«¿Para quien has sido tú luz?». Con esta pregunta, comenzó Jesús Vidal, obispo auxiliar de Madrid su homilía durante la celebración «Luces en la Ciudad»una iniciativa con los jóvenes madrileños para que estos puedan visitar las casas de Vida Consagrada y conocer de cerca los distintos Carismas como una riqueza preciosa de la Iglesia.

La intención es que descubran la belleza de la Vida Consagrada a través del testimonio, y que sea en el mismo lugar donde se hace vida la entrega de la vocación. por eso, el obispo expresó este 3 de febrero en la catedral de la Almudena que «ser luz para otros es una experiencia de fecundidad». Ser, en definitiva, «una vida que da vida, y esto es fundamental para entender qué tipo de luz podemos ser para otros». De esta manera, señaló que «en el prólogo del Evangelio según san Juan se dice que, en el principio, existía el verbo, y que el verbo estaba junto a Dios. Y un poco más adelante dice que de ese verbo surge la vida».

«Todos nosotros deseamos vivir, y vivir significa amar. ¿Por qué en el verbo estaba la vida?», dijo Vidal, «porque en esa vida está Jesus». «Una vida llena de amor es una vida fecunda, luminosa», aseveró. «Vosotros sois la luz del mundo, dice Jesús a sus discípulos. Y la luz no está hecha para meterla en un celemín. Una de las interpretaciones de esta palabra es el misterio de la encarnación, en el que Jesucristo, la vida antes de los hombres, ha entrado en el seno de María, véase el celemín, no para quedarse ahí. Maria dio a luz a la luz de los hombres. Poco a poco Jesús se fue manifestando, para acabar poniéndose en el candelero que es la cruz».

Esa imagen de Jesucristo crucificado es, tal como subrayó el obispo, «lo que nos demuestra que Dios nos ama y cómo es el amor De Dios, que ha dado la vida por nosotros. No hay amor más grande que el de que entrega la vida por sus amigos».

«Vosotros sois la luz del mundo», les dijo a los jóvenes, «y un conjunto de luces hacen la ciudad, que tampoco se puede esconder. Vosotros habéis visitado las luces en la ciudad», donde la vida consagrada «es luz porque viven la vida al modo de Cristo: pobre, célibe y obediente». «Hoy os han acogido con una gran alegría. Viven en residencias, en pisos, acogiendo migrantes, son muchísimas formas de mostrar esta luz». Por ello, interpeló a los jóvenes, «con el deseo de que vuestra vida sea fecunda», a que «os presentéis ante el señor diciendo aquí estoy Señor, hagasé tu voluntad. Decidle: Señor, sea lo que sea, vocación al matrimonio, a la vida consagrada… aquí estoy».

Tras su visita a Francisco en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, dos seminaristas de Madrid, el cardenal José Cobo y el rector del seminario, José Antonio Álvarez, han atendido a los medios que los esperaban en la Plaza Pío XII de Roma. «Veníamos con ganas y mucha expectación para escucharle, pero el Papa ha dicho que quería escucharnos él a nosotros», ha comentado el arzobispo de Madrid

José Cobo ha revelado que la delegación del seminario de Madrid, compuesta por unas cien personas, ha disfrutado de una larga ronda de preguntas y repuestas del Papa. «Nos ha abierto el corazón, nos ha contado cosas de su historia y ha sintonizado. Al terminar, me decía: “He estado a gusto”. Y nosotros también».

Según el cardenal, Francisco «nos ha dado claves para la vida en el seminario, para la vida personal de cada uno de los seminaristas y nos contado cómo empezó su vocación». «Ha sido un momento francamente entrañable», ha añadido.

Durante sus respuestas a los futuros sacerdotes, el Papa ha insistido en «aplicar el discernimiento». «No daba síes o noes ni decía “esto es así”, sino que invitaba a los seminaristas y formadores a compartir cómo vamos poniendo las situaciones a la luz de Dios», ha contado José Cobo. El Pontífice les ha pedido además «ir metiéndonos en el arte de pedir perdón, es una de las palabras en las que más nos ha insistido». Y «en el arte de lo que significa en la Iglesia vivir dentro de la diversidad y la eclesialidad». «Nos decía: “Siempre tened la visión de lo que es el obispo y la diócesis», ha apuntado el cardenal, quien ha además subrayado el encargo de Francisco a vivir con tres cercanías: «la vinculación con el obispo, con los otros curas y con el Pueblo de Dios».

Por su parte, José Antonio Álvarez, rector del seminario de Madrid, ha puesto de manifiesto la preocupación del Papa por «la comunidad como ámbito formativo». «Ha dicho varias veces que los seminarios de tres personas no pueden ser, que eso no es un seminario ni es formación y no puede mantenerse». Les ha señalado además cuatro líneas guía: «formación espiritual seria, formación intelectual seria, formación comunitaria seria y formación pastoral seria». «Y lo ha dicho muy en serio».

El seminarista Álvaro Simón ha recalcado que él y sus compañeros se han quedado muy sorprendidos tras su encuentro con el Papa porque «ha sido un diálogo de corazón a corazón donde nos ha hablado de sus debilidades y las dificultades que ha tenido a lo largo de su vida». «Vemos a un Papa que es humano como nosotros, que conoce el corazón y las dificultades de los jóvenes, que nos ha animado a no tener miedo y a responder con generosidad a la llamada del Señor y estar cerca de la gente». Finalmente, ha reivindicado que Francisco «nos ha dedicado tiempo en su agenda y en su ancianidad. «Ver a un hombre que, estando mayor, sigue dando la vida, para un joven es un ejemplo que te motiva».

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