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Lunes, 07 junio 2021 10:46

«Los jóvenes de Madrid hoy te dicen: "Mi vida quiere ser para dar tu vida, Señor"»

«Los jóvenes de Madrid hoy te dicen: "Mi vida quiere ser para dar tu vida, Señor"»

El misterio de la Eucaristía «hace maravillas». Lo dijo el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, en la vigilia con jóvenes en la catedral de la Almudena el pasado viernes, 4 de junio, en la que se congregaron un número creciente de jóvenes ahora que en los templos está permitido el 75 % del aforo.

Maravillas como la conversión de una mujer japonesa, casada con un joven madrileño, con los que el arzobispo coincidió nada más llegar a Madrid. La pareja se había conocido en Japón durante una estancia por trabajo del marido. Un día, él la llevó a una iglesia católica donde estaba expuesto al Señor; se arrodilló, y ella también, «por respeto». Esto supuso en su vida una «conmoción», tanto que la chica empezó a acudir a esta capilla al salir del trabajo. «No sé la catequesis que le daría el Señor en el silencio de su corazón», indicó el cardenal Osoro, pero ella acabó pidiendo el Bautismo «por aquella experiencia de contemplación de Jesucristo Nuestro Señor en el misterio de la Eucaristía».

Con el Evangelio que se iba a proclamar el día del Corpus Christi como eje de la meditación, el purpurado contempló las palabras de Jesús en la última cena. «Esta sencilla expresión, “esto es mi cuerpo”, tiene un significado muy claro», porque el cuerpo para los judíos indicaba toda la persona: alma, vida, corazón... Jesucristo «se parte y se reparte», y es su propia persona, su forma de vivir y de morir «por amor a los demás, por defender la dignidad real del ser humano», la que se da en la Eucaristía. Por su parte, la sangre para los judíos «era la vida; no digo era un signo de vida, era la vida misma». «”Tomad y comed”: os doy mi persona; “tomad y bebed”: os doy mi vida», resumió el cardenal Osoro.

Finalmente, Jesús no dice «vamos a reflexionar un momento, vamos a editar una página bonita, vamos a organizar un congreso», sino «haced esto en memoria mía». Esto es, tomar su vida y entregarla a los demás, «entregar la vida para la salvación de los hombres: esto es lo que tenemos que hacer», explicó el arzobispo, y de ahí surge la pregunta «¿qué lugar ocupa la Eucaristía en mi vida?». En oración ante el Santísimo, el purpurado concluyó: «Los jóvenes de Madrid hoy te dicen: "Mi vida quiere ser para dar tu vida, Señor"».

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