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Lunes, 12 marzo 2018 11:22

Mons. Santos Montoya en Radio María: «La vida pastoral da vida»

Mons. Santos Montoya en Radio María: «La vida pastoral da vida»

El pasado viernes, 9 de enero, el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Santos Montoya, intervino en el programa Hay mucha gente buena, de Radio María, dirigido y presentado por Almudena Delgado. La entrevista entera se puede escuchar en este enlace.

El prelado realizó un recorrido por su infancia, desde cuando «era un chico normal y alegre de La Solana, un pueblo de Ciudad Real» que se divertía «como cualquier niño jugando con sus amigos», hasta que llegó a Madrid con 10 años. Una infancia marcada por la fe vivida en su familia y en su parroquia, donde el sacerdocio no estaba en sus primeros planes: «Fue más tarde cuando vino esa inquietud, porque tenía un tirón grande por la medicina y la salud».

«Ciencia y fe van de la mano»

Licenciado en CC. Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Montoya incidió en la complementariedad existente entre ciencia y fe. «La verdadera persona de ciencia», dijo, «se da cuenta de que tiene que ser muy honesta con respecto a la verdad». Y en esa verdad «es donde nos vamos a encontrar». Por tanto, «la persona de fe busca una verdad, entiende que oye, escucha y sigue esa verdad; y, al mismo tiempo, el científico va buscando la certeza de los acontecimientos». Y es, en ese terreno, donde surge el encuentro: «La fe y la ciencia van de la mano, están llamadas a encontrarse. Y se retroalimentan mutuamente».

No permitas que me aparte de ti

Preguntado por su primer encuentro con el Señor, el obispo recordó una circunstancia que marco su vida. «En la Primera Comunión, entre los amigos del pueblo, alguien dijo que había que pedir tres cosas». Y «me acuerdo de una: “No permitas que me aparte de ti”». Curiosamente, «antes de la Eucaristía, reza precisamente aquellas palabras: “Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás me permitas que me separe de ti”». Así, «la primera vez que escuché esto como sacerdote, años después y mientras ensayaba cómo celebrar la Misa, me impactó muchísimo cómo Dios hilvana todo».

Consciente de que «con Dios hay piezas sueltas que, con el tiempo, van casando», el prelado destacó que «Dios anima lo que favorece y se salta las dificultades». Detalle donde ha cobrado mucha importancia un entorno favorable como su familia, sacerdotes y seglares que han ido conformando su historia.

«Con él, nunca nadie tenía la culpa de nada»

El obispo auxiliar, además, resaltó el papel del sacerdote que dirigía el grupo de jóvenes de Acción Católica al que pertenecía: «Nos enseñó a asimilar el que te duela la Iglesia, que no sea una realidad externa, sino que te duelan sus fallos y que te alegres de sus alegrías».

El programa de Radio María quiso sorprenderle con el testimonio de los feligreses que ha acompañado en su último destino, desde 2012, como párroco de Beata María Ana de Jesús. Una de ellas, la última, le emocionó de una manera especial… «Me encantan los sacerdotes que sonríen, y Santos sonríe y con la mirada te dice algo», definía una feligresa a la que ha acompañado pastoralmente su vida. Con humildad –y cierta timidez–, contestó que no había hecho sino lo que tenía que hacer porque «la vida pastoral da vida» y «uno entiende la realidad de Jesús que goza estando con la gente, consolando, animando, orientando y escuchando». Palabras del obispo que completan lo que decía otro de los fieles: «Con él, nunca nadie tenía la culpa de nada».

«No tenía razones para decir que no»

Respecto al nombramiento episcopal, relató cómo recibió la llamada del nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini. «Había ciertos rumores hasta que me llamó para hablar conmigo». En ese momento, aseveró, se acabaron los rumores: «Fue el domingo 17 de diciembre; me había dejado dos mensajes y, al principio, hasta pensé que se trataba de una broma». Esa misma tarde le comunicaría la noticia. La carta en mano y «un par de días» para pensárselo completarían otro nuevo en su vida pastoral. «Gracias a Dios, no tenía razones para decir que no».

Ahora, «uno va a visitar, no como quien va a ver un museo, sino que va a encontrarse con la gente para un gesto o una palabra». Lo más protocolario, confesó, «se puede convertir, también, en una realidad rica».

En tu Palabra

Su lema –En tu Palabra– se va forjando en la etapa final de seminarista. «Ante la dificultad, uno se puede desanimar». Y esta duda, relató, «te recuerda que, por tus propias fuerzas, eres capaz de hacer poco». Todo, hasta que la Palabra de Dios se va encargando de iluminar la realidad: «Así lo viví, metiéndome en la piel de Pedro para darme cuenta de que me he pasado toda la noche bregando, y creyendo que conocía esta agua, no he obtenido el fruto correspondiente. Ni un solo pez». Y, sin embargo, «cuando uno va con el Señor, te dice “ahora, echa las redes”. Y así fue. Cuando Él quiere». Y la consecuencia, concluyó, es la fe en el Señor: «Porque Tú me lo dices, en tu Palabra, echo las redes».

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