Abril de 2012
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Proponemos oraciones, cantos y lectura para la Adoración.
Son oraciones cortas, más que para ser leídas, para ser dichas con el corazón. De ahí que puedan surgir espontáneamente otras invocaciones a partir de las que se proponen.
Las canciones, si no se conocen o no pueden cantarse, pueden ser recitadas.
El que dirige la oración lleva el ritmo e introduce los silencios necesarios.
ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Cristo ha resucitado ¡Aleluya!
1. EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Canto: ¡Cristo ha resucitado!
¡Cristo ha resucitado! ¡Resucitemos con Él! ¡Aleluya, aleluya!
Muerte y Vida lucharon, y la muerte fue vencida. ¡Aleluya, aleluya!
Es el grano que muere
para el triunfo de la espiga. ¡Aleluya, aleluya!
Oración:
Cristo es nuestra esperanza, nuestra paz y nuestra vida. ¡Aleluya, aleluya!
Vivamos vida nueva,
el bautismo es nuestra Pascua. ¡Aleluya, aleluya!
¡Cristo ha resucitado! ¡Resucitemos con él! ¡Aleluya, aleluya!
Contemplamos en la Eucaristía a Jesucristo. Él está vivo. ¡Ha resucitado! Él es nues- tra vida, nuestra esperanza, nuestra paz y alegría.
Te adoramos, Señor Jesús, en el Santísimo Sacramento del altar. Adoramos tu Cuerpo entregado y tu Sangre derramada por nosotros. Tú estás vivo. Tú has vencido el poder de las tinieblas. Tú has derrotado a la muerte. Tú vives para siempre. Te contempla- mos vivo en tu Cuerpo, en la Eucaristía, en la Iglesia.
Ponemos ante ti todo aquello que supone muerte, ¡danos tu vida! Toma nuestro pecado, ¡concédenos la gracia!
Toma nuestras esclavitudes, ¡danos la libertad!
Toma nuestro corazón, ¡llénalo de tu Espíritu!
2. INVOCACIÓN AL ESPÍRITu SANTO
Canto:
Inunda mi ser.
Inunda mi ser. Espíritu, inunda mi ser.
EN OLAS DE AMOR,
OH VEN SOBRE MI; ESPÍRITU, INUNDA MI SER.
Secuencia:
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Enséñame a amar (2), Espíritu, enséñame a amar
EN OLAS DE AMOR...
Enséñame a orar (2), Espíritu, enséñame a orar.
EN OLAS DE AMOR...
Oh Espíritu Santo, entra hasta el fondo del alma. Enséñanos la Vida que trae el Re- sucitado. Transforma nuestro corazón de piedra en un corazón de carne. Da vida a este corazón indigente. Dale la luz que hoy necesita. Otórgale tu aliento. ¡Inúndanos!, ¡enriquécenos!, ¡fortalécenos! Sin ti nada somos y nada podemos.
3. Primera Lectura: Juan 20, 11-18
Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Ellos le dicen: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se vol- vió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabboní» -que quiere decir: «Maestro»-. Jesús le dice: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.
Oración:
Cuántas veces como María Magdalena me quedo fuera, Señor. Y lloro junto al se- pulcro pensando que sigues muerto. Lloro por el dolor. Me lamento por la pérdida del ser querido. No soy capaz de mirar más allá. Estoy cerrado en mí mismo. Nece- sito que alguien se acerque y me haga salir de mi cerrazón. Y escucho la voz de los ángeles y la de Jesús: “¿por qué lloras?”, ¿cuál es el motivo de tus lágrimas? Señor, lloro por... (pongo ante ti la situación dolorosa o difícil que vivo). Te entrego mis lá- grimas.
¿Por qué lloro? Necesito escuchar mi nombre de tus labios y así reconocer que eres Tú, mi Salvador. Esto me hace salir de mí mismo. Ayúdame a no llorar más de auto- compasión.
Señor, ¿a quién busco? ¿Te busco a Ti, o me estoy buscando a mí mismo?, ¿te busco en mis cosas?, ¿te busco en la entrega a mis hermanos?
Me abro a la Vida nueva que Tú, Señor, me muestras. Te miro a Ti y dejo de mirarme a mí. Y al mirarte a Ti Tú me envías a los hermanos para que te anuncie.
Sí, Señor, quiero ser testigo de tu resurrección.
4. Segunda Lectura El sepulcro vacío. San Agustín, Sermón 229 L
La mujer se quedó allí y comenzó a buscar el cuerpo de Jesús con lágrimas y a llorar junto al sepulcro... La mujer buscaba más insistentemente a Jesús, porque ella fue la primera que en el paraíso lo había perdido; como por ella había entrado la muerte, por eso bus- caba más la vida. Y, sin embargo, ¿cómo la buscaba? Buscaba el cuerpo de un muerto, no la incorrupción del Dios vivo, pues tampoco ella creía que la causa de no estar el cuerpo en el sepulcro era que había resucitado el Señor... Los ángeles la ven y le dicen: No está aquí, ha resucitado. Todavía se mantiene en pie y llora; aún no cree; pensaba que el Señor había desaparecido del sepulcro. Vio también a Jesús, pero no lo toma por quien era, sino por el hortelano; todavía exige el cuerpo del muerto. Si tú, le dice, lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. ¿Qué necesidad tienes de algo que no amas? “Dámelo”, le dice. La que así le buscaba muerto, ¿cómo creyó que estaba vivo? A continuación, el Señor la llama por su nombre. María reconoció la voz y volvió su mi- rada al Salvador y le responde ya sabiendo quién era: Rabí, que quiere decir “Señor”... María buscaba su cuerpo para verlo; deseemos nosotros su Espíritu para comprenderlo. No me toques, pues aún no he subido a mi Padre. ¿Qué significa No me toques? No se pare ahí tu fe... Me ves humilde en esta tierra, me tocas y permaneces en la tierra. Tó- came más alto, cree que soy más excelso, cree en mí como en el Hijo unigénito igual al Padre... Tocar con el corazón: he aquí en qué consiste el creer. En efecto, también aque- lla mujer que tocó la orla lo tocó con el corazón, porque creyó... Suba, pues, Cristo para nosotros y toquémosle creyendo que es el Hijo de Dios, eterno y coeterno a Él.... Tam- bién a nosotros nos hará eternos... Creed esto de Él y le habréis tocado. Tocadle de ma- nera que os adhiráis a Él; adheríos a Él de forma que nunca os separéis, antes bien permanezcáis en la divinidad con Él, que murió por nosotros en la debilidad.
5. Oración:
A ti que eres la Resurrección,
A ti que eres la Vida,
A ti que has vencido la muerte,
A ti que con la fe te tocamos,
A ti en quien ponemos la esperanza, A ti a quien amamos,
Con nuestras lágrimas, En nuestras búsquedas, En nuestras caídas,
En nuestra debilidad, Con nuestra dignidad, Con nuestra mente, Con nuestro corazón, Con nuestras fuerzas, Con nuestra vida,
Con todo nuestro ser, Con...
TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR TE ADORAMOS, SEÑOR
Canto
6. CANTO y bENDICIÓN
Este es mi deseo, honrarte a ti
con todo mi ser te adoro a ti.
Con todas mis fuerzas te alabaré,
mi adoración eres Tú.
Vive Jesús el Señor (4)
ÉL VIVE, ÉL VIVE, ÉL VIVE, ÉL VIVE, VIVE JESÚS EL SEÑOR.
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
HOY TE RINDO MI SER Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
TE DOY MI CORAZÓN Bendita sea la excelsa Madre de Dios María Santísima.
YO VIVO PARA TI
EN CADA PALPITAR
MIENTRAS HAYA ALIENTO EN MÍ DIOS HAZ TU OBRA EN MÍ.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre. Bendito sea San José su castísimo esposo. Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
7. Canto a María

