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Lunes, 08 octubre 2018 10:44

Cardenal Osoro, a los jóvenes desde Roma: «Este Sínodo es para vosotros porque tenéis capacidad de soñar y esperar»

«Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, necesiten tus ganas de vivir, / donde falte la esperanza, donde falte la alegría, / simplemente por no saber de ti». Con esta canción, entonada por las guitarras y las voces de un coro formado por la Delegación episcopal de Misiones, comenzó la tradicional vigilia de oración Adoremus, que se celebró el pasado viernes, 5 de octubre, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena.

Presidida por monseñor José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, la celebración estuvo dedicada a Octubre Misionero. «Señor Jesús, enciende nuestro corazones, como estas ascuas, hacia la misión; inflámanos de tu presencia resucitada y haz que nuestros corazones juntos asciendan, como este incienso, hacia ti». Con estas palabras, arrodillado a los pies del altar, el prelado le pedía al Dios de la vida que «nuestra vida huela a misericordia, a justicia y a caridad» ante todos nuestros hermanos. Un deseo, el de saber escucharle, para seguir «inflamando» los corazones de todos los presentes.

El sueño de Dios para cambiar el mundo

Con la continua participación de los jóvenes, ya fuera en las lecturas, peticiones y acciones de gracias, monseñor Cobo animó a los presentes a hacer silencio «para interiorizar la Palabra en este contexto donde venimos, quizá, pensando que hay muchas dificultades, que todo está perdido, que no merece la pena». Ante este pensamiento, con la noche entrada de lleno tras los muros de la catedral, «Jesús nos dice que el mundo está cambiando y que Dios cuenta con cada uno de nosotros para ese cambio y ese trabajo que está haciendo».

Por ello, subrayó, «nos ponemos delante de Él para preguntarle, de la mano de tantos misioneros y misioneras que han apostado todo y que han dicho que merece la pena, que el mundo cambia por medio de vidas entregadas: “Señor, ¿qué quieres de mí?” “¿Qué necesitas de mí para que este mundo cambie?”». Así, lo hacemos juntos, «como Iglesia y como comunidad», destacó, «porque de eso se trata, de escucharle a Él para que nos diga cómo quiere cambiarlo y qué lugar ocupamos cada uno de nosotros en ese proyecto y en este sueño que Dios tiene de cambiar el mundo a través nuestro».

«Ardor y pasión para evangelizar»

En esta ocasión, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, no pudo estar presente en esta vigilia organizada por los jóvenes de la Delegación episcopal de Misiones, por encontrarse en Roma participando en la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Sin embargo, se hizo presente enviando un mensaje a los asistentes, para alentarlos a seguir provocando «ardor y pasión para evangelizar»; ese ardor que «engendra Jesucristo», que «a mí me provocáis y os agradezco». Este Sínodo, dijo, «es para vosotros» y desde aquí «pienso en vosotros» porque «tenéis capacidad de soñar, de esperar, y estáis mirando de frente el rostro de todos los jóvenes».

La Iglesia, destacó, «está preocupada porque esta sociedad que vosotros vais a constituir, respete la dignidad, la libertad y el derecho de las personas». Momento que el purpurado aprovechó para decir, en palabras del Papa Francisco, que «seremos creíbles si damos testimonio haciendo una opción por los pobres, por la familia, porque los jóvenes encuentren la felicidad».

Así, acorde a las lecturas que compartieron en la celebración, incidió en que no vivan «con el peso de la norma», ya que «Jesús no nos da normas, se da a sí mismo, se nos da a nosotros y quiere que seamos ese Jesús que transita por los caminos de Madrid a través nuestro». ¿Cómo?, preguntó, tras un instante de silencio… «Anunciándole a Él, que da alegría y entusiasmo para cambiar este mundo».

Además, «vivid en la alegría del amor y de la comunión», tal y como Él quiere, «y entreguémoslos a todos los hombres». Para, finalmente, «vivir el compromiso por el desarrollo del ser humano en todas las dimensiones de la vida». Y, en ese deseo de «ser como niños», al hilo del Evangelio proclamado, los animó a negarse «a dar libre curso a los instintos de la violencia, del odio, que engendran guerras». Vosotros «sed generosos, puros, respetuosos y sinceros». Y, entre todos, «edifiquemos Madrid de otra manera distinta, con la fuerza y con el amor del Señor».

Pequeños y pobres delante del Señor

Tras el mensaje del cardenal Osoro desde Roma, que desató un fuerte aplauso en los jóvenes presentes, monseñor Cobo subrayó que «nos sentimos pequeños y pobres delante del Señor», pero «somos conscientes de que Él cuenta con nosotros para cambiar el mundo». 

Él, concluyó, «sueña con un mundo nuevo, trabaja en su Reino y nos da la mano».

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