenal puesto que esta era su preasamblea, la de aquellos que se ordenaron hace entre 30 y 39 años. «Gracias por ser la mejor franja de edad», ha bromeado y, ya en todo más serio, «cada sector de edad tiene aportaciones muy significativas». Eso sí, «somos de los que más hemos notado el cambio cultural y el cambio religioso», ha reconocido, él que acaba de cumplir los 31 años de ministerio.

Sobre la comunión y la unidad, ha asegurado que «es importante crear vínculos con el presbiterio diocesano». Por eso, ha agradecido el tiempo que han dedicado a CONVIVIUM, «lo habéis considerado importante», y ha recordado que la «pedagogía» de este proceso «no es la de la efectividad, sino la del sembrador». Por último, el arzobispo de Madrid ha invitado a los sacerdotes a ser «apóstoles del cuidado de los que más lejos o desanimados están». «Que el pueblo de Dios y la tarea ministerial sea nuestro descanso», ha recogido.

En este sentido, el obispo auxiliar de Madrid Vicente Martín —que al ser ordenado hace 31 años, también este era su día—ha indicado que este es «un tiempo donde podemos y debemos reilusionarnos con el ministerio», un momento para «tomar oxígeno» porque «nadie está exento de la fatiga». Tras estos años, «que Dios siga confiando el ministerio en nosotros es un regalo».

Preasamblea 4 cobo

Unidad, que no uniformidad

Unidad. Una palabra que sentían hoy con fuerza los sacerdotes congregados. Unidad, no uniformidad. Unidad en la diversidad, y todos elegidos. Cada uno por su nombre, como los apóstoles, tan dispares entre sí como ya decía el cardenal Cobo, pero llamados por Cristo a estar con Él, y unidos en la misión común del anuncio de su Palabra. Una «vocación a la unidad» que destacaba el cardenal Cobo en una carta enviada al presbiterio de Madrid el martes 20 de enero.

Y así lo resaltaba Paco Tomás, párroco de San José, en Las Matas: «Si todos estamos vacíos de nosotros mismos, pero dispuestos a acoger lo que Dios quiere, sin duda saldrá un clero renovado, por lo menos en la ilusión; y espero que salga un clero también mucho más unido, porque ahí está también la fuerza de la evangelización».

También hablaba de unidad José Pedro Manglano, iniciador de Hakuna, también presente en esta preasamblea. «La convocatoria del señor cardenal era muy motivante y, por lo tanto, venir era fácil y además veníamos con ilusión». Observa en Madrid «un clero muy grande; algunos hemos venido más tarde, no conocemos a muchos, y me ha parecido genial que en una sociedad que es muy práctica, en la que todo va con objetivos concretos que se pueden contabilizar, que aquí el objetivo sea una transformación en el ser, una transformación en las relaciones a partir de un corazón renovado; somos uno». Es decir, «esto no es un evento, sino un proceso en el que hacer una comunión entre todos».

Preasamblea 4 manglano

Explicaba Manglano que ese amor sin límites de Dios que los sacerdotes llevan al mundo «tiene que estar entre nosotros, entre los sacerdotes». Siendo una generación intermedia entre los jóvenes y los mayores, «necesitamos recordar la fuerza de la juventud y renovar la confianza cuando a lo mejor hemos tenido ciertas experiencias». Y a su vez, es momento de «agradecer a Dios la purificación que hemos vivido en nuestra vida».

Agustín Rodríguez, párroco de San Fermín (Usera) y de Santo Domingo de la Calzada, en la Cañada Real Galiana, apreciaba también en esta convocatoria del cardenal Cobo una «sensación de que los curas nos vamos aglutinando en la idea de que algo tenemos que hacer», y CONVIVIUM «no es el final de nada, es el principio de un proceso». De lo hablado en su grupo —en las preasambleas se tratan en pequeños grupos las conclusiones de la primera fase de trabajo— ha habido «un par de cosas que a mí personalmente me ilusionan: que esto de la sinodalidad necesita tener una metodología concreta y ser conscientes de que, si los curas no vivimos esto entre nosotros, es muy difícil que la gente luego lo viva». En conclusión, «que los curas vayamos a una».

Y a su vez, «es muy importante el que seamos capaces de reconocer la pluralidad y la diversidad del clero que somos; creo que ahora estamos en un momento más esponjoso donde todos los curas cabemos». Y añade: «Se puede ser cura de distintos modos, y no son diversos modos de ministerio, sino diversos modos de vivirlo». Así, «reconocer esa pluralidad del clero en Madrid ayuda a las generaciones jóvenes de curas: a lo mejor no encajo mucho intentando ser cura de una forma que no me sale, pero hay otras maneras de vivir el ministerio».

Preasamblea 4 grupo

Una semilla de vocaciones

Más de 130 sacerdotes han acudido hoy a esta cuarta preasamblea. Los de la franja que correspondía, y alguno de otra que no puede venir a la suya y aprovecha. Como Juan Moya, rector del Oratorio del Caballero de Gracia, que esperaba que la preasamblea, y en general todo CONVIVIUM, «suponga un fortalecimiento de la vocación sacerdotal, agradecer a Dios esa vocación y estar muy convencido de que lo fundamental es la unión con Jesucristo, la vida de oración, atender a los fieles en el confesionario, a los niños en la catequesis, a los padres en la formación, a los más desfavorecidos en sus necesidades…». Y también desea de este camino semilla de nuevas vocaciones. «Que vivamos de tal manera que muchos jóvenes» se puedan sentir interpelados por una vida así.

La alegría por el reencuentro ha sido también tónica general en esta preasamblea, al igual que en las precentes. «Siempre un encuentro con los compañeros sacerdotes es muy ilusionante», afirmaba Jesús Higueras, párroco de Santa María de Caná, en Pozuelo. En su grupo «hemos podido hablar con muchísima libertad» y ha percibido cómo «en la pluralidad, hay unidad; nos hemos sentido muy en comunión unos con otros».

El sacerdote ve CONVIVIUM como un «momento muy bonito de atención de los pastores hacia los mismos pastores». «Espero muchos frutos del Espíritu Santo», concluía.

La semana que viene se reanudarán las preasambleas: el lunes 26 de enero, para los ordenados hace entre 40 y 49 años; y el 28 de enero, para los ordenados hace más de 50 años. Estas ya serán las últimas antes de la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, los días 9 y 10 de febrero.

Preasamblea 4 richi